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El Chico de la Puerta

La mirada de hoy















El Chico de la Puerta
El fotograma

La tentación vive arriba
Billy Wilder, 1955
Apuntes al margen
El mito erótico de Marilyn Monroe alcanza su cénit en esta cinta. Los aires cargados y fétidos del metro consiguen alzar el velo blanco que todo el mundo deseaba arrancar a dentelladas. Aparte de esta escena, que tiene más de leyenda que de verdaderas emociones eróticas, nos encontramos ante una película especialmente dulce. Un "rodríguez" con su casa vacía en verano, una vecina explosiva y ciertas dosis de Rachmaninov forman una combinación digna de disfrutarse con un buen champán y, por supuesto, con una bolsa de patatas fritas.
Guías de viaje
El chico

Por qué este weblog
Porque desde la puerta se puede ver lo que está fuera... pero también lo que está dentro. "El Chico de la Puerta" es un mirador que se ocupa de la actualidad política y social, de la reflexión y las artes. Es otra mirada sobre los asuntos que a todos nos rodean. En definitiva, un pequeño teatro.
Quién es el Chico
David Martos nació en Madrid una tarde de enero de 1984. En la actualidad, cursa estudios de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja en el departamento de Internet de la agencia de noticias Europa Press. En su tiempo libre, se dedica a la actuación teatral y la escritura dramática [cuenta ya con varios premios], la lectura, los viajes, el cine clásico y su principal pasión: discutir.
 
Espíritu olímpico
¿Por qué llora desconsolada esa gimnasta, pequeñita y rubia, venida de algún diminuto país del este de Europa (...)?








Quizá es algo que los simples mortales no podemos comprender, pero en Atenas, en el lugar donde una vez nacieron los mejores deseos de democracia para la Humanidad, está teniendo lugar un acontecimiento inenarrable. Va mucho más allá de una parrilla de televisión llena de deportes variados [que seguro hace las delicias de los más adeptos al género], es un poco más y mejor que espectáculo. Es uno de esos inventos del hombre, de esas tradiciones, de esos ritos al fin y al cabo, que vale la pena conservar. Con todas las corruptelas y bajezas humanas aparte, un encuentro deportivo entre países, entre culturas, un monumento a la deportividad [aunque sólo dure dos semanas], debería ser motivo de gran celebración por parte de todos los que aún tenemos la ilusa esperanza de que el hombre es una gran especie. Porque, valga la cacofonía, somos una especie especial. ¿Por qué llora desconsolada esa gimnasta, pequeñita y rubia, venida de algún diminuto país del este de Europa, después de no haber "clavado" su doble pirueta? ¿Por qué esas sonrisas de felicidad tras morder el oro que cuelga de una cinta azul con los aros olímpicos? ¿Por qué, pregunto, se ponen los pelos de punta con una ceremonia de inauguración que recuerda lo mejor del inicio de la civilización occidental? No sé las respuestas. Pero sí puedo decir que a mí, que el simple deporte suele dejarme indiferente, me emocionan las competiciones de los años bisiestos. Quizá es porque no son sólo deporte.
 
Comentario:
A mí gustan... pero me gustarían más si no hubiera banderas.

Negocios y fronteras, no los entiendo.

Un abrazo
:-)
 
Comentario:
Como ferviente seguidor de (casi) todos los deportes, sólo puedo decir que, en efecto, las Olimpiadas son Otro Mundo.

Al hilo del comentario previo de Iced, me llama la atención la sensación de pesimismo que se intenta transmitir por la ausencia de medallas por parte de España.
Se ve que son opiniones de Domingueros Deportivos (o lo que suele ser lo mismo, aficionados al fútbol exclusivamente), porque España está firmando una de sus mejores actuaciones, en forma de Diplomas Olímpicos, que no acreditan que seas el mejor, sino uno de los mejores. Y eso no es moco de pavo.
Pero eso es lo que sucede cuando vives en el país del "Todo o Nada"...

Sólo le encuentro un problema a estos JJOO: la antena de mi edificio lleva dos días sin permitirme verlos.
Y tengo un cabreo encima...
 
Comentario:
las competiciones estas no dejan de ser una muestra mas de la necesidad de demostrarnos mejores q los demas... Aunq supongo q mejor demostrarlo asi, q matando gente en paises lejanos defendiendo q "mi civilizacion vale mas q la tuya".
No