Fauna de gimnasio
¿Quién no se ha apuntado al gimnasio alguna vez? Hace unos cuatro años (creo) yo decidí apuntarme, y contra todo pronóstico, no he dejado de ir en todo este tiempo. Entre Málaga y Linares he conocido tres gimnasios diferentes. Y en ellos, me he encontrado con todo tipo de fauna. Y no sólo la típica fauna que suele haber en todos los gimnasios, leáse la gordita que quiere bajar peso, el cachas que no deja de mirarse al espejo y anda con las piernas abiertas, el delgado que lucha por ganar peso (por ejemplo yo), la típica rubia vestida de putón con unas mallas superajustadas rosas, etc.
Pero cuando yo me refiero a fauna, quiero ir más allá. Primer sujeto. Un tío, unos 40 años, rapado, bastante alto y muy cuadrado, viste camisetas de tirantes muy pequeñas. Podréis pensar, es el típico chulo de gimnasio. Pues sí, es verdad, pero tiene algo más. El campeón llega al gimnasio vestido de calle, abre su taquilla, saca la camiseta de tirantes y un pantalón, se cambia, está media hora haciendo pesas y vuelve al vestuario. Se quita la ropa del gimnasio, la vuelve a meter en la taquilla, se viste de calle y se va. ¿Cuál es el paso que falta? Sí, correcto, el paso por la DUCHA. ¡Será cerdo! Y ahí no queda la cosa, porque, además, eso lo hace una semana y otra, y otra, con lo que la ropa no se la lleva a su casa para lavarla. En fin, que cualquier día de estos sale un cocodrilo de la taquilla.
Segundo sujeto. Otro tío, unos 40 años también, algo menos cachas que el anterior, una perilla horrible, una pinta de chulo impresionante, un tatuaje en el brazo que es lo más hortero que te puedes echar en cara y va de listo por el gimnasio (todo lo sabe...). Peculiaridad: también le cuesta pasar por la ducha. Pero este ya es el colmo, porque coge y se da por el cuerpo con toallitas de los niños pequeños. Vamos, otro cerdo...
Tercer sujeto. Hombre, unos 25 años, guapo (pero guapo, guapo), pelo larguillo, con mechas rubias (pero de las que quedan bien, discretas), moreno de piel, depilado totalmente, cuerpazo, en fin, un posible hombre de mi vida. El caso es que ya van dos veces que, por casualidad (que quede muy claro), hemos caído al lado para cambiarnos en el vestuario. Y bueno, es inevitable que el ojillo se te vaya... Eso sí, con respeto y sin erecciones (jajajajaja, esto es una coña marinera, a ver lo que va a pensar el personal...). Bueno, pues el caso es que en estas dos veces que hemos coincidido me he dado cuenta de una cosa. Y es que se ducha y se pone los vaqueros directamente, esto es, sin calzoncillos. Vamos esto tiene que ser de incómodo que no veas. Tiene que tener el miembro más raspado... Bueno, a ver si hay suerte, es gay, me lo ligo, y le digo que no va bien. A quien se le ocurre ir sin calzoncillos por la vida. Que te pilla un coche y, ¿qué haces?
En fin, a ver si descubro más fauna y os la sigo contando...
Pero cuando yo me refiero a fauna, quiero ir más allá. Primer sujeto. Un tío, unos 40 años, rapado, bastante alto y muy cuadrado, viste camisetas de tirantes muy pequeñas. Podréis pensar, es el típico chulo de gimnasio. Pues sí, es verdad, pero tiene algo más. El campeón llega al gimnasio vestido de calle, abre su taquilla, saca la camiseta de tirantes y un pantalón, se cambia, está media hora haciendo pesas y vuelve al vestuario. Se quita la ropa del gimnasio, la vuelve a meter en la taquilla, se viste de calle y se va. ¿Cuál es el paso que falta? Sí, correcto, el paso por la DUCHA. ¡Será cerdo! Y ahí no queda la cosa, porque, además, eso lo hace una semana y otra, y otra, con lo que la ropa no se la lleva a su casa para lavarla. En fin, que cualquier día de estos sale un cocodrilo de la taquilla.
Segundo sujeto. Otro tío, unos 40 años también, algo menos cachas que el anterior, una perilla horrible, una pinta de chulo impresionante, un tatuaje en el brazo que es lo más hortero que te puedes echar en cara y va de listo por el gimnasio (todo lo sabe...). Peculiaridad: también le cuesta pasar por la ducha. Pero este ya es el colmo, porque coge y se da por el cuerpo con toallitas de los niños pequeños. Vamos, otro cerdo...
Tercer sujeto. Hombre, unos 25 años, guapo (pero guapo, guapo), pelo larguillo, con mechas rubias (pero de las que quedan bien, discretas), moreno de piel, depilado totalmente, cuerpazo, en fin, un posible hombre de mi vida. El caso es que ya van dos veces que, por casualidad (que quede muy claro), hemos caído al lado para cambiarnos en el vestuario. Y bueno, es inevitable que el ojillo se te vaya... Eso sí, con respeto y sin erecciones (jajajajaja, esto es una coña marinera, a ver lo que va a pensar el personal...). Bueno, pues el caso es que en estas dos veces que hemos coincidido me he dado cuenta de una cosa. Y es que se ducha y se pone los vaqueros directamente, esto es, sin calzoncillos. Vamos esto tiene que ser de incómodo que no veas. Tiene que tener el miembro más raspado... Bueno, a ver si hay suerte, es gay, me lo ligo, y le digo que no va bien. A quien se le ocurre ir sin calzoncillos por la vida. Que te pilla un coche y, ¿qué haces?
En fin, a ver si descubro más fauna y os la sigo contando...
Comentario:
Andar sin calzoncillos me parece bastante excitante...la ropa se ajusta mejor al cuerpo, y más a un cuerpo como el de ese hombre. Yo cuando puedo voy sin nada debajo, sobre todo en días calurosos. simplemente más cachondo.
Comentario:
pues yo no uso calzoncillos en verano y no va tan mal... pruébalo ;)
Comentario:
y lo peor es que fauna de esa hay hasta fuera de los gimnasios..., jeje, oyeee!!! lanzate al pedazo d tio ese, oño q no vas a perder na...