El sueño y la distorsión
El pasado domingo 17, a eso de las dos de la tarde, llegaba a la redacción de la agencia Europa Press un artículo de opinión de la periodista Curry Valenzuela. Este escrito versaba sobre la imputación de varios cocineros vascos como consecuencia de las declaraciones de un presunto etarra, según las cuales los restauradores habrían pagado a la banda terrorista ETA el llamado impuesto revolucionario. Valenzuela criticaba con dureza la cobardía de Arzak, Arguiñano, Subijana y Martín Berasategui. No podía entender cómo podían financiar a unos asesinos en lugar de resistir ante el chantaje como tantos otros. Concluía su pieza con una macabra ironía: algo así como que debemos ser conscientes de que cada bocado que probásemos y pagásemos en sus restaurantes estaría destinado a financiar el asesinato de inocentes. Llamaba, en definitiva, a no visitar los locales de los cocineros. Y lo mejor de la historia, lo que realmente deja pasmado a quien se moleste en darle una vuelta al asunto, es que esta señora, satisfecha por sus líneas, durmió tranquila la siesta de ese domingo, soñando con los laureles del periodismo. Es deprimente la perversión de una profesión tan noble como la de los informadores. La señora Valenzuela concede credibilidad a un presunto terrorista que afirma, estrictamente, que se ha exigido una cantidad de dinero a los mencionados; ¡ni siquiera confirma que se haya realizado el pago! Los cocineros son juzgados y profesionalmente ahorcados por una periodista que, desgraciadamente, no es un fenómeno aislado. Pertenece a un grupo de "profesionales", claramente alineados ideológicamente. Son esos que dicen, y después duermen la siesta de los domingos tranquilos, que todos los terrorismos son iguales.Comentario:
Gato: Claro que sí, nunca compararía a la periodista ni con el terrorista ni con nadie que pagase el chantaje, no, eso nunca. Pero sí es cierto que ese "interés" que citas puede hacer, a veces, perder los papeles de una manera irresponsable.
Comentario:
No creo que el problema sea de la boca de quien salen las palabras. Las cosas simplemente se tienen que demostrar. Todos sabemos quien mata mas entre un terrorista y un periodista, pero no sabemos quien miente mas. Con esto no hay que pensar que comparo a uno con otro, ya que bien alejados quedan cuando digo que uno mata y el otro no, solo pido escuchar las palabras en una voz neutra (como la tan sonda de Constantino Romero) para ver que nos sugieren.
Ahora bien parece que quito culpas a esta roncadora periodista. Ni mucho menos tiene todas en una sola: El interés. Este tomo unas palabras como unos hechos, cuando estas son solo eso, palabra
Ahora bien parece que quito culpas a esta roncadora periodista. Ni mucho menos tiene todas en una sola: El interés. Este tomo unas palabras como unos hechos, cuando estas son solo eso, palabra
Comentario:
Muchas gracias. [Por cierto, te perdonamos eso de ser ciclotímica... ¿¿Sabías que le atribuían esa característica al último presidente del Gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro?? Estoy seguro de que no os parecéis en nada, jeje] Un gran abrazo.
Comentario:
Sobre todo, felicidades por tu blog.
Comentario:
Cypher: Comparto tu opinión acerca de la periodista a la que aludo. Aprovecho la respuesta a tu comentario para reiterar que el pago de un "chantaje" a ETA, por si no queda suficientemente claro en el post, es intrínsecamente condenable. ¿Pero quién es capaz de pedir valentía?
Comentario:
Estoy totalmente de acuerdo con tu análisis. Por mucho que en un instante de euforia pudiéramos acercarnos a sus opiniones, debemos pensar que son las acusaciones de alguien que no le importa matar para conseguir su objetivo ¿Y si es un montaje para desprestigiar a los que no quisieron pagar?.
De todas formas he oído y leído varias veces a esta mujer y siempre me ha parecido muy visceral y trágica en sus conclusiones y afirmaciones.
De todas formas he oído y leído varias veces a esta mujer y siempre me ha parecido muy visceral y trágica en sus conclusiones y afirmaciones.





