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El Chico de la Puerta

La mirada de hoy















El Chico de la Puerta
El fotograma

La tentación vive arriba
Billy Wilder, 1955
Apuntes al margen
El mito erótico de Marilyn Monroe alcanza su cénit en esta cinta. Los aires cargados y fétidos del metro consiguen alzar el velo blanco que todo el mundo deseaba arrancar a dentelladas. Aparte de esta escena, que tiene más de leyenda que de verdaderas emociones eróticas, nos encontramos ante una película especialmente dulce. Un "rodríguez" con su casa vacía en verano, una vecina explosiva y ciertas dosis de Rachmaninov forman una combinación digna de disfrutarse con un buen champán y, por supuesto, con una bolsa de patatas fritas.
Guías de viaje
El chico

Por qué este weblog
Porque desde la puerta se puede ver lo que está fuera... pero también lo que está dentro. "El Chico de la Puerta" es un mirador que se ocupa de la actualidad política y social, de la reflexión y las artes. Es otra mirada sobre los asuntos que a todos nos rodean. En definitiva, un pequeño teatro.
Quién es el Chico
David Martos nació en Madrid una tarde de enero de 1984. En la actualidad, cursa estudios de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja en el departamento de Internet de la agencia de noticias Europa Press. En su tiempo libre, se dedica a la actuación teatral y la escritura dramática [cuenta ya con varios premios], la lectura, los viajes, el cine clásico y su principal pasión: discutir.
 
El frío de los muros en noviembre
Frotándose los brazos, siguió paseando entre las hortensias










Cómo la Hermana Rosario conseguía aquellas flores a finales de otoño seguía pareciéndole un insondable misterio. El claustro parecía, aquel 15 de noviembre, un suspiro de primavera en medio del manto de frío y nubes que envolvía Madrid. Madrid. Apenas se oía desde allí el rumor del tráfico de las calles del centro. Sólo se podía percibir el rumor del agua, y ese sonido inconfundible que producen los pulmones al hincharse para recibir el humo del tabaco. Sabía María que no debía apagar el cigarrillo en el borde de la fuente de mármol, que se lo tenía dicho la Madre, pero era superior a sus fuerzas ver ennegrecerse el blanquísimo material con la sola presión de sus dedos sobre el filtro, así que volvió a hacerlo. Frotándose los brazos, siguió paseando entre las hortensias. Sólo dos meses más. Sólo sesenta días y podría abandonar aquellos muros impregnados de hojaldre, y de sal, y de sangre. Unas cuantas semanas y aquella pesadilla habría acabado, podría volver a su ático y a todo lo que había abandonado. A fin de cuentas, todo estaba saliendo a pedir de boca: el dinero había desaparecido convenientemente y no quedaba ni rastro de su paso por aquel portal, aquella tarde. Una sonrisa levemente maliciosa se dibujó en el rostro de María mientras se aproximaba a la entrada de la capilla. Introdujo su mano en el agua bendita y se persignó; no pudo resistir llevar un poco del líquido a su boca. Con paso firme pero lento avanzó en la oscuridad de incienso hasta la tercera fila de bancos y se arrodilló. Hundió la cabeza entre sus manos.
 
Comentario:
Pues continualo, es muy interesante. Yo si sé como sigue, pero la versión original debe de ser tuya.
 
Comentario:
Agua: No sigue nada, "amigüita", y en caso de seguir, sigue como cada uno quiera... ¿Cómo quieres tú que siga?
 
Comentario:
Muy interesante comienzo. ¿Cómo sigue?
 
Comentario:
Germán: Pues me gustaría saber en qué acaba todo esto... Gracias por visitarme.
 
Comentario:
Principio de Arquímedes: Todo cuerpo social al que se intenta hundir, experimenta un empuje hacia arriba igual a los millones de votos que desaloja. Hablo por supuesto del flaco favor que puede estar haciendo Bambi a la causa Estado Aconfesional. Como le dicen tus chicos a Ibarra te lo digo yo a tí: Así no Bambi, así no.

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