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Tu decides que hacer con el tiempo k se te ha dado
Que nada escrito o pensado quede oculto, que salga a la luz tanto el dolor como la alegria
Acerca de
Buscando, siempre buscando, pero fuera de mí misma. Cuando mi camino se esconde de mi, he de esperar la mañana para retomarlo, o simplemente seguir andando, porque el camino, aunque peligroso, se hace al andar. Me acompañan las palabras y las bellas almas, aunque a veces se me olvide que están ahí.
Sindicación
 
Por qué Edén? Por qué este blog?
Edén es un nombre bello, lleno de metáforas. Me gusta como suena: como el suave susurro de un arroyo.
Mi verdadero nombre significa protección o refugio, y un refugio, a menudo, es tan acogedor como el mismo edén.

Todos aquellos que me conocen desde hace tiempo saben que soy bastante egocéntrica, que generalmente mi punto de partida para todo soy yo misma: eso puede ser natural, o incluso necesario (al fin y al cabo la vida, o lo que se hace con ella, es responsabilidad de uno mismo) pero a menudo parece que no interese más que lo que me es propio.

Lo que no saben quienes me conocen, o sí lo saben, pero sin que yo lo haya dicho, es que llevo años (años!) empleada en un tarea profundamente altruista. Quizás me sorprendería si se confirmara mi sospecha de que ésta es la silenciosa tarea de muchas otras mujeres, pero por el momento no es más que una sospecha.

Me he dedicado desde hace largos años a cultivar en mí un espacio de absoluta paz, un jardín secreto que no es para mi, sino para ser entregado, un lugar en el que no hay cabida para el dolor ni la desesperanza, un lugar de eternidad... Quizás sea mi alma...

Lo primero fue la puerta y el muro: inquebrantables, sólo se puede acceder con la única llave, que es mía, y que yo entrego. Es un jardin de césped húmedo sobre el que es plácido caminar descalzo, corre por allí un riachuelo que alimenta unas orillas fértiles y engalanadas de incontables flores de perfume delicado pero discreto. Allí siempre brilla el sol, pero sin llegar a crear un calor incómodo. Por la noche las estrellas iluminan los caminos sinuosos que recorren mi jardin. Los árboles cobijan algunos arbustos que aprecian la sombra, y crean un espacio de descanso, para ocultarse del sol, a media tarde. Tras años de dedicación, y palmo a palmo, ese jardín exhala una completa armonía, y la naturaleza canta allí, casi, ya, una sinfonía.

Una vez quise abrirle la puerta a alguien, crei que debía, o que era él la persona a quien debía entregárselo, pero cuando empecé a entreabrir la puerta, no quiso y enseguida puso el pie para que yo no pudiera seguir abriendo: así que sólo una rendija se abrio, y él no quiso mirar el brillo que ese jardín encerraba. Y volví a cerrar la puerta.
Y esperé. Y pasó el tiempo. Y nada pasaba, y el jardin era hermoso y plácido, pero solitario, y sólo yo deambuleaba por allí a veces, ensimismada, feliz, soñando cómo sería poder compartirlo con alguien.

Un día llegó alguien más. Primero no quiso que le abriera, ni mirar, ni mucho menos entrar pero... yo creí que sí era para él, y esperé, y sin su consentimiento fui abriendo, poco a poco, y en un descuido, se le llenaron los ojos de luz y el corazon de la calidez de aquel jardín. Y entró, entró del todo, y le hice recorrer todos los rincones del bello jardín que le había preparado, y al final le entregué las llaves a él, y no me quedé ninguna copia, y le entregué todos los secretos y le regalé los incontables placeres de mi jardín, ahora ya su jardín.

Pero... Sí, siempre hay un pero en todas las historias, un día noté que se sentía incómodo, que no estaba a gusto, que ya no sonreía, e intenté recordarle qué es lo que había allí, cúales eran las bellas cosas que le habían gustado, y le recordé que aquel jardín era suyo! Se fue, se fue sin decir a donde ni por qué, se fue y sólo volvió un día para pegar portazo y dejarme encerrada adentro. Y entonces...

Bueno... entonces grité, grité de una manera que no creía ser capaz, grité con las entrañas y se ocultó el sol, y el jardín prendió fuego, y ardió... Así es como suena un corazón de mujer cuando se hace pedazos. Fue horrible: vi entre lágrimas y gritos como todo se consumía, cómo cesaba la sinfonía y todo lo invadía el estruendo de las llamas. Vi cómo el fértil jardín se reducia a cenizas, y se convertía en un desierto de tierra yerma y gris, bajo un cielo negro. Y aquel edén se volvió inhóspito y desagradable, y creí morir.

No sabía que la llave que entregué era mía, sólo mía, y no podía entregársela a nadie, a NADIE.

En ese errar sin rumbo, entre ruinas y dolor, hallé http://blogs.ya.com/diasdelluvia/ que escribía Lluvia, y me encantó, y sin muchas razones me sentí cercana a ella (por edad y formación, más que nada) y creí que si ella podía crear un blog, yo también, y pensé que cuando todo se derrumba es el mejor momento para crear algo. Y aquí estoy: con este blog, reconstruyendo mi edén.
 
Comentario:
¿Realmente ese jardín secreto se ha convertido en desierto? ¿no crees que le dolor, las lágrimas y el miedo te hicieron perder el camino de vuelta a ese jardín?
Yo creo que ese jardín aún está ahí... fértil, verde y harmonioso. Tal vez para protegerse, los arbustos cubrieron la puerta y el camino que conduce a ella.
Estaba pensando que tal vez, cuando sea la persona adecuada, no te haga falta abrir la puerta. Sorprendiendote a ti misma, esa puerta se abrirá sola?
 
Comentario:
Y sin embargo,de una pequeña semilla que parecia muerta tras la destrucción de Fantasía nació Perelín, la selva nocturna, cuyo opuesto complementario vital es nada menos que Graogramán, la muerte multicolor... ¡ánimo!
 
Comentario:
Simplemente, me ha encantado!No sé que más decir.
Besos
No