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El Chico de la Puerta

La mirada de hoy















El Chico de la Puerta
El fotograma

La tentación vive arriba
Billy Wilder, 1955
Apuntes al margen
El mito erótico de Marilyn Monroe alcanza su cénit en esta cinta. Los aires cargados y fétidos del metro consiguen alzar el velo blanco que todo el mundo deseaba arrancar a dentelladas. Aparte de esta escena, que tiene más de leyenda que de verdaderas emociones eróticas, nos encontramos ante una película especialmente dulce. Un "rodríguez" con su casa vacía en verano, una vecina explosiva y ciertas dosis de Rachmaninov forman una combinación digna de disfrutarse con un buen champán y, por supuesto, con una bolsa de patatas fritas.
Guías de viaje
El chico

Por qué este weblog
Porque desde la puerta se puede ver lo que está fuera... pero también lo que está dentro. "El Chico de la Puerta" es un mirador que se ocupa de la actualidad política y social, de la reflexión y las artes. Es otra mirada sobre los asuntos que a todos nos rodean. En definitiva, un pequeño teatro.
Quién es el Chico
David Martos nació en Madrid una tarde de enero de 1984. En la actualidad, cursa estudios de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja en el departamento de Internet de la agencia de noticias Europa Press. En su tiempo libre, se dedica a la actuación teatral y la escritura dramática [cuenta ya con varios premios], la lectura, los viajes, el cine clásico y su principal pasión: discutir.
 
Carta amarillenta encontrada en un buzón de Menorca
Qué mejor momento para reflexionar acerca de los meses venideros, ¿verdad?











Señor Presidente:

Comprendo la escasa oportunidad de la misiva que ahora se encuentra ante sus ojos, pero es de extrema urgencia que le transmita mis preocupados pensamientos acerca del mandato que usted prácticamente inicia. Me permito remitirle la presente precisamente hoy, fecha de su 44º cumpleaños, porque me he enterado por la prensa de que su mujer y usted inician esta tarde sus vacaciones estivales. Qué mejor momento para reflexionar acerca de los meses venideros, ¿verdad?

Se preguntará usted con inmensa razón: ¿quién me dirige estas letras? Disculpe si no desvelo totalmente mi identidad. Soy un viejo diplomático retirado que sirvió con lealtad a uno de los gobiernos anteriores en un tumultuoso país de Oriente Medio. Sirvan esos retazos para que Su Excelencia comprenda la desolación que me embarga. Comenzaré a desarrollar lo que deseo exponer con toda la claridad de la que es capaz esta vieja cabeza, que carga con demasiados años y ya demasiadas canas...

Uno ha vivido mucho. Ante mis ojos han desfilado las más cruentas catástrofes y las mejor preparadas celebraciones. Por eso me conmoví de manera tan queda el pasado once de marzo. La sangre esparcida entre los raíles, mal que nos pese, no era diferente a la de cualquier autobús reventado en una calle de Jerusalén. Aquella mañana estuve mucho más pendiente [también durante los tres días siguientes] de la reacción del aparato de nuestro estado, cargado de historia y de óxido en algunos engranajes. Como supuse, nada parecía funcionar salvo nuestros eficientes Cuerpos de Seguridad. Menos mal, debemos sentirnos orgullosos. Del gobierno ahora saliente... no puedo decir tanto. Su política interesada de información me avergonzó, y no puedo ocultar mi tendencia, acentuada con los años, al conservadurismo político.

Por esto le escribo, señor presidente. Usted ha logrado algo que ni siquiera Adolfo Suárez llegó a perfeccionar hasta tal extremo: ilusionar a la ciudadanía, hacer que miremos el futuro con esperanza. Redacto estas líneas para pedirle que no dilapide ese magnífico caudal de enaltecimiento popular. Y eso se consigue subsanando algunos errores que ya afloran de entre sus filas. Debe usted poner orden entre sus ministros y ministras, olvidarse de una vez de la estupidez de la paridad [entienda que el mejor es el llamado al puesto, no se pueden conceder... ¡por cuotas!], confirme el carácter social de los presupuestos del próximo año, siga acercándonos a Europa... y, sobre todo, distánciese del PSOE para gobernar. Deje que se vaya renovando, no imite a sus célebres antecesores.

En fin, no mucho más. A este viejo carcamal no le queda ya tiempo para estorbar en esta España que se desliza en silencio por el siglo XXI. Espero que sepa guiarla con honradez y profesionalidad, y que se deje aconsejar siempre... para después decidir. Muchas felicidades y disculpe las molestias.

Suyo afectísimo, E.D.A.

 
Comentario:
Gracias por leerme, sé que hace mucho pero en las prácticas ya no puedo entrar. Enhorabuena por haber elegido la profesión de periodista, seguramente te dirán que no hay trabajo(eso también te lo digo yo), que las condiciones son pesimas(también lo pienso), que no hay libertad de expresión (igualmente cierto) pero aún así es hermoso, aunque sea por esas personas que viven de una forma tan apasionada esta profesión, aunque sea por poder intentar cambiar las cosas. Besos: Irene
 
Comentario:
Querido/a "pero no diré el nombre": Muchas veces, en algún lugar, incluso mirando el mismo mar, las personas se recuerdan y no necesariamente se lo recuerdan. Un abrazo muy fuerte. Volveremos pronto a la puerta.
 
Comentario:
mi prima está bien, gracias. echo de menos las conversaciones en la puerta, pero no parece muy recíproco... perdoname, esta noche no es mi noche. Sé que no me entiendes, pero vaya, me suele pasar.

Un abrazo.
Y otro para Lorenzo.
 
Comentario:
Q envidia... q lo pases muy bien. Un beso
Clo
 
Comentario:
Prefectamente. Pasaré el fin de semana en la playa. ¡Nos vemos!
 
Comentario:
chico de la puerta, estás bien?
No