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El Chico de la Puerta

La mirada de hoy















El Chico de la Puerta
El fotograma

La tentación vive arriba
Billy Wilder, 1955
Apuntes al margen
El mito erótico de Marilyn Monroe alcanza su cénit en esta cinta. Los aires cargados y fétidos del metro consiguen alzar el velo blanco que todo el mundo deseaba arrancar a dentelladas. Aparte de esta escena, que tiene más de leyenda que de verdaderas emociones eróticas, nos encontramos ante una película especialmente dulce. Un "rodríguez" con su casa vacía en verano, una vecina explosiva y ciertas dosis de Rachmaninov forman una combinación digna de disfrutarse con un buen champán y, por supuesto, con una bolsa de patatas fritas.
Guías de viaje
El chico

Por qué este weblog
Porque desde la puerta se puede ver lo que está fuera... pero también lo que está dentro. "El Chico de la Puerta" es un mirador que se ocupa de la actualidad política y social, de la reflexión y las artes. Es otra mirada sobre los asuntos que a todos nos rodean. En definitiva, un pequeño teatro.
Quién es el Chico
David Martos nació en Madrid una tarde de enero de 1984. En la actualidad, cursa estudios de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja en el departamento de Internet de la agencia de noticias Europa Press. En su tiempo libre, se dedica a la actuación teatral y la escritura dramática [cuenta ya con varios premios], la lectura, los viajes, el cine clásico y su principal pasión: discutir.
 
Que decía llamarse Patricia
Tras actualizar los trámites pertinentes, el manojo de nervios indicó a Jaime dónde se encontraba el aula











Cuando Jaime subió por primera vez la vieja escalera, pensó que si alguien le preguntaba, no acertaría a decirle qué hacía allí. Al fin y al cabo, la idea de aprender inglés no había sido suya. La abuela se había empeñado, y claro, según andaba la señora con las piernas durante la última semana, cualquiera decía que no... Al pisar el último peldaño, se lamentaba Jaime de que la academia estuviese tan lejos de su casa; normalmente no le importaba utilizar cualquier excusa para dejar los libros sobre la mesa y darse una vuelta, pero eso no era exactamente lo mismo. Además, esa tarde de otoño estaba resultando bastante lluviosa, y la chaqueta fina de entretiempo, de un gris oscuro muy elegante, empezaba a abrigar más bien poco. Todo esto refunfuñaba el chico mientras la vieja tarima crujía bajo sus pies. Al fondo, una recepcionista con cara de no haber visto el sol en toda su vida [a juzgar por la blancura de su piel], hablaba nerviosa por teléfono mientras jugueteaba con un bolígrafo mordisqueado. Tras actualizar los trámites pertinentes, el manojo de nervios indicó a Jaime dónde se encontraba el aula. Si el ceño pudiese fruncirse hasta límites insospechados, nuestro protagonista se habría tropezado con el suyo. De hecho, un par de profesoras que se cruzaron con él por el angosto pasillo estuvieron tentadas de pararse y preguntarle si le dolía algo. No pasó mucho tiempo antes de que Jaime mudase su gesto. Bastó que comprobase que, junto a él, en la aburrida clase del profesor Thornton, aula 202, se sentaría un ángel de ojos verdes que decía llamarse Patricia.

En la recámara...
- La decisión de ponerse un piercing en Todos somos bosquimanos
 
Comentario:
Gracias chico! Me animas ;)
 
Comentario:
Mirada Inocente: Estoy seguro de que si te viese en una situación así, caería inmediatamente rendido a tus pies. No lo dudes.
 
Comentario:
Iced: ¿Entiendes ahora por qué me gustan tanto los idiomas?
 
Comentario:
Las mejores sorpresas son las que se te aparecen cuando menos te lo esperas.
Saludos! (esperando q alguien alguna vez haya pensado también conmigo algo especial con eso de "que decía llamarse Patricia", Patri para los amigos)
 
Comentario:
Es curioso la cantidad angloparlantes q han fomentado las alumnas/profesoras de academias de ingles...
No