El principio del resto de mi vida
Reflexiones de un hombre que un día decidió tener el control de su propio destino
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Un tango de tres días
Se le cambió la cara cuando me vio por primera vez en Palladium, una discoteca de ambiente de Málaga, y, rápidamente, se me presentó. Su mirada me atravesó y tocó algo en mí. Algo que jamás nadie había conseguido. Era atractivo, quizás demasiado. Pero yo preferí alejarme de él, lanzándole una sonrisa desafiante y pícara. Y es que esa noche, la del pasado sábado, El Castigador estaba más castigador que nunca.

A pesar de ello, no le perdí la pista. Lo tenía perfectamente localizado y supe colocarme en el sitio idóneo para que volviera a acercarse a mí. De nuevo se presentó y tras una breve conversación se ganó mi número de móvil, a pesar de que yo volvía al día siguiente a Linares y de que él, que por cierto es argentino, me dijera que vivía en Vélez.

Debido al cansancio acumulado por la noche de fiesta, decidí aplazar mi marcha al lunes por la mañana. Durante todo el domingo esperé su llamada. Y cuando la esperanza se había esfumado, llegó un mensaje suyo para saber de mí. Gracias a la intervención de Chari, quedamos esa noche para tomar unas cervezas. Y ahí empezó todo.

Durante tres días aplacé mi viaje de vuelta. Congeniamos desde el primer momento. Pero, más tarde o más temprano, yo tenía que volver a Linares (se me acaban las vacaciones) y era la crónica de una muerte anunciada.

Chari me dice que es mi hombre perfecto en el momento equivocado. No sé si será mi hombre pefecto, quizás podría serlo o quizás no. Pero quiero comprobarlo. Quiero conocerle, estar con él, y a él le pasa lo mismo conmigo. ¿El inconveniente? Nuestros trenes viajan a destinos distintos. Yo me voy a pasar un verano en el que me va a ser prácticamente imposible viajar a Málaga y en octubre me iré a Madrid, lo que también dificultará que pueda verlo. Él tiene su vida hecha en la Costa del Sol y no sería justo que lo dejara todo por irse a vivir cerca de mí.

Vale, sé que sólo son tres días de conocernos. Vale, sé que es poco tiempo. Pero esto ha sido especial y me gustaría comprobar si podría ser así durante más tiempo. Desde hace dos días tengo los ojos rozados en lágrimas casi continuamente. No puedo evitarlo. Estoy triste y me apetece abrazarlo, olerlo, sentir su presencia.

No sé si será amor, quizás no. Pero lo que sí sé es que no he parado de llorar en los 250 kilómetros de viaje hasta Linares...
 
Como Dios nos trajo al mundo
Quizás la desnudez sea el mejor estado para el cuerpo, el que nos aporte mayor comodidad y el que mayor excitación despierte en nosotros. A mí, personalmente y como ya comenté en otro post, me pone más alguien en ropa interior que totalmente desnudo.

Bueno, a lo que iba. El caso es que leyendo el librito que me compré el otro día (Metrosexual: Guía de estilo, de Michael Flocker), llegué a un capítulo en el que se habla del sexo. Y, curiosamente, vienen unas indicaciones sobre lo que se debe hacer desnudo y lo que no.

Ahí van las cositas que se aconsejan hacer en paños menores:
- Dormir
- Hablar por teléfono
- Desperazarse
- Nadar
- Sexo
Vale, lo de dormir, desperazarse, nadar y el sexo, lo veo lógico. Puede haber gente que lo practique o que no, aunque, bueno, podría entenderse. Pero, ¿hablar por teléfono? ¿Desnudo? No lo entiendo mucho, la verdad...

En cuanto a lo que no debe hacerse sin llevar ropa encima:
- Bricolaje
- Empapelar
- Encender una hoguera
- Freir bacon
- Trabajar con pegamento
Sin comentarios, porque las actividades tienen narices... ¿Alguien ha frito bacon alguna vez totalmente desnudo o ha empapelado el salón? Si es así que acuda rápidamente al psicólogo...

¿Qué es lo más extraño que habéis hecho desnudos? ¿Os gusta estar como Dios os trajo al mundo?

Y beber vodka, como Jason Lewis en la foto, ¿se puede?
 
¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz!
Como ya había anunciado hace unos días, el sábado celebré mi cumpleaños, junto a Meriel, Angloparlante y Skype, que también celebraban sus cosas. Bueno, fue una fiesta alucinante. Quedamos prontico, sobre las diez y media, para así poder aprovechar y estar más rato juntos. Y ala, hasta las siete o las ocho de la madrugada, que no lo recuerdo bien, porque claro, tanta fiesta me dejó con lagunas en la memoria.

Vamos, que sólo faltó la presencia de boys en paños menores. Al menos un centenar de amigos vinieron para estar con nosotros y, es que, cómo se nota que nos quieren...

Pues estaba yo tan inmerso en la fiesta, cuando de pronto, me caí de la cama y me desperté. Y no, no creáis que eso que he contado en los primeros párrafos fue verdad, porque cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Semanas llevábamos Meriel y yo planeando lo que íbamos a hacer. Nosotros nos encargamos de comprar los regalos (hasta el punto de que yo se lo compré a ella y ella a mí) porque nadie podía. Luego tuvimos la genial idea de hacer algo especial. Algo que no fuera botellón. Pero una vez más nos vimos los dos solitos para planear y es que la piscina y los biquinis son grandes enemigos de las celebraciones... Por lo que, con tocada de cojones incluida, decidimos que con un botellón normal había que sobrababa.

Y ya lo mejor fue cuando a las dos y media de la madrugada, aproximadamente, Meriel y yo nos vimos solos una vez más. Todos los invitados eran personas super ocupadas (que si una cumbre en Berlín, que si una cita con Letiza para felicitarle por su embarazo...) y se largaron. Calma y sangre fría, lalalala, como canta el Luca Dirisio (guapetón de las fotos de hoy). Así que lo que prometía ser una gran noche llena de diversión (que tenía ganas por aquello de que trabajo los fines de semana) se quedó en una velada íntima y placentera con Meriel.

Eso sí, para el año que viene me ahorro tanto calentamiento de cabeza y la invito a ella nada más (y a alguno más que se me escapa por ahí), porque al final es la que se queda... En fin, que concluyendo, que no celebro ya ni mi boda. Que eso de hacerlo todo muy íntimo se estila mucho.

¡Ah! Por cierto, que ya no vuelvo a salir un fin de semana en Linares hasta octubre, porque en verano me voy a vivir a Jaén. Así que fue un fin de fiestas de puta madre...

 
Un atentado contra la humanidad
Nada, que me uno yo también a lo de la manifestación de mañana. Que resulta que unos señores muy cachondos van a salir por las calles madrileñas para defender nosequé de la familia. Y oye, que a mí esto de la familia me encanta y que si hay que defenderla, pues allá que voy yo con mi látigo.

Me parece, si no me he informado mal, que se lucha contra los padres maltratadores. Que ya está bien de que los niños tengan que vivir con alguien que les pega... y que... Ah, ¿qué no? ¿Qué no es eso...?

Vale, vale, entonces supongo que será por padres que violan a sus hijos, ¿no? Que menuda vergüenza, que sean tus hijos y que... ¿Cómo? ¿Qué tampoco es contra eso? Pero vamos a ver..., ¿entonces?

Ah, no me digas más. ¡Es contra el divorcio! Claro, no hay nada que atente más contra la familia que el divorcio, ¿no? Joder, ¿tampoco es eso?

Bueno, entonces digo yo que será para prohibir que la mujer pueda trabajar fuera de casa, ¿no? Porque si las féminas (esposas, madres, amas de casas y pilar fundamental de la familia) siguen trabajando fuera de casa igual que el hombre, los niños crecen sin pasar el tiempo suficiente con ellas, lo que implica traumas, problemas en la personalidad... ¿Ein? ¿Que los defensores de la familia tampoco van a protestar por esto?

Sinceramente, no pensaba hablar de este temita en mi blog, más que nada porque estoy bastante cansado del asunto. Pero es que ya toca los cojones. Estoy hasta los mismísimos de oir barbaridades del tipo que el matrimonio entre gays y la adopción es un atentado contra la humanidad, tal y como ha dicho nuestra queridísima Iglesia. Y duele, ¿sabéis? Duele que nos traten como escoria. Antes que gays, somos personas. Y por si alguien no lo sabía, tenemos sentimientos...
 
Metrosexual porque el mundo me hizo así
Esta mañana tenía la revisión del coche. Tenía cita a las 10 de la mañana y nos dijeron que hasta la una y media de la tarde no iba a estar, así que me fui con mi padre a dar vueltas por el Alcampo durante tres horas y media. Puedo recitar de memoria la colocación de los sabores y las marcas de los yogures, los precios de los jamones o los dvd's de oferta...

El caso es que al final, para matar el aburrimiento, me compré un libro, Metrosexual (guía de estilo), de Michael Flocker. Eso sí, edición de bolsillo, que el tema no es para gastarse demasiado. Lo bueno es que así tengo ideas para unos cuantos posts...

Resumiendo, en el libro vienen consejos para cualquier situación. Desde cómo comportarse en un cóctel, hasta un resumen de los mejores pintores de la historia, pasando, evidentemente, por consejos para el cuidado personal.

El metrosexual es un tipo de hombre enlatado, que se ajusta, más o menos a la siguiente definición: "El típico metrosexual es un hombre joven, con dinero, que vive en la ciudad o cerca de ella, porque es allí donde están las mejores tiendas, clubes, gimnasios y peluquerías. Puede ser gay declarado, heterosexual o bisexual; esto no tiene mayor importancia, pues claramente ha elegido su propia figura como objeto de amor y el placer como su preferencia sexual. Ciertas profesiones como modelo, camarero, artista de los medios o de música pop y, últimamente, deportista, parecen atraerlo más, pero en honor a la verdad, los metrosexuales son como los productos de belleza masculinos y los herpe: están por todas partes" (Mark Simpson, Meet the metrosexual).

Lo que me mosquea es la ambigüedad que está creando esto de la metrosexualidad. Antes, heterosexuales y homosexuales estaban claramente diferenciados y uno sabía a que tenía que tirarle los tejos, tanto si era de un bando como de otro. Pero ahora, esa barrera ha desaparecido y la metrosexualidad acoge entre sus brazos a la mayoría del género masculino, por lo que no queda otra que tirarse la piscina y tratar de ligar con todo aquel que tenga un pene entre sus piernas...

PD: El guapísimo de hoy ya sabeis quien es. Sí, el inigualable, David Beckham. Según el librito, es el prototipo de metrosexual.

PD2: El próximo sábado, Meriel, Skype, Angloparlante y yo celebramos nuestros santos-cumpleaños. Queremos hacer algo un poquito más original que un botellón de ron o un calimocho. Así que se agradecen recetas explosivas para pillar un buen colocón. Algo así como vino, gaseosa, licores, etc... Pero que esté rico, ¿eh?
 
El que espera, desespera
El sábado salí de marcha con Skype y, contra todo pronóstico (y no malinterpretes, que nos conocemos...), nos lo pasamos bastante bien. Hacía meses que no salía por Linares sin tener que estar preocupado por el reloj...

No recordaba la gente guapa que hay en mi ciudad, lo bien que me lo paso, lo que me gusta la sensación de estar con tres copas en el cuerpo y disfrutar de la música, las risas, los amigos. Necesito ver a gente, observar, que me miren, estar en el mercado, sentirme vivo y sin preocupaciones.

Sé que trabajar todos los fines de semana se me acaba, como muy tarde, en octubre cuando me vaya a Madrid. Pero para eso quedan aún tres meses.

Y, aunque ahora estoy de vacaciones, no puedo evitar el pensar en que esta posibilidad de salir los fines de semana se me acaba con el mes. Y me pongo triste...

Ya lo sé, no debo agobiarme, trabajo sólo tres días, no me pagan mal, es de lo mío, hay mucha gente que está muchísimo peor, tengo que tener paciencia... Todo eso lo sé. Pero se presenta un verano bastante duro y no sé si quiero pasarlo así...

PD: El guapísimo de hoy es Igor Yebra, bailarín y marido de Anne Igartiburu. Va por Zapp, que me lo recordó en su blog...

Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

(Sinceramente tuyo, Joan Manuel Serrat).
 
De entrega de premios (el desenlace)
Mañana de resaca (¿resaca? si sólo te bebiste dos fantas de naranja...). Bueno, vale de resaca nada, pero es que tenía que conducir hasta Linares y justo a la salida del pueblo colindante ¡zas!, los civiles. Por cierto, era la primera vez que me hacían la prueba esa de soplar por la trompeta, que me hizo hasta ilusión y todo...

A ver, que me voy por las ramas... El caso es que una vez más, ¡¡¡no ligué!!! Que raro, ¿no? Aunque bueno, tendría que especificar que alguna semillita sembré...

-Caso Primero -
El novio de una ex compañera de trabajo
Descripción
1'77 aproximadamente, unos 75 kilos, bastante bien de cuerpo, melena rubia rizada cual David Bisbal en sus mejores tiempos, cordobés con un acento bastante atractivo, jugador de fútbol y socorrista de piscina.
Conversación que puede hacerme pensar que es gay
Uy, a mi me encanta ir con mi novia de tiendas. Pero no soy de esos que se quedan mirando. Yo me pruebo la ropa de mujer al mismo tiempo que ella. Por ejemplo, estos pantalones que llevo son de tía. Es que los de hombre no me suelen gustar como me quedan. (...) Ah, Castigador, ¿qué vas a Málaga para San Juan? Dame tu móvil que yo suelo ir todos los años y casi siempre sin mi novia...

-Caso Segundo-
Jefe de prensa del Ayuntamiento de la localidad
Descripción
1'75, 78 kilos, moreno, pelo rizado, bastante pijo, cuerpo normalito, atractivo, quizás demasiado pedante.
Lo que me hace pensar que es gay
Hace cosa de un año me lo encontré en un pub de Linares. Estaba bastante borracho. Se puso a hablarme y a hablarme, y cada vez más cerca y más cerca. Acabé pegado a una pared con su cara a cinco centímetros de la mía. Anoche no estaba borracho, pero me dijo que lo llamara el lunes para contarme algo de un trabajo.

Esto fue lo más destacado de la noche. Ya sé que mucho no es, pero menos da una piedra, ¿no?
 
De entrega de premios
Si es que uno es más "apañao" que las pesetillas rubias. Esta mañana (a las nueve, que no tenía el hombre otra hora) me llamó el jefe de mi ex trabajo, o sea, mi ex jefe. El susodicho es director del periódico local de un pueblo cercano. Total, que me ha llamado porque esta noche se entregan unos premios y, según palabras textuales, "les encantaría que les acompañara".

Si es que uno se hace de querer. Claro que sólo estuve en ese trabajo dos meses y me fui porque tenía una oferta mejor en Diario Latigazo (mi actual). Pero después me han pedido que vuelva en varias ocasiones, aunque no me ha interesado la oferta en cuestión.

Así que esta noche, a figurar. Veré a antiguos compañeros y a ver si pesco algún muchachico... Que el jefe de prensa del Ayuntamiento de dicha localidad está bastante bien y para mí, que entiende...

Ya he decidio la indumentaria. Hoy, look metrozezua, como diría el bueno de Dawu. Me pondré mi camisa blanca con agujeritos (suena raro, sí, pero está muy bien), mis vaqueros con rotos, blasier negra y zapatos de chúpame la punta. Todo eso, acompañado de pulsera y colgante Lotus Fashion. Ah, y barba de tres días (aunque no me quede tan bien como a mi Josh) Arreglado, pero informal. Y, por supuesto, me echaré el perfume que me han regalado mis padres por mi cumpleaños, Be delicius, de DKNY. Oledla, está genial.

Cambiando de tema, he decidido incorporar a Josh Wald en el diseño de mi blog. ¿Qué os parece? Como ha quedado la imagen, no el sujeto en cuestión, que ya sé que me vais a decir que está buenísimo... ¿Creéis que queda demasiado superficial? Miss Mayo, o sea, Carol B, dice que no. Y ella de blogs sabe un rato, que es la reina blogguera por excelencia...
 
A escupir se ha dicho
Me encantó la metáfora que Julia Otero utilizó anoche para poner fin a la primera temporada del programa Las Cerezas. Después de darse cuenta de que el hueso de la cereza que se había comido le impedía hablar con claridad, afirmó: "Y si ustedes se encuentran con un hueso en la vida, escúpanlo", y ni corta ni perezosa escupió el huesecito al aire.

Y es que algunas veces nos topamos en la vida con huesos, pepitas y cáscaras que nos empiezan a atormentar y que impiden que seamos totalmente felices.

Se nos atragantan y por más que nos metemos los dedos, se quedan en la garganta o se van "por el otro lado". Nos provocan tos, ahogo, ansiedad... Por eso, antes de que el hueso empiece a echar raíces y a crecer, lo mejor es escupir con fuerza. Eso sí, se corre el riesgo de que le vaciemos el ojo a alguien...

Así que señores, señoras, lectores varios, escupan. Más vale un escupitajo a tiempo, que estar ahogado toda la vida.

PD: Mirad que guapo mi Josh Wald con su chalequito y su corbata...
 
Cumpleañero feliz, cumpleañero feliz...
Eso es lo que me ha cantado mi amiga Encarna, al modo Marilin Monroe, cuando me ha llamado esta tarde para felicitarme. Y es que sí, ¡hoy es mi cumpleaños! Que sí, que sí, que los castigadores también cumplimos años... Y vale, tendría que estar contando cositas del viaje a Madrid, pero oye, que a uno también le gusta mirarse el ombligo un poquito y que le digan felicidades y que le quieran mucho y todo eso...

La verdad es que ha sido un año intenso en el que ha cambiado mucho mi vida:
-Tengo coche.
-Me quitaron el aparato de los dientes.
-Recuperé mi autoestima (¿alguna vez la tuve?).
-"Salí del armario" (que expresión más odiosa, ¡pero si yo no estaba metido en ningún sitio!).
-Estuve a punto de perder una amistad (ahora no sé como está la cosa, porque yo la he cagado un poquillo, pero no me he podido explicar aún y el sujeto en cuestión me dijo que hablaríamos el fin de semana..., en fin, habrá que esperar...).
-Y vuelvo a pasar otro cumpleaños sin una pareja a mi lado (hay que joderse...).

A partir de las diez y media de esta noche, tendré 24 añitos. Nací el 7 de junio de 1981. Que no, que no llegué a vivir el 23-F, que estaba en la barriguita de mi mamá cuando ella escuchaba su transistor... La verdad es que fui toda una sorpresa. Llegué a mi casa quince años después de que mi hermana mayor hubiera nacido. Vamos que ya no entraba en los planes... Vale, acepto bromas, que si el condón roto, que si se le olvidó la píldora...

Por cierto, le pago un viaje a las Bahamas a quien me regale hoy una cita con mi Josh Wald...

 
¡Vivan las colas!
¡Qué bien nos lo hemos pasado este fin de semana! Eso sí, en la Warner no había quien parara. Muy divertido todo, pero llenísimo de gente. Tuvimos que esperar una media de una hora por atracción. Y luego el calor fue insoportable. Pero nos lo pasamos genial y nos reímos muchísimo.

En el tren de cercanías se nos sentó al lado una mujer brasileña de unos cuarenta años, Maruchi. Hablaba muy, pero que muy deprisa y casi no se le entendía. Y se nos acopló. Estuvo todo el día con nosotros. Aunque era bastante rarita, cuando se fue me dio penilla. Y es que su marido y su hija estaban en Brasil y ella había venido a Madrid para un congreso. Ver el cariño con el que hablaba de su hija y las palabras de agradecimiento que tuvo hacia nosotros por haberla dejado que nos acompañara, me llegaron al alma.

La verdad es que necesitaba pasar un fin de semana así, relajado, sin pensar en el trabajo y disfrutando de tiempo de ocio con mis amigos. Hay muchas anécdotas que contar, pero ahora no puedo más. Estoy muy cansado después del viaje y de lo tarde que me acosté ayer. Que, por cierto, salimos por Chueca...
 
Primer fin de semana libre en un año y pico
¡¡¡Por fin!!! Este es mi primer fin de semana libre después de un año y poco trabajando en Diario Latigazo. Y en pocas horas, me voy con Meriel a la estación para coger el tren que nos llevará a Madrid para pasar estos días. En el tren irá montado Stranger y en la capital nos esperan Arwen y Skype.

Mañana iremos a la Warner, que tengo yo ganas de cruzarme con el Piolín ese. ¿Pero que se ha creído semejante pajarraco? Siempre con sus ojazos azules y ese cabezón, que no se todavía como consigue mantener el equilibrio... Como me lo cruce, va a conocer de primera mano la furia de El Castigador...

Y después de la Warner, pues de marchita. ¡Ale, ale, a beber como cosacos! ¡Ron "pa'rriba", ron "pa´bajo"! ¡Borrachos, degenerados! En fin, y a ver si me cruzo con algún madrileño en condiciones que me enseñe los entresijos de la capital... Y si se parece a mi Josh Wald, pues mejor que mejor. Hoy os lo pongo de espaldas, que es una de las pocas partes que no habíais visto de él... Menudo hombre... Qué espalda, qué perfil, qué hombros, qué tatuajes... Cómo me gusta...

¡Feliz fin de semana a todos!
 
Recuerdos universitarios
Ayer, miércoles, tuve una entrevista de trabajo en Motril. Como allí viven dos buenas amigas mías de la facultad (Encarna e Isa), me fui el martes para pasar la noche y así estar un poco con ellas. Encarna nos preparó una cena en su piso, en primera línea de playa en Salobreña.

Después de mucho tiempo sin vernos, incluso años, había mucho de lo que hablar. Y que mejor que una cena para ponernos al día. Pero pronto pasamos a recordar a todos y cada uno de los compañeros que habían estudiado con nosotros. Eso fue impresionante.

Hicimos un repaso digno de los comentaristas de Salsa Rosa, ¡y con motes incluidos! Algunos ya ni los recordaba... Pero nos reímos muchísimo.

Había una, que precisamente era la primera de la lista. Era gordita, bajita, rubia, con una cara de pan impresionante... Pues a la chavala le dio por contar que todo el mundo le decía que se parecía a Michelle Pfeifer... Todo el mundo que estuviera ciego, supongo, porque el parecido era totalmente inexistente... Evidentemente, el mote que se le quedó era La Michelle (¿Has visto hoy que ropa lleva La Michelle...?).

Luego había un grupo que era el de las Chicas Mango. Supongo que os imaginais porqué... Pues un día, una de estas Chicas Mango que estaba sentada delante nuestra, se recogió el pelo y descubrimos que debajo, colgando de la camiseta, había una etiqueta de Zara, de las de cartón que son enormes, con su precio y todo... Desde ese mismo momento, pasó a denominarse La de la Etiqueta.

Y ya, para terminar, otra de las Chicas Mango, en vez de llevar un maletón para meter la carpeta, boligrafos, apuntes, etc, como llevábamos todos, usaba un bolsito de fiesta rosa de raso, en el que sólo debía caberle un tampón y el pintalabios... Su nombre pasó a ser La del Bolso Rosa.

Si es que en mi clase había cada tiparraca...

Por cierto, ¿qué mote le pondríais a mi Josh Wald? (Ay, como me gusta...).