El melocotón
Había una vez un país en el que la Iglesia y la Monarquía eran dos mitades de un mismo melocotón. Se compenetraban y compartían tejidos carnosos y naranjas en forma de valiosa información y de adjudicación de privilegios. Ambas mitades protegían un hueso muy duro de roer: el Estado; eso que algunos, cuando hemos conseguido averiguar qué significa, convenimos en llamar España. Pues bien, ese país hizo lo peor que podría haber hecho a los ojos de la primera de las dos mencionadas instituciones: cambiar, y hacerlo a mejor; progresar y olvidar rancias tradiciones. Es más, podríamos decir que una mitad del melocotón traicionó a otra, puesto que la Monarquía española [hoy esto es indiscutido hasta por los más acérrimos defensores de la res pública] contribuyó de forma notable a agilizar los movimientos del gigante de hierro que fue la Transición. Como digo, a los españoles nos dio por cambiar, y claro, de la Monarquía ni nos acordamos... A la pobre le dio remordimiento de conciencia abandonar a su otra mitad, dejarla a la intemperie, sin posiblidad de madurar. Y así seguimos. Una opinión personal de quien esto escribe es que a nuestro rey le habría gustado desprenderse de la reli hace bastante tiempo, pero que espera pacientemente a que la cosa caiga por su propio peso, a que la sociedad vea tan rara la celebración de una multitudinaria boda en la Almudena que el próximo príncipe [o princesa] tenga que plantearse una boda civil. Desde luego, y en lo que a mí respecta, aceleraría el proceso de reclusión de las cruces en el ámbito privado y lo culminaría antes de que cantase el próximo gallo. Pero ya se sabe que, en palacio, las cosas van como van.Comentario:
¿estamos seguros de que estamos cambiando, de que estamos aceptando las cosas? o solo disimulamos diciendo que lo comprendemos y a la primera de cambio decimos que ya lo sabiamos, que las cosas ocurren como nosotros las predecimos. Pienso que no estamos cambiando en el fondo, nos engañamos pensando que es asi porque eso aplaca nuestra conciencia, pero nos sorprenderia mucho descubrirlo que guardamos realmente dentro de nosotros
Comentario:
Si el principe de la por ahí y se hace de otra religión, no puede ser rey ¿Verdad?. Creo que ese melocoton aun está muy unido.
Comentario:
Soy antieclesiástico a más no poder, y desearía que terminasen de una vez todos los privilegios que ha ido acumulando dicha institución a lo largo de la Historia.
No obstante... disfruto como un enano cuando escucho a los evangelizadores de la Cadena COPE segregar bilis continuamente.
Es un buen síntoma, sin duda.
No obstante... disfruto como un enano cuando escucho a los evangelizadores de la Cadena COPE segregar bilis continuamente.
Es un buen síntoma, sin duda.
Comentario:
Los melocotones cuando están maduros caen del árbol por su propio peso. Creo que es hora que nos comamos ese melocotón, lo engullamos y nos quedemos sólo con las vitaminas que favorecen el funcionamento de nuestro sistema interno. Nos quedamos con las tradiciones que fundamentan nuestra cultura y desechamos los privilegios casposos de una clase social que parece continuar teniendo el mismo poder que en la Edad Media cuando quemaban brujas.





