El principio del resto de mi vida
Reflexiones de un hombre que un día decidió tener el control de su propio destino
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Ay Omar, que estoy suelta como gabete (??)
¡Marcha, marcha, cachondeo..! El sábado pasado, aunque salí a las 12 de la noche de trabjar, me fui un rato de marcha. Después del tradicional botellón, en el que casi no bebí, pero que me sirvió para ponerme al día de las novedades en el grupo, nos fuimos a un pub que abrieron no hace mucho y que, por cierto, antes era un puticlub...

El caso es que el sitio no estaba mal. Mucha gente, bueno ganado y un camarero que estaba para secuestrarlo. Sólo fallaba una cosa: la música. Doscientas canciones seguidas de lo que ahora llaman Reggeaton (o como se escriba). No es que no me guste, es que es una música muuuuuuuy cansina. Y encima o tienes un oído finísimo y no te enteras de la letra. Cantan más rápido que el Correcaminos.

El Reggeaton será todo lo sensual que la gente quiera, pero eso harta a Dios y a su madre. Y ya, cuando consigues entender algo de la canción, son frases del tipo: ¡Ay Omar, que estoy suelta como gabete! ¿Qué significa eso? Evidentemente, es ¡Ay Pepe, estoy más salida que el rabo de un cazo! ¿Pero qué coño es un gabete?

Y después de esta fantástica melodía llegan temas tan profundos como Pa'lante, Cuerpo y mil más, que uno sabe ya si está en Linares, en Colombia o en la casa de Gran Hermano.

Que no me digan tonterías, que donde se ponga la sensualidad de una salsa bien bailada, que se quiten todos los gabetes...
No