Un niño grande al que llamaban Hitch
Anoche, justo al culminar la jornada en que habría cumplido 105 años, soñé con Hitch. Bueno, no exactamente con él, no con esa oronda figura eternamente malhumorada, no con esa voz cavernosa y pastosa, no con esos tirantes y sudores, esos miedos y pasiones que lo conformaban, no. Soñé con el universo que creó; con la increíble infinitud de personajes y situaciones que ha grabado en mi retina con bisturí de celuloide. Lo primero que recuerdo es una escalera, un hombre asciende por ella. No puedo ver su rostro, pero es un hombre elegante, alto, huele a perfume. Sostiene delicadamente entre sus manos una pequeña bandejita de plata, que reluce con el rayo de luna que atraviesa el cristal e incide en ella. Sobre la bandeja, un vaso de límpida leche. Envenenada. Vuelvo la cabeza y ya no estoy allí. Hay una puerta de madera con un número uno grande, colgado. La abro, es un dormitorio. Al fondo, a la derecha, hay otra puerta completamente abierta de la que procede una luz cegadora. Cuando me aproximo, me doy cuenta de que es un cuarto de baño, en cuyo suelo yace el más hermoso cadaver que nunca he visto. La cortina de plástico de la bañera está arrancada. Sangre. Salgo corriendo de allí, alguien se aproxima. Cuando quiero darme cuenta, huelo a comida. Comida y música de piano, la noche de Nueva York. Un recoleto patio de vecinos. Alguien se asoma a una ventana, arriba, desde su silla de ruedas. Treinta grados, las dos de la mañana. Un grito, pasos en la escalera. Suena un teléfono. Vuelvo a cerrar los ojos y sólo veo sombras, una muerta con corbata en el Támesis, un muerto con bigote cubierto de hojas que tiene por nombre Harry. Un agente secreto cruzando Inglaterra en busca de una organización criminal. Y me despierto. Y doy gracias a Dios por que Hitch nunca haya creído en él.Comentario:
Comentario:
Saludos! El blog onírico Estación de Nieblas está a punto de publicar su sueño número 100 y querría invitaros a todos a pasar para disfrutar de la celebración y, si queréis, colaborar enviando un sueño.
Comentario:
Genial. Prometo que por muy albatros que sea, jamás me he lanzado en picado contra ninguna cabina de teléfono ni sobre ninguna cabellera... bueno, sobre algún cuello sí, pero en ese momento era más vampiro que otra cosa ;-)
Han inventado poco en el cine después de gente como Hitch (me hace gracia el apelativo), Ford, Wilder, Kubrick, Kurosawa, etc... ¿verdad?
Saludos, vecino (no, no te observo con prismáticos desde ninguna ventaaana, tampoco... es que de repente me vienen decenas de imágenes...).
Han inventado poco en el cine después de gente como Hitch (me hace gracia el apelativo), Ford, Wilder, Kubrick, Kurosawa, etc... ¿verdad?
Saludos, vecino (no, no te observo con prismáticos desde ninguna ventaaana, tampoco... es que de repente me vienen decenas de imágenes...).





