Cansado de tanta doble moral
Esta mañana me he crispado leyendo el periódico. Resulta que el alcalde de Jaén, del Partido Popular, Miguel Sánchez de Alcázar, ha declarado que sí acepta los matrimonios homosexuales. Y es que, según afirma, él mismo fue quien aprobó la propuesta de Izquierda Unida del año 2003 de celebrar ceremonias simbólicas como vínculo entre parejas homosexuales en el Ayuntamiento.
Eso sí, no está de acuerdo con la adopción de niños por gays y lesbianas. Y me ha jodido. Ya estamos con la tradicional doble moral española. Que se casen sí, que tienen derecho porque son iguales que el resto de las personas. Pero de adoptar niños, nada. Que tampoco son tan normales...
Pero vamos a ver. ¿La sociedad no puede entender que una pareja homosexual pueda darle la misma educación y el mismo amor a un niño que una pareja heterosexual? Que los gays no somos un género aparte del humano que habita en Sodoma y Gomorra. Que hay de todo, oiga, como en botica.
Y ya cuando la gente empieza a dar razones, es que me parto de la risa. Si es que los niños necesitan una figura paterna y otra materna... Vale, muy bien, y entonces, ¿qué hacemos con los hijos de padres divorciados que sólo ven a uno de ellos dos veces al mes? ¿Y con los hijos que, por desgracia, han sido abandonados por uno de sus padres? ¿Y con los que no han conocido a uno de sus progenitores porque ha fallecido antes de que su niño naciera? ¿Y los hijos de madres solteras? Pues que se los quiten a todos, porque no viven en una familia “normal” y no están recibiendo una educación adecuada.
Pero es que en el colegio se meterían con ellos porque sus padres son gays. ¡Ay! Eso también es verdad. Pues entonces, que hagan algo con todos los niños que tienen gafas y que sus compañeros se meten con ellos llamándoles Cuatrojos, Capitán de los Piojos, o a todos los niños de la raza gitana, que también se meten con ellos, o a todos los niños que sacan buenas notas, porque también son insultados... Que aunque suene a tópico, los niños son muy crueles y, si no es por una cosa, será por otra, se seguirán metiendo con los demás. Y la solución de esto se encuentra en educar a los niños en la tolerancia y el respeto, haciéndoles ver las cosas con la normalidad que deben tener.
Con esto no quiero decir que se le den niños a todas las parejas gays que lo soliciten. Al igual que no veo bien que se concedan niños a todas las parejas heterosexuales. Que estudien los casos como se ha estado haciendo hasta ahora y que se garantice que los pequeños van a estar en un hogar estable y apropiado para ellos.
Si yo me hubiera criado con una pareja homosexual no creo que me avergonzara de ellos. Sí que lo haría si fuera hijo de un nazi, de un asesino o de un maltratador. Quizás alguien debería plantearse si Franco, Bush o Pinochet son unos padres de los que un hijo pueda sentirse orgulloso.
Una vez más, digo aquello de que ser tolerante no es tener muchos amigos gays. Ser tolerante es ser capaz de asumir este tema con normalidad, tanto para lo bueno, como para lo malo. ¡Ah! Y quiero recalcar, que para mí un hijo no es un capricho, ni un muñeco, ni algo que un día quieres y al día siguiente dejas de lado porque se acabó la novedad. Hay que ser una persona muy responsable para poder hacerte cargo de un niño. Y eso es lo único que me vale. La condición sexual me importa una mierda, aunque suene mal.
Eso sí, no está de acuerdo con la adopción de niños por gays y lesbianas. Y me ha jodido. Ya estamos con la tradicional doble moral española. Que se casen sí, que tienen derecho porque son iguales que el resto de las personas. Pero de adoptar niños, nada. Que tampoco son tan normales...
Pero vamos a ver. ¿La sociedad no puede entender que una pareja homosexual pueda darle la misma educación y el mismo amor a un niño que una pareja heterosexual? Que los gays no somos un género aparte del humano que habita en Sodoma y Gomorra. Que hay de todo, oiga, como en botica.
Y ya cuando la gente empieza a dar razones, es que me parto de la risa. Si es que los niños necesitan una figura paterna y otra materna... Vale, muy bien, y entonces, ¿qué hacemos con los hijos de padres divorciados que sólo ven a uno de ellos dos veces al mes? ¿Y con los hijos que, por desgracia, han sido abandonados por uno de sus padres? ¿Y con los que no han conocido a uno de sus progenitores porque ha fallecido antes de que su niño naciera? ¿Y los hijos de madres solteras? Pues que se los quiten a todos, porque no viven en una familia “normal” y no están recibiendo una educación adecuada.
Pero es que en el colegio se meterían con ellos porque sus padres son gays. ¡Ay! Eso también es verdad. Pues entonces, que hagan algo con todos los niños que tienen gafas y que sus compañeros se meten con ellos llamándoles Cuatrojos, Capitán de los Piojos, o a todos los niños de la raza gitana, que también se meten con ellos, o a todos los niños que sacan buenas notas, porque también son insultados... Que aunque suene a tópico, los niños son muy crueles y, si no es por una cosa, será por otra, se seguirán metiendo con los demás. Y la solución de esto se encuentra en educar a los niños en la tolerancia y el respeto, haciéndoles ver las cosas con la normalidad que deben tener.
Si yo me hubiera criado con una pareja homosexual no creo que me avergonzara de ellos. Sí que lo haría si fuera hijo de un nazi, de un asesino o de un maltratador. Quizás alguien debería plantearse si Franco, Bush o Pinochet son unos padres de los que un hijo pueda sentirse orgulloso.
Una vez más, digo aquello de que ser tolerante no es tener muchos amigos gays. Ser tolerante es ser capaz de asumir este tema con normalidad, tanto para lo bueno, como para lo malo. ¡Ah! Y quiero recalcar, que para mí un hijo no es un capricho, ni un muñeco, ni algo que un día quieres y al día siguiente dejas de lado porque se acabó la novedad. Hay que ser una persona muy responsable para poder hacerte cargo de un niño. Y eso es lo único que me vale. La condición sexual me importa una mierda, aunque suene mal.
Una mañana diferente (Parte II)
Después de la conversación, algo me impedía seguir en mi casa. Estaba nervioso. Necesitaba respirar aire fresco. Andar por las calles. Aunque ya tenía preparada la bolsa para el gimnasio, no me encontraba con fuerzas para mover un sólo dedo. Tres preguntarle a mi madre mil veces si se encontraba bien, salí para dar una vuelta.
Lo primero que hice fue mandarme un sms a mi chico. Le he contado a mi madre lo mío. Estoy muy triste. Necesito uno de esos abrazos tuyos. Un beso.
Él no vive en la misma ciudad que yo y nos veíamos una vez a la semana. Según dice, es bisexual. Además, tenía novia. Yo siempre pensé, y creo que sigo pensando, que eso es asunto suyo. Yo no tenía que darle explicaciones a nadie. En todo caso, era él quien debía hacerlo. De lo que no me daba cuenta era de que esa relación no llevaba a ninguna parte.
Pero ese es otro tema.
Una hora después de que yo le enviara el sms, me llamó por teléfono. Oye, ¿es cierto eso que me has puesto en el mensaje?, me preguntó sin decir nada más. Claro. Lo dices como si te molestara..., le respondí. No es que me moleste. Pero no sé que buscas con eso. Creo que te has precipitado y espero que esto no me arrastre a mí...
No creo que deba de poner nada más de lo que hablamos. Pero me costó mucho convencerle de que eso era una opción personal y que a él no le afectaba para nada. El caso es que no recibí el apoyo por su parte que yo necesitaba en aquel momento.
Siempre pensé que esperaría a afrontar este tema en mi casa cuando tuviera una pareja que me hiciera fuerte y que me apoyara. No creí ser tan fuerte como para poder afrontarlo solo. Pero así fue.
Desde ese momento, creo que sólo nos vimos en tres ocasiones más. He hablado pocas veces después con él y lo último que sé es que había dejado a su novia. Yo preferí poner fin a la relación antes de que los sentimientos se implicaran más y no hubiera marcha atrás. Meriel fue la que terminó de abrirme los ojos cuando me dijo un día que no fuera tonto y que si conocía a otra persona no la dejara escapar por este chico. El día que menos te lo esperes puede decidir seguir con su novia y dejarte a ti tirado... Vale, sé que es evidente. Pero dentro de la situación uno no lo ve.
¿Qué edad creéis que tenía este chico? Evidentemente, no se corresponde con la mental... Acepto apuestas.
Lo primero que hice fue mandarme un sms a mi chico. Le he contado a mi madre lo mío. Estoy muy triste. Necesito uno de esos abrazos tuyos. Un beso.
Él no vive en la misma ciudad que yo y nos veíamos una vez a la semana. Según dice, es bisexual. Además, tenía novia. Yo siempre pensé, y creo que sigo pensando, que eso es asunto suyo. Yo no tenía que darle explicaciones a nadie. En todo caso, era él quien debía hacerlo. De lo que no me daba cuenta era de que esa relación no llevaba a ninguna parte.
Pero ese es otro tema.
Una hora después de que yo le enviara el sms, me llamó por teléfono. Oye, ¿es cierto eso que me has puesto en el mensaje?, me preguntó sin decir nada más. Claro. Lo dices como si te molestara..., le respondí. No es que me moleste. Pero no sé que buscas con eso. Creo que te has precipitado y espero que esto no me arrastre a mí...
No creo que deba de poner nada más de lo que hablamos. Pero me costó mucho convencerle de que eso era una opción personal y que a él no le afectaba para nada. El caso es que no recibí el apoyo por su parte que yo necesitaba en aquel momento.
Siempre pensé que esperaría a afrontar este tema en mi casa cuando tuviera una pareja que me hiciera fuerte y que me apoyara. No creí ser tan fuerte como para poder afrontarlo solo. Pero así fue.
Desde ese momento, creo que sólo nos vimos en tres ocasiones más. He hablado pocas veces después con él y lo último que sé es que había dejado a su novia. Yo preferí poner fin a la relación antes de que los sentimientos se implicaran más y no hubiera marcha atrás. Meriel fue la que terminó de abrirme los ojos cuando me dijo un día que no fuera tonto y que si conocía a otra persona no la dejara escapar por este chico. El día que menos te lo esperes puede decidir seguir con su novia y dejarte a ti tirado... Vale, sé que es evidente. Pero dentro de la situación uno no lo ve.
¿Qué edad creéis que tenía este chico? Evidentemente, no se corresponde con la mental... Acepto apuestas.
Una mañana diferente (Parte I)
Aquel día sonó el despertador como cualquier otra mañana. Pero había algo que no era igual. Yo estaba muy triste.
Algo me ahogaba. Me fui al cuarto de baño, al igual que cada día, y mientras me lavaba la cara, pensé: Esto es demasiado para contarselo a mis padres. No soy lo realmente fuerte y no quiero que sufran por mi culpa. Algún día, lo sabrán...
La noche anterior había discutido con el que se suponía que era mi chico. Me dijo que nuestra relación era casi imposible. Claro, si tú tienes novia, pensaba yo... Pero no, era imposible por mi culpa. Bueno, por culpa de mi trabajo que iba a evitar que nos vieramos en fin de semana.
Salí del cuarto de baño y fui a la cocina. Allí estaba mi madre. Me acerqué a ella y la abracé. ¿Qué te pasa?, me preguntó. Nada. Que estoy triste..., le respondí. ¿Triste? Tú lo que necesitas es echarte novia...
En ese momento me eché a temblar. Pero literalmente. No podía controlar el movimiento de mi cuerpo. Mamá, tengo que contarte algo... No es nada malo, pero no sé... No sé si ese fue el momento en el que me eché a llorar, pero sé que lloré. Supongo que siempre se llora cuando se cuentan cosas así, ¿no?
Sentí su abrazo. Y su mirada. Su sufrimiento, también. Pero que nadie se equivoque. Que nadie confunda sufrimiento con vergüenza, con odio, con intolerancia. Me dijo que ella estaba allí, que siempre había estado. Y que mal lo debía de haber pasado hasta ese momento.
Dicen que las madres saben cómo son realmente sus hijos. Yo no sé si ella lo sabía. Lo que sí sé es que no le importó.
Durante varios días, me daba vergüenza mirarla a la cara. Pero eso se pasó. Se pasó cuando ella se lo contó a mi padre (yo no fui capaz) y vi que, más allá de lo mayores que son ambos, de que más allá de la educación que recibieron, más allá está el amor que sienten por mí...
Gracias.
Ahí empezó el principio del resto de mi vida.
Aquella mañana no terminó ahí. Nadie se imagina cómo reaccionó el que se suponía que me quería. Yo tampoco lo habría imaginado. Pero así fue...
La noche anterior había discutido con el que se suponía que era mi chico. Me dijo que nuestra relación era casi imposible. Claro, si tú tienes novia, pensaba yo... Pero no, era imposible por mi culpa. Bueno, por culpa de mi trabajo que iba a evitar que nos vieramos en fin de semana.
Salí del cuarto de baño y fui a la cocina. Allí estaba mi madre. Me acerqué a ella y la abracé. ¿Qué te pasa?, me preguntó. Nada. Que estoy triste..., le respondí. ¿Triste? Tú lo que necesitas es echarte novia...
En ese momento me eché a temblar. Pero literalmente. No podía controlar el movimiento de mi cuerpo. Mamá, tengo que contarte algo... No es nada malo, pero no sé... No sé si ese fue el momento en el que me eché a llorar, pero sé que lloré. Supongo que siempre se llora cuando se cuentan cosas así, ¿no?
Sentí su abrazo. Y su mirada. Su sufrimiento, también. Pero que nadie se equivoque. Que nadie confunda sufrimiento con vergüenza, con odio, con intolerancia. Me dijo que ella estaba allí, que siempre había estado. Y que mal lo debía de haber pasado hasta ese momento.
Dicen que las madres saben cómo son realmente sus hijos. Yo no sé si ella lo sabía. Lo que sí sé es que no le importó.
Durante varios días, me daba vergüenza mirarla a la cara. Pero eso se pasó. Se pasó cuando ella se lo contó a mi padre (yo no fui capaz) y vi que, más allá de lo mayores que son ambos, de que más allá de la educación que recibieron, más allá está el amor que sienten por mí...
Gracias.
Ahí empezó el principio del resto de mi vida.
Aquella mañana no terminó ahí. Nadie se imagina cómo reaccionó el que se suponía que me quería. Yo tampoco lo habría imaginado. Pero así fue...
Hoy volví a no verte
Quizás no me hayas echado de menos. Quizás te dé igual. Pero hoy no pude oler tu piel.
Hoy eché de menos tu aliento recorriendo mi cuello. Susurrando. Haciéndome estremecer.
Hoy mi espalda no sintió escalofríos. Hoy las piernas no me temblaron. Hoy no deseé destrozar tu cuerpo con mi abrazo.
Hoy no sentí ahogo al despedirme de ti. Al abandonar tu cama. Hoy no quise quedarme para siempre entre tus sábanas.
Hoy volví a no verte. No hemos llegado a conocernos. Y nunca sabremos si eso fue lo mejor...
Esperando a que venga el tío del farol
Aquí sigo. Tristón y con las hormonas disparadas. Llevo desde el pasado jueves ligeramente alicaído. Y es que la situación en mi actual trabajo es insoportable. Falta ya que nos pongan un cartel en el que se lea: "Explótame, ¡me encanta!". Ya lo sé. Todo el mundo me dice que lo deje. Pero no quiero dejarlo sin tener nada más.
Así que aquí estoy. Esperando a que llegue el tío del farol. Sí, sí, ese que me salió en las cartas . Y nada, que no llega. Y como bien dijo el tarot, me desespero.
Encima, está el tema de las hormonas. De las hormonas y del romanticismo. Porque aquí estoy. Más soltero que la una. Pero claro, ¿qué novio voy a encontrar en Linares? Para eso, me tengo que ir fuera. Y para irme fuera, tengo que tener otro trabajo. O sea que si A implica B, y B implica C, A implica C. Como me gustaba la lógica... El caso es que por culpa de Voldemor (mi jefe) no tengo novio. Y todo el amor (amor puro, sincero y verdadero) que tengo, pues aquí se queda, sin usar. A ver si se me va a echar a perder...

Yo en la oscuridad y el tío del farol, sin venir...
Así que aquí estoy. Esperando a que llegue el tío del farol. Sí, sí, ese que me salió en las cartas . Y nada, que no llega. Y como bien dijo el tarot, me desespero.
Encima, está el tema de las hormonas. De las hormonas y del romanticismo. Porque aquí estoy. Más soltero que la una. Pero claro, ¿qué novio voy a encontrar en Linares? Para eso, me tengo que ir fuera. Y para irme fuera, tengo que tener otro trabajo. O sea que si A implica B, y B implica C, A implica C. Como me gustaba la lógica... El caso es que por culpa de Voldemor (mi jefe) no tengo novio. Y todo el amor (amor puro, sincero y verdadero) que tengo, pues aquí se queda, sin usar. A ver si se me va a echar a perder...
Yo en la oscuridad y el tío del farol, sin venir...
Esa vida interior...
A punto he estado de perderme hoy a mediodía una pieza informativa sobre un desfile de ropa interior masculina. Justo cuando Anne Igartiburu y sus miles de corazones daban paso a la presentación de nosequé colección, cogí el mando para volver a Los Simpsons. Pero algo se cruzo por mi mente, que hizo que volviera a pulsar el botón del 1 en el mando a distancia.
Y ahí estaban. No sé cuántos eran. No sé de que marca. Sólo sé que iban en ropa interior. Y no puedo evitarlo, me encanta. Y, por qué no decirlo, me excita muchísimo. ¿Fetichista? Yo creo que no, al menos el concepto que yo tengo de fetichismo es mucho más extremista. Aunque bueno, tampoco estoy muy puesto en el tema.
En los últimos años, y gracias a Dios y a la moda, la ropa interior masculina ha evolucionado muchísimo. Todavía me acuerdo cuando mi madre me compraba aquellos slips recios con abertura para sacar el pajarito... Luego, poco a poco, fueron saliendo diseños nuevos, modernos, deportivos, atractivos... Y la mujer dejó de ser la única que podía permitirse el lujo de tener una ropa interior "bonita".
Yo creo que es importante llevar prendas que te gustan, tanto por fuera, como por dentro. Sentirse sexi, cómodo y atractivo puede ser una opción a la típica imagen rídicula del hombre con los slips blancos y los calcetines. Y ya no sólo hablo de calzoncillos, si no también de camisetas. Esas horrorosas de tirantes blancas se pueden sustituir por otras de colores, sin mangas y de mil tipos diferentes.
Por cierto, reivindico, desde aquí, que alguien cree una franquicia tipo Women Secret, pero para hombre. Tengo la sensación de que con todo el rollo este de la metrosexualidad, muchos hombres irían a comprar sus calzoncillos dejando de lado la vergüenza o el mito de que las tienen que comprar sus mujeres.
Y bueno, tirando hacia la parte sexual, me parece casi más morboso un hombre con unos boxers que totalmente desnudo. Y no creo que mejor me planto aquí, porque creo que me quedaría un texto demasiado subido de tono y no es plan...
¡Ah! Y ni que decir tiene todos los tipos que hay: boxers, slips, boxers sueltos, tangas... Y no sé si me dejo algo por ahí...
Espero vuestros comentarios. ¿Qué preferis? Tanto para vosotros mismos, como para vuestras parejas...
Y ahí estaban. No sé cuántos eran. No sé de que marca. Sólo sé que iban en ropa interior. Y no puedo evitarlo, me encanta. Y, por qué no decirlo, me excita muchísimo. ¿Fetichista? Yo creo que no, al menos el concepto que yo tengo de fetichismo es mucho más extremista. Aunque bueno, tampoco estoy muy puesto en el tema.
En los últimos años, y gracias a Dios y a la moda, la ropa interior masculina ha evolucionado muchísimo. Todavía me acuerdo cuando mi madre me compraba aquellos slips recios con abertura para sacar el pajarito... Luego, poco a poco, fueron saliendo diseños nuevos, modernos, deportivos, atractivos... Y la mujer dejó de ser la única que podía permitirse el lujo de tener una ropa interior "bonita".
Yo creo que es importante llevar prendas que te gustan, tanto por fuera, como por dentro. Sentirse sexi, cómodo y atractivo puede ser una opción a la típica imagen rídicula del hombre con los slips blancos y los calcetines. Y ya no sólo hablo de calzoncillos, si no también de camisetas. Esas horrorosas de tirantes blancas se pueden sustituir por otras de colores, sin mangas y de mil tipos diferentes.
Y bueno, tirando hacia la parte sexual, me parece casi más morboso un hombre con unos boxers que totalmente desnudo. Y no creo que mejor me planto aquí, porque creo que me quedaría un texto demasiado subido de tono y no es plan...
¡Ah! Y ni que decir tiene todos los tipos que hay: boxers, slips, boxers sueltos, tangas... Y no sé si me dejo algo por ahí...
Espero vuestros comentarios. ¿Qué preferis? Tanto para vosotros mismos, como para vuestras parejas...
Un milagro de la vida
Hoy no sabía de qué escribir. Simplemente, estoy un poco tristón. Para mí, hoy es domingo por la tarde, y es que, para mí, mañana es lunes. Vuelta al trabajo. Vuelta a pasar tres días de intenso trabajo, rodeado de buenos compañeros, pero amargado, al fin y al cabo.
Y después de una larga conversación con el Líder, en la que ha tratado de animarme y en la que me ha hecho reir, me he dado cuenta de que tengo algo que contar. Algo que ha pasado hoy y que no es superficial. Es que, bueno, hoy tengo la sensación de que sólo escribo de cosas superficiales. Y eso no me gusta (¿qué pensáis vosotros?).
En fin, a lo que iba. Esta mañana ha llegado mi padre y resulta que se había encontrado a la hija de unos amigos. Está casada desde hace muchos años y no conseguía quedarse embarazada. Pero por fin va a ser madre. Hoy la habían llamado para decirle que mañana le entregan en adopción un bebé de tan solo tres días de edad.
No he podido evitar que diera una gran emoción. Me alegro mucho por ella, tiene que ser algo maravilloso que de buenas a primeras te llamen para cumplir tu mayor deseo, ser madre.
También he pensado en esa madre biólogica. Al parecer, es una chica que se quedó embarazada y que ni su familia lo sabe. Según me han contado, siempre tuvo claro que no quería al bebé, pero que su religión no le dejaba abortar. No ha querido ver a su pequeño. Ni siquiera lo conocerá. Y siempre tendrá que vivir con eso. Con ese vacío. Con esa pena. Con la incertidumbre de saber si ese niño que se ha cruzado contigo era tu hijo.
¿Se puede vivir con ese sentimiento? Yo creo que jamás podría. Yo, que probablemente jamás tendré hijos. Y que sé que dentro de unos años querré ser padre más que cualquier otra cosa en la vida. Que complicado es todo...
Entiendo la gran felicidad de que te hagan madre en un segundo, pero mi corazón se queda pequeño cuando trato de sentir el vacío que le quedará siempre a esa madre biólogica...
Hoy no hay foto de hombre alguno que pueda expresar nada de lo que escribí...
Y después de una larga conversación con el Líder, en la que ha tratado de animarme y en la que me ha hecho reir, me he dado cuenta de que tengo algo que contar. Algo que ha pasado hoy y que no es superficial. Es que, bueno, hoy tengo la sensación de que sólo escribo de cosas superficiales. Y eso no me gusta (¿qué pensáis vosotros?).
En fin, a lo que iba. Esta mañana ha llegado mi padre y resulta que se había encontrado a la hija de unos amigos. Está casada desde hace muchos años y no conseguía quedarse embarazada. Pero por fin va a ser madre. Hoy la habían llamado para decirle que mañana le entregan en adopción un bebé de tan solo tres días de edad.
No he podido evitar que diera una gran emoción. Me alegro mucho por ella, tiene que ser algo maravilloso que de buenas a primeras te llamen para cumplir tu mayor deseo, ser madre.
También he pensado en esa madre biólogica. Al parecer, es una chica que se quedó embarazada y que ni su familia lo sabe. Según me han contado, siempre tuvo claro que no quería al bebé, pero que su religión no le dejaba abortar. No ha querido ver a su pequeño. Ni siquiera lo conocerá. Y siempre tendrá que vivir con eso. Con ese vacío. Con esa pena. Con la incertidumbre de saber si ese niño que se ha cruzado contigo era tu hijo.
¿Se puede vivir con ese sentimiento? Yo creo que jamás podría. Yo, que probablemente jamás tendré hijos. Y que sé que dentro de unos años querré ser padre más que cualquier otra cosa en la vida. Que complicado es todo...
Entiendo la gran felicidad de que te hagan madre en un segundo, pero mi corazón se queda pequeño cuando trato de sentir el vacío que le quedará siempre a esa madre biólogica...
Hoy no hay foto de hombre alguno que pueda expresar nada de lo que escribí...
40 días y 40 noches, ¿sin sexo?
En mi rutina de comprar dvds de oferta, el otro día adquirí dos más. Se trata de Notting Hill, que ya la tengo vista, y de 40 días y 40 noches. Ésta última la he visto esta mañana. Para quien no sepa de que va, os pongo al día. Trata de un chaval que, después de un desengaño amoroso, decide pasar 40 días sin nada de sexo. Absolutamente nada. Ni besos, ni masturbación. Nada.
¿Pero está loco el chico ese? Pues yo creo que sí, aunque mirándolo bien, tampoco está tan mal planteado. Y es que a veces tengo la sensación de que la gente (y ahí me incluyo yo también) vive con el sexo como la parte principal de su vida. Y bueno, creo que es algo inevitable y que hay rachas en las que prácticamente sólo se piensa en sexo (eso si no puedes practicarlo, porque si no, en vez de pensar, se estaría chuscando). Por eso, a lo mejor, sería más fácil vivir si no tuvieramos ese chip sexual contínuamente metido en la cabeza. Pero a ver quien es el guapo que se sacrifica. Porque yo, sin ir más lejos, no estoy dispuesto a pasar por ese sufrimiento.
Así que nada de nada. Que si no hay sexo porque no hay más remedio, pues uno se aguanta o recurre a otros métodos (por cierto, no me he leído aún el librito). Y es que yo, por ejemplo, no puedo evitar ver en los compañeros del gimnasio a tíos macizos y no a simples atletas. O ver en el encargado de Springfield a un buenorro y no a un señor comerciante.
Y hablando del encargado de Springfield, tengo que hacer un apunte. No sé si alguna vez os hablé de él. Pero el tema es que está buenísimo, aunque abre la boca y es para llorar... Pues esta mañana he comprobado que ha perdido el norte totalmente.
Cuando lo he visto salir del almacén, me he quedado muerto. ¡Tenía el pelo rizado! Parecía una oveja lanera. ¿Dónde están esos pelos de punta que tan bien le sentaban? Pues ni rastro de ellos. ¿Lo tiene rizado natural y se lo alisaba, o lo tiene liso y se lo ha rizado? En fin, que perdió el encanto. Más feo estaba... Aunque me ha venido muy bien, porque así me ha atendido y yo ni me he puesto rojo, ni me he excitado, ni nada de nada.
Por cierto, me he comprado unas zapatillas de deporte. Son muy chulas. Naranjas y blancas. Y ya he acumulado veinte euros de descuento. Así que me compraré también un cinturón naranja (a juego) y con lo que sobre pillaré unos boxers. Por cierto, me encantan los boxers... A ver si un día hablo de ello...
PD: Hoy el chico va vestidito entero. Para evitar las tentaciones...
Así que nada de nada. Que si no hay sexo porque no hay más remedio, pues uno se aguanta o recurre a otros métodos (por cierto, no me he leído aún el librito). Y es que yo, por ejemplo, no puedo evitar ver en los compañeros del gimnasio a tíos macizos y no a simples atletas. O ver en el encargado de Springfield a un buenorro y no a un señor comerciante.
Y hablando del encargado de Springfield, tengo que hacer un apunte. No sé si alguna vez os hablé de él. Pero el tema es que está buenísimo, aunque abre la boca y es para llorar... Pues esta mañana he comprobado que ha perdido el norte totalmente.
Cuando lo he visto salir del almacén, me he quedado muerto. ¡Tenía el pelo rizado! Parecía una oveja lanera. ¿Dónde están esos pelos de punta que tan bien le sentaban? Pues ni rastro de ellos. ¿Lo tiene rizado natural y se lo alisaba, o lo tiene liso y se lo ha rizado? En fin, que perdió el encanto. Más feo estaba... Aunque me ha venido muy bien, porque así me ha atendido y yo ni me he puesto rojo, ni me he excitado, ni nada de nada.
Por cierto, me he comprado unas zapatillas de deporte. Son muy chulas. Naranjas y blancas. Y ya he acumulado veinte euros de descuento. Así que me compraré también un cinturón naranja (a juego) y con lo que sobre pillaré unos boxers. Por cierto, me encantan los boxers... A ver si un día hablo de ello...
PD: Hoy el chico va vestidito entero. Para evitar las tentaciones...
Vuelta a la búsqueda activa de empleo
Vuelvo a ponerme las pilas. Después de mi última entrevista de trabajo me desanimé y dejé de echar currículums. Pero eso ya se terminó.
Entre la semana que he pasado en Málaga (que ha hecho que quiera volver a vivir allí), que las cartas me dijeron que me viene un cambio laboral (leer un par de posts más abajo) y que otra compañero del curro se ha ido, he decidido volver a inundar España con currículums de un servidor.
Hoy ya no creo que me dé tiempo, pero en lo que queda de semana, que se preparé la red, ¡porque pienso saturarla!
Además, hoy volví también al gimnasio después de una semana. Y bueno, que os voy a contar, pues que, además de sentirme genial, pues que se me ha caído la baba con algún fichaje nuevo. Vamos que eso es inevitable, que me tendría que quitar los ojos de la cara... Si es que ya se sabe que la primavera altera la sangre, y encima esta es mi primera estación alérgica que paso como gay reconocido. Vamos que si tengo que decir ¡Ese tío tiene noventa polvos!, pues lo digo. Eso sí, me refiero a con amig@s, no en mitad del gimnasio, claro está. Que como ya he dicho más de una vez, la boa de plumas se quedó dentro del armario y uno es un chico con educación recibida en los mejores colegios, aunque hayan sido todos públicos.
Vamos que necesito amor. Alguien que me dé mimitos y me abrace y todas esas cosas. Alguien pesado, pegajoso, que no me deje ni a sol ni a sombra. ¿Esto a qué viene? Pues no sé, pero me apetecía ponerlo.
Pero bueno, hasta que todos mis "proyectos" se cumplan, aquí seguiré. Luchando por ellos y con el mejor talante posible...
I just wanna feel real love
Feel de home that I live in
Cause I got too much life
Running trhough my veins
Going to waste...
(Feel, Robbie Williams)
Entre la semana que he pasado en Málaga (que ha hecho que quiera volver a vivir allí), que las cartas me dijeron que me viene un cambio laboral (leer un par de posts más abajo) y que otra compañero del curro se ha ido, he decidido volver a inundar España con currículums de un servidor.
Hoy ya no creo que me dé tiempo, pero en lo que queda de semana, que se preparé la red, ¡porque pienso saturarla!
Vamos que necesito amor. Alguien que me dé mimitos y me abrace y todas esas cosas. Alguien pesado, pegajoso, que no me deje ni a sol ni a sombra. ¿Esto a qué viene? Pues no sé, pero me apetecía ponerlo.
Pero bueno, hasta que todos mis "proyectos" se cumplan, aquí seguiré. Luchando por ellos y con el mejor talante posible...
I just wanna feel real love
Feel de home that I live in
Cause I got too much life
Running trhough my veins
Going to waste...
(Feel, Robbie Williams)
Topetazo con la realidad
Estoy cansadísimo. Acabo de llegar de trabajar y mi madre me está preparando algo para cenar. Porque si por mí fuera, no comía nada. Ha sido un día largo. Largo y triste. Otra compañera se va. Ha tenido la suerte de encontrar otra cosa mejor (que es lo que estamos buscando todos desesperadamente).
En fin, que me da mucha penita de que se vaya. Aunque sé que es lo lógico y lo que queremos todos. Y luego me he cabreado muchísimo, porque me he enterado, de refilón, de que el pàsado jueves se juntaron muchos de mis compañeros (y supuestos amigos) a hacer una barbacoa. Les invitó una ex compañera (y se ve que ex amiga). La misma con la que tuve que competir en la entrevista de trabajo aquella...
No habría podido ir porque estaba en Málaga, pero habría sido de agradecer que me hubieran, al menos, avisado. Eso sí, la culpa es una vez más mía por esperar cosas de la gente. Que está visto que hay que castigar de verdad...
En fin, que me da mucha penita de que se vaya. Aunque sé que es lo lógico y lo que queremos todos. Y luego me he cabreado muchísimo, porque me he enterado, de refilón, de que el pàsado jueves se juntaron muchos de mis compañeros (y supuestos amigos) a hacer una barbacoa. Les invitó una ex compañera (y se ve que ex amiga). La misma con la que tuve que competir en la entrevista de trabajo aquella...
No habría podido ir porque estaba en Málaga, pero habría sido de agradecer que me hubieran, al menos, avisado. Eso sí, la culpa es una vez más mía por esperar cosas de la gente. Que está visto que hay que castigar de verdad...
Tarot, amigas y técnicas sobre la masturbación
Vuelvo totalmente lleno. Lleno de grandes amigos y con la inmensa gana de volver a vivir en Málaga. Para no extenderme mucho, me limitaré a contar lo más significativo de mi viaje. Aunque sobre todo, hay que destacar que no sólo me encontré con Chari y con Eli allí (muchas gracias a las dos por todo), si no que también me sentí muy cerca de otras amigas que no esperaba estarlo tanto (María, Davinia, Cristina y Pili).
Una vez más he confirmado eso de que los gays se llevan mucho mejor con las mujeres, con envidia de los chicos, incluida.
Cuando llegué a Málaga me di cuenta de que habían cambiado muchas cosas. Como repetí algunas veces, tenía la sensación de que yo era la única persona de orden y, que al irme, todos estaban disparatados. No deja de ser una coña, aunque es cierto que muchas de estas amigas han cambiado bastante.
El más destacado es el caso de María. Digamos que me dejó flipado cuando me dijo que estaba pensando hacerse budista y que sabía echar las cartas. Pues sí, señoras y caballeros, me fui a vivir a un piso en el que teníamos nuestra bruja particular.
Yo no creo (o creía) demasiado en estas cosas, aunque sí que me daban respeto. El caso es que no dudé en que me echara las cartas. María había sido amiga mía desde los tiempos de residencia, pero no llegamos a profundizar mucho. Eso hizo que me sorprendiera cuando poco a poco fue sacando cosas de mi personalidad que ella desconocía.
Primero me hizo una tirada general. Sin ningún tema concreto. Y ahí salió mi asquerosa vida laboral, con mi jefe (Voldemor) representado en una de las cartas. Eso sí, lo mejor de todo, es que me dijo que pronto voy a encontrar un buen trabajo, con cambio de ciudad incluido. También dijo que tengo gente que me ayuda mucho a mi alrededor, que no me desespere tanto y que, finalmente, encontraré la luz en mi camino. Éxito, en definitiva. ¡Ah! Me dijo tambien que soy capaz de cualquier cosa, que sólo tengo que creérmelo y que mi único enemigo soy yo mismo (y las vueltas que le doy a mi cabecita).
Luego me hizo una tirada sobre el amor. Me dijo que últimamente estoy un poco picaflores (cuanta razón tiene...), que vuelva a no desesperarme, que necesito el consejo de mucha gente y que me veía una relación próxima, pero que si no iba hacia adelante era porque yo no quería. ¿¿¿Que yo no quiero??? Tendrá valor...
Podreis decir: "Pues vaya, tampoco te dijo gran cosa". Vale, puede ser verdad. Pero al día siguiente le pedí que me hiciera una nueva tirada sobre mi trabajo. Y volvieron a salir prácticamente las mismas cartas. Que lo vi yo con mis ojitos.
A eso hay que añadir que he tenido que ver como Chari, Eli y Cristina se quedaban flipadas cuando María les dijo cosas que absolutamente nadie sabía. ¿Casualidad? Puede ser. Prefiero no cuestionarlo. Lo que tenga que ser, será.
También hay que destacar del viaje la tarde de risas que pasé con Eli y con otra amiga, Lhalloly, en el Erosky. Me quedó, además, con todas las confesiones y los consejos dados y recibidos. No hay nada como reencontrarse con grandes amigos (en este caso, amigas).
Eso sí, de hombres nada de nada. Sólo echar el ojillo. De alcohol, tampoco. Ni una gotita. Y de compras, algo... En mi línea. Adquirí una vela con olor a coco de las que flotan. Luego, compré un cuenco precioso para ponerla. También me compré unos boxers muy chulos. Y ya, el remate del tomate. Me compré un libro que se titula Técnicas sobre la masturbación del hombre. ¡Ah! ¿Pero hay técnicas? Yo que creía que eso era más simple que el mecanismo de un chupete... Pues va a ser que no. No me lo he leído todavía, pero algo he ojeado. Y va a ser que hay todo un mundo sobre lo comunmente conocido como pajillas.
En fin, que como el saber no ocupa lugar y aprender sobre cosas que den gustico al cuerpo (al tuyo y al de los demás, que como me vuelva un experto en estas cosas, voy a ligar un fenómeno...) no está de más, ahí que me armé de valor y me compré el libro. Eso sí, como me lo pille mi madre le dan ocho pitangos...
Déjate de historias que ya sé por donde vas.
Quieres complicarme como hiciste la otra vez.
Déjame a mí solo, con mi soledad.
Con mis razones, mi soñar.
Y tus caprichos te los llevas...
(Sabrás, Manuel Carrasco)
Una vez más he confirmado eso de que los gays se llevan mucho mejor con las mujeres, con envidia de los chicos, incluida.
Cuando llegué a Málaga me di cuenta de que habían cambiado muchas cosas. Como repetí algunas veces, tenía la sensación de que yo era la única persona de orden y, que al irme, todos estaban disparatados. No deja de ser una coña, aunque es cierto que muchas de estas amigas han cambiado bastante.
El más destacado es el caso de María. Digamos que me dejó flipado cuando me dijo que estaba pensando hacerse budista y que sabía echar las cartas. Pues sí, señoras y caballeros, me fui a vivir a un piso en el que teníamos nuestra bruja particular.
Yo no creo (o creía) demasiado en estas cosas, aunque sí que me daban respeto. El caso es que no dudé en que me echara las cartas. María había sido amiga mía desde los tiempos de residencia, pero no llegamos a profundizar mucho. Eso hizo que me sorprendiera cuando poco a poco fue sacando cosas de mi personalidad que ella desconocía.
Primero me hizo una tirada general. Sin ningún tema concreto. Y ahí salió mi asquerosa vida laboral, con mi jefe (Voldemor) representado en una de las cartas. Eso sí, lo mejor de todo, es que me dijo que pronto voy a encontrar un buen trabajo, con cambio de ciudad incluido. También dijo que tengo gente que me ayuda mucho a mi alrededor, que no me desespere tanto y que, finalmente, encontraré la luz en mi camino. Éxito, en definitiva. ¡Ah! Me dijo tambien que soy capaz de cualquier cosa, que sólo tengo que creérmelo y que mi único enemigo soy yo mismo (y las vueltas que le doy a mi cabecita).
Luego me hizo una tirada sobre el amor. Me dijo que últimamente estoy un poco picaflores (cuanta razón tiene...), que vuelva a no desesperarme, que necesito el consejo de mucha gente y que me veía una relación próxima, pero que si no iba hacia adelante era porque yo no quería. ¿¿¿Que yo no quiero??? Tendrá valor...
Podreis decir: "Pues vaya, tampoco te dijo gran cosa". Vale, puede ser verdad. Pero al día siguiente le pedí que me hiciera una nueva tirada sobre mi trabajo. Y volvieron a salir prácticamente las mismas cartas. Que lo vi yo con mis ojitos.
A eso hay que añadir que he tenido que ver como Chari, Eli y Cristina se quedaban flipadas cuando María les dijo cosas que absolutamente nadie sabía. ¿Casualidad? Puede ser. Prefiero no cuestionarlo. Lo que tenga que ser, será.
También hay que destacar del viaje la tarde de risas que pasé con Eli y con otra amiga, Lhalloly, en el Erosky. Me quedó, además, con todas las confesiones y los consejos dados y recibidos. No hay nada como reencontrarse con grandes amigos (en este caso, amigas).
En fin, que como el saber no ocupa lugar y aprender sobre cosas que den gustico al cuerpo (al tuyo y al de los demás, que como me vuelva un experto en estas cosas, voy a ligar un fenómeno...) no está de más, ahí que me armé de valor y me compré el libro. Eso sí, como me lo pille mi madre le dan ocho pitangos...
Déjate de historias que ya sé por donde vas.
Quieres complicarme como hiciste la otra vez.
Déjame a mí solo, con mi soledad.
Con mis razones, mi soñar.
Y tus caprichos te los llevas...
(Sabrás, Manuel Carrasco)
Unos días en Málaga
Mañana me voy a Málaga. Aunque suele darme mucha pereza momentos antes de hacer un viaje, la verdad es que me apetece mucho. Sobre todo ver a mis amigos, hablar con ellos de mil cosas, estar con ellos y recorrer esos sitios que tanto me gustaban de la capital de la Costa del Sol.
Málaga me encanta. Es cierto que no es una ciudad bonita. Al menos la capital. Incluso diría que es más bien fea (y que nadie se ofenda). Pero a mí me da igual. Para mí es fantástica. Allí viví muchos de mis mejores momentos y tiene muchos rincones mágicos que me traen a la mente miles de recuerdos.
Jamás olvidaré todos esos botellones que hice en la Plaza de la Merced, todas las veces que salí de compras por el Erosky, las prisas por coger el autobus en la Alameda o esos paseos por la calle Larios. No hay que olvidar tampoco la luz, el sol, la playa, los camperos, el pescaíto... Me encanta, no lo puedo remediar, y me gustaría volver a vivir allí alguna vez.
Bueno y la verdad es que hay muchos malagueños guapos, que todo hay que decirlo...
Estaré por aquí otra vez el jueves, así que durante unos días no podré escribir. Prometo volver y contaros que tal me ha ido. Eso sí, si me encuentro en mitad de la playa al muchacho de aquí abajo, no lo aseguro... :P

Un abrazo para todos.
Málaga me encanta. Es cierto que no es una ciudad bonita. Al menos la capital. Incluso diría que es más bien fea (y que nadie se ofenda). Pero a mí me da igual. Para mí es fantástica. Allí viví muchos de mis mejores momentos y tiene muchos rincones mágicos que me traen a la mente miles de recuerdos.
Jamás olvidaré todos esos botellones que hice en la Plaza de la Merced, todas las veces que salí de compras por el Erosky, las prisas por coger el autobus en la Alameda o esos paseos por la calle Larios. No hay que olvidar tampoco la luz, el sol, la playa, los camperos, el pescaíto... Me encanta, no lo puedo remediar, y me gustaría volver a vivir allí alguna vez.
Bueno y la verdad es que hay muchos malagueños guapos, que todo hay que decirlo...
Estaré por aquí otra vez el jueves, así que durante unos días no podré escribir. Prometo volver y contaros que tal me ha ido. Eso sí, si me encuentro en mitad de la playa al muchacho de aquí abajo, no lo aseguro... :P
Un abrazo para todos.
Reflexiones desde mi puesto de trabajo
No es muy original escribir hoy sobre la muerte del Papa. Pero aún así, creo que es de mención. Hoy, una vez más, me sentí parte de la historia. Hoy viví la muerte de Juan Pablo II en mi puesto de trabajo. Frente al ordenador. Viví el revuelo que se vive en un medio de comunicación cuando ocurre un acontecimiento de una relevancia tal.
A pesar de que todo el mundo, incluido yo, llevaba esperando el fallecimiento del Papa, y aunque he hecho miles de bromas ironizando estos días sobre el tema, no pude evitar que al saber de su muerte un escalofrío recorriera mi cuerpo y que un nudo llegara hasta mi garganta. Era alguien que siempre estuvo ahí, que parecía eterno.
Su muerte no afectará a mi vida cotidiana. No soy demasiado creyente, aunque quizás me gustaría serlo más. Hace siglos que no voy a misa y quizás haga demasiado tiempo que no rezo.
Pero no puedo evitar sentir admiración por todos aquellos congregados en la Plaza de San Pedro que lloraron desconsoladamente su muerte. No puedo más que quitarme el sombrero ante todos aquellos que han sufrido por su fallecimiento.
Hoy viví un día histórico. Un día que pasará a los libros de historia, tal y como lo han hecho el 11 de Septiembre, el 11 de Marzo o la boda de los Príncipes. Mi instinto periodístico hace que me hubiera gustado estar al pie del cañón. Haber vivido todos y cada uno de esos momentos en el Vaticano, en Nueva York, en Atocha o en la Almudena. Todos los viví desde Jaén. Pero los viví. Y eso formará parte siempre de mí. Dentro de muchos años, quizás demasiados, podré contarle a alguien que yo estuve allí. Que fui testigo de lo ocurrido.
A pesar de que todo el mundo, incluido yo, llevaba esperando el fallecimiento del Papa, y aunque he hecho miles de bromas ironizando estos días sobre el tema, no pude evitar que al saber de su muerte un escalofrío recorriera mi cuerpo y que un nudo llegara hasta mi garganta. Era alguien que siempre estuvo ahí, que parecía eterno.
Su muerte no afectará a mi vida cotidiana. No soy demasiado creyente, aunque quizás me gustaría serlo más. Hace siglos que no voy a misa y quizás haga demasiado tiempo que no rezo.
Hoy viví un día histórico. Un día que pasará a los libros de historia, tal y como lo han hecho el 11 de Septiembre, el 11 de Marzo o la boda de los Príncipes. Mi instinto periodístico hace que me hubiera gustado estar al pie del cañón. Haber vivido todos y cada uno de esos momentos en el Vaticano, en Nueva York, en Atocha o en la Almudena. Todos los viví desde Jaén. Pero los viví. Y eso formará parte siempre de mí. Dentro de muchos años, quizás demasiados, podré contarle a alguien que yo estuve allí. Que fui testigo de lo ocurrido.
Pero la fuerza del destino nos hizo repetir...
Va a ser que Serendipity me ha llegado hondo, sí. Encima, hoy me he comprado otra película en DVD. Sí, otra de esas películas de cabecera de mi vida que mencionaba el otro día. Se trata de Grandes Esperanzas. No sé si la conocereis. Está protagonizada por una guapísima Gwyneth Paltrow, un potentísimo Ethan Hawke y dos grandes del cine, Anne Bancroft y Robert de Niro.
Esa película me trae grandes recuerdos. La vi hace ya como cinco o seis años en el cine. Trata sobre el amor, los corazones rotos y la manipulación de los sentimientos de los demás. Todo ello acompañado de mi color favorito, el verde.
Una vez más, el destino entra a formar parte de la vida de los personajes, al igual que en Serendipity, pero de forma muy distinta. Y hablando de destino, os voy a contar lo que más me ha acercado el destino a una persona.
Hace dos nocheviejas coindí en el cotillón con un chaval. Carlos se llama. Yo sabía que era gay, porque ya había coincidido años antes con un chaval que había sido su novio. El caso es que me gustó y me gusta mucho el tal Carlos. Pero no fui capaz de decirle nada. Bueno, algo le dije, pero creo que no pasó de mi nombre y poco más. Además, Carlos estaba con una amiga (rubia y gordita) y casi más me hablo ella que él.
Yo tenía la esperanza de volver a verlo pronto. Pero no fue así. Pasaron algunos meses y no sabía nada de él. Un fin de semana, estuve en Granada, y en medio de la lluvia, cuando iba con un amigo a comprar hielos, ahí apareció Carlos por la calle. Nos cruzamos y sólo fui capaz de decir hola. Se giró, nos volvimos a mirar y seguimos nuestros caminos.
Ya no volví a verlo en muchos meses.
Para la pasada nochevieja, una parte de mi grupo de amigos nos equivocamos al comprar las entradas de cotillón. Para intentar venderlas, me metí en un chat de la ciudad a ver si encontraba alguien. Y sólo me habló una chica que agregué a mi msn. Cual fue mi sorpresa, que después de mucho hablar, resultó que era la amiga gordita y rubia de Carlos. Ironías del destino.
Conseguimos que nos devolvieran las entradas (eso es otra historia) y volvimos a coincidir en el cotillón. Un año después de haberlo conocido volví a encontrarlo en el mismo sitio. Pero esta vez fui capaz de hablar con él. Eso sí, con el tremendo empujón de todos mis amigos. Me dijo que tenía novio, yo ya lo sabía. Pero yo sólo quería un café. Tomar un café con él y poder hablar una tarde.
Todavía lo estoy esperando. No sé si alguna vez lo tomaremos y en cierto modo me da igual. Pero sí me queda la tranquilidad de saber que al menos lo intenté. Quizás alguna vez el destino actúe y nos vuelva a reunir en algún sitio, en algún momento, en algún plano sentimental.

Nos vimos tres o cuatro veces por toda la ciudad.
Una noche en el bar de Lolo, me decidí a atacar...
(La fuerza del destino, Mecano)
Voy a añadir, además, una frase de Grandes Esperanzas que me encanta:
Todo lo especial que hay en mí, eres tú.
Esa película me trae grandes recuerdos. La vi hace ya como cinco o seis años en el cine. Trata sobre el amor, los corazones rotos y la manipulación de los sentimientos de los demás. Todo ello acompañado de mi color favorito, el verde.
Una vez más, el destino entra a formar parte de la vida de los personajes, al igual que en Serendipity, pero de forma muy distinta. Y hablando de destino, os voy a contar lo que más me ha acercado el destino a una persona.
Hace dos nocheviejas coindí en el cotillón con un chaval. Carlos se llama. Yo sabía que era gay, porque ya había coincidido años antes con un chaval que había sido su novio. El caso es que me gustó y me gusta mucho el tal Carlos. Pero no fui capaz de decirle nada. Bueno, algo le dije, pero creo que no pasó de mi nombre y poco más. Además, Carlos estaba con una amiga (rubia y gordita) y casi más me hablo ella que él.
Yo tenía la esperanza de volver a verlo pronto. Pero no fue así. Pasaron algunos meses y no sabía nada de él. Un fin de semana, estuve en Granada, y en medio de la lluvia, cuando iba con un amigo a comprar hielos, ahí apareció Carlos por la calle. Nos cruzamos y sólo fui capaz de decir hola. Se giró, nos volvimos a mirar y seguimos nuestros caminos.
Ya no volví a verlo en muchos meses.
Para la pasada nochevieja, una parte de mi grupo de amigos nos equivocamos al comprar las entradas de cotillón. Para intentar venderlas, me metí en un chat de la ciudad a ver si encontraba alguien. Y sólo me habló una chica que agregué a mi msn. Cual fue mi sorpresa, que después de mucho hablar, resultó que era la amiga gordita y rubia de Carlos. Ironías del destino.
Conseguimos que nos devolvieran las entradas (eso es otra historia) y volvimos a coincidir en el cotillón. Un año después de haberlo conocido volví a encontrarlo en el mismo sitio. Pero esta vez fui capaz de hablar con él. Eso sí, con el tremendo empujón de todos mis amigos. Me dijo que tenía novio, yo ya lo sabía. Pero yo sólo quería un café. Tomar un café con él y poder hablar una tarde.
Todavía lo estoy esperando. No sé si alguna vez lo tomaremos y en cierto modo me da igual. Pero sí me queda la tranquilidad de saber que al menos lo intenté. Quizás alguna vez el destino actúe y nos vuelva a reunir en algún sitio, en algún momento, en algún plano sentimental.
Nos vimos tres o cuatro veces por toda la ciudad.
Una noche en el bar de Lolo, me decidí a atacar...
(La fuerza del destino, Mecano)
Voy a añadir, además, una frase de Grandes Esperanzas que me encanta:
Todo lo especial que hay en mí, eres tú.