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El Chico de la Puerta

La mirada de hoy















El Chico de la Puerta
El fotograma

La tentación vive arriba
Billy Wilder, 1955
Apuntes al margen
El mito erótico de Marilyn Monroe alcanza su cénit en esta cinta. Los aires cargados y fétidos del metro consiguen alzar el velo blanco que todo el mundo deseaba arrancar a dentelladas. Aparte de esta escena, que tiene más de leyenda que de verdaderas emociones eróticas, nos encontramos ante una película especialmente dulce. Un "rodríguez" con su casa vacía en verano, una vecina explosiva y ciertas dosis de Rachmaninov forman una combinación digna de disfrutarse con un buen champán y, por supuesto, con una bolsa de patatas fritas.
Guías de viaje
El chico

Por qué este weblog
Porque desde la puerta se puede ver lo que está fuera... pero también lo que está dentro. "El Chico de la Puerta" es un mirador que se ocupa de la actualidad política y social, de la reflexión y las artes. Es otra mirada sobre los asuntos que a todos nos rodean. En definitiva, un pequeño teatro.
Quién es el Chico
David Martos nació en Madrid una tarde de enero de 1984. En la actualidad, cursa estudios de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja en el departamento de Internet de la agencia de noticias Europa Press. En su tiempo libre, se dedica a la actuación teatral y la escritura dramática [cuenta ya con varios premios], la lectura, los viajes, el cine clásico y su principal pasión: discutir.
 
Y a la noche se le fue la mano...
Por fin lo encontró, con olor a vida y a esperanza, y a útero, y a calidez.La sábana era áspera, pero no le costó mucho retirarla, poco a poco, disfrutando del paisaje dérmico que se iba descubriendo. Allí estaba, desnuda, preciosa, bajo la luz de la luna. Blanca como las estatuas de mármol de los cementerios. Luis se acercó a la cama lentamente y tomó la mano de la mujer entre sus manos. La besó dulcemente, dedo a dedo, la recorrió con suavidad, con sus labios carnosos, la acarició con su joven mejilla. Olió con intensidad el perfume que despedía el brazo siguiendo el camino ascendente hacia la axila, la nariz rozando cada poro. Ante su cara, la belleza de unos labios rojos y sugerentes, la figura perfecta de un rostro esculpido en deseo. Luis susurró en los oídos, vertió su aliento en la boca, imaginó en los cabellos... y descendió con lentitud pero firmeza, con sensualidad y delicadeza hacia los senos, globulares y perfectos, y hacia los pezones salados, rosados y henchidos. El vientre, la inmensa llanura de la sed eterna, se convirtió en camino para sus manos en una búsqueda sin fin del manjar sagrado, del más preciado de los tesoros. Del secreto néctar que enloqueció a reyes y mendigos. Por fin lo encontró, con olor a vida y a esperanza, y a útero, y a calidez. Tras unos minutos en los que el mundo pareció pararse a contemplar el éxtasis, Luis se incorporó y retrocedió unos pasos. Allí, con los ojos cerrados, yacía su madre. Hacía tan solo un cuarto de hora que había decidido desconectar su respiración artificial. La luz de la luna seguía entrando a raudales por la ventana del hospital.
 
Comentario:
mi pregunta es.. pq el tipo le intenta tocar la seta al cadaver de su difunta madre? q falta de respeto, dese luego... esto con franco no pasaba
 
Comentario:
está bien para despertar!!
 
Comentario:
Me parece que aquí hay un buen caso del Manual de Psiquiatría Americana. Un aprendiz de Edipo, un necrófilo en potencia y una pretenciosa arbitrariedad literaria.

Ánimo.
 
Comentario:
Dificil de comentar.....si no lo has sentido. Yo si sentí el amor por la carne y la sangre de mi madre cuando ya le faltaban, y se las quise devolver y no pude y sólo pude besarla y cerrar los ojos y no había Luna aquella noche.
No