cap. 18 CALLE CORRIENTES
"Los placeres sencillos, son el último refugio de los hombres complicados".
Oscar Wilde
Desde mi cama escucho las calandrias, son pájaros pertenecientes a la familia de los Mímidos, la calandria común Mimus saturninus de distribución exclusivamente americana. Recibieron su inapropiado nombre de los primeros colonizadores españoles. Estos las hallaron semejantes a la calandria europea, de la familia de los Alaúdidos, endémica del viejo mundo. Porqué me gusta su canto será que parecen cantantes de jazz, improvisan melodías. Hudson decía lo siguiente de una de las especies, la Calandria real: "El sorprendente hechizo de su melodía deleita más que la música de cualquier otra ave."Sus ejecuciones tienen, aparte de ese hechizo varias particularidades. A diferencia de la gran mayoría de las aves, no poseen una melodía preestablecida que se repite, sino que combinando de armoniosas maneras sus notas, son capaces de elaborar composiciones propias y de cantar largo tiempo sin repetir las secuencias. Sus repertorios son, por lo tanto, inacabables. De vez en cuando, y como arrebatada por el éxtasis que le causa su propia música, se elevan en el aire unos metros para retornar enseguida a su rama.
La primera vez que conseguiste que me derramase en tu boca, fue el vuelco total de mi cuerpo, entre sábanas andabas detrás de conseguirlo pero yo me retardaba a propósito haciéndote fracasar todos tus intentos, me reprochaste que era la primera vez que no conseguía excitar a un hombre, te sentiste confusa de tu maestría con la húmeda, hasta que una noche cerré los ojos y me dejé llevar, nunca manos más expertas acariciaron así mi miembro, tus manitas pequeñas tenían la fuerza justa de agarre y tus labios envolvían mi glande succionándolo sin fatiga hasta que brotaron las gotas de mi vida, con intensidad el grito de placer se oyó en Sebastopol. Luego me hice adicto a tu boca.
LA PAVA ESTÁ CHIFLANDO
En los años 20 era típico el Mate higiénico en muchas confiterías porteñas. En 1993 en el café Valerio, en Florida 171, todavía se servía uno parecido en plástico. Se supone que lo inventaron inmigrantes alemanes (pueblo aséptico por naturaleza, los nazis se ponían guantes para gasear judíos). La bombilla era un canutillo metálico donde se montaba una boquilla descartable. La yerba se colocaba en el interior de un colador metálico. La bebida filtrada se depositaba en el vaso de cristal. Por cierto habéis visto alguna vez en la puerta de una guardería alemana a una sola madre que se despida de su hijo con un beso (...).
Paso a relatarles esta leyenda de la yerba mate que llegó a mis oídos, dice así......
Un día la Luna acostumbrada a mirar siempre a los hombres con su lampara de espejo, resolvió bajar a la tierra. Entonces, le pidió a la Nube que la acompañara. Las dos transformadas en hermosas mujeres, comenzaron a caminar por la selva. Yaci y Arai, esos eran sus nombres, pensaron que estaban de nuevo en los comienzos de los tiempos cuando nacieron las estrellas, el trueno y el viento. De pronto desde la corteza de un ñandubay algo se movió, era un yaguareté, su corpulento cuerpo parecía un terciopelo de pelo entre los pastos. El yaguareté estaba agazapado, todo el monte enmudeció con su temible bramido, se dirigió hacia ellas amenazante pero una flecha salió de no se sabe donde y se incrustó en su costado, el animal se enfureció aun más, fue entonces que apareció la figura de un indio, nuevamente tensó el arco al tiempo que el animal se abalanzó sobre él, punta y bestia se encontraron en el aire y el yaguareté cayó a tierra muerto a los pies del indio.
Cuando Yací y Arai percibieron la llegada del indio, de puro susto casi instantáneamente recuperaron su forma en el cielo, y si ellas estaban vivas, se debía al valor del indio, entonces para agradecerle lo que había hecho por ellas, aparecieron una noche en sus sueños de la misma manera en que habían caminado por la tierra. Quisieron hacer algo más por él, recompensarlo por su ayuda.
Le prometieron entonces una nueva planta que brotaría nueva en la Tiera que iba a servir como vínculo entre los hombres, alegrando la compañía o la soledad, regalo de la naturaleza para borrar la fatiga y aligerar las penas, seria un arbusto espeso y vivaz, en cuyas hojas tostadas y molidas pudiera hacerse una bebida para la amistad, era un tónico verde, alimento de la sangre, músculos y alma.
Cuando a la mañana siguiente el indio despertó de su sueño, tuvo ante sus ojos un ancho y ondulante mar de hierbas que no conocía, eran los tiernos brotes de la yerba mate o caa guazu como la llaman en el noroeste argentino.
CALLE CORRIENTES, CINES, LIBROS Y OTRAS COSAS MÁS.
Buenos Aires ancha y larga y grande
Nicolás Olivari
Corrientes mía, la noche, calle querida, te llevo siempre en mi mente. Abastos antiguo mercado de las tristes alegrias... remodernizado en shopping de arcos dorados iluminados por el neón en la noche, en su bullicio me vendieron un amor con palomitas de maíz y Pepsi.
Cine del 2004 en la cadena Hoyts , sí mucho más que cine como dice su reclamo, cambalache de cine donde te beso, caricias que cuelgan del cartel de mi ilusión, suave terciopelo a la media luz de la sala el amor. Lo que ocurrió una vez sigue ocurriendo, infinitamente repetido, hasta que alguien lo recoja del olvido. Repaso las películas que fuimos a ver
"El fin del romance."
Sarah, una apasionada mujer atrapada en un matrimonio estéril con Henry, conoce al novelista Maurice Bendrix durante una fiesta que ofrece el marido. Ambos comienzan un apasionado e ilícito romance, pero durante el bombardeo alemán a Londres, la casa de Bendrix es alcanzada por una bomba mientras la pareja está en la cama y él casi muere en el bombardeo. Inexplicablemente y sin previo aviso, Sarah rompe la relación y Bendrix queda desolado. -Ni fu ni fa, para pasión la nuestra-
."La puta y la ballena.."
Sin saber cuándo ni cómo, Vera perdió el paso: está varada. Por eso se separa y acepta un trabajo que le permitirá marcharse de Madrid por un tiempo: escribir los epígrafes de un libro de fotografías de un argentino muerto en la Guerra Civil. Presiente el cáncer antes de ver la foto de la mujer muerta con un boquete en el pecho, la amada fantasmal de esa carta del pasado que Vera lee como si fuera destinada a ella. Ni la masteoctomía que sufre en Buenos Aires podrá detenerla. Vera persigue hasta la Patagonia a la prostituta asesinada junto a una ballena y al fotógrafo que huye de una historia de amor de otros tiempos, que es el preludio de su propio encuentro con un desconocido en la misma cama de burdel en la que los protagonistas de su novela juraron no enamorarse nunca. Setenta años después de la primer varadura, la misma ballena vuelve a la playa a morir. - Iré a donde el corazón me lleve, así me lleve a la equivocación-.
"Sexo con amor."
Picardías andinas que reflejan los tabúes catolicones de los chilenos. Muy heuón -Para calentar la entrepierna a la parienta-
"El gran pez."
Al ser un niño de ocho años confinado a una cama, debido a una aceleración sobrenatural en el crecimiento, Edward se ocupa leyendo la Enciclopedia Mundial. El está especialmente interesado en un artículo acerca del pez dorado, del cual aprende que si es colocado en una pecera pequeña, permanece de tamaño reducido pero, con más espacio, el pez puede duplicar, triplicar o quizá cuadruplicar su talla. Diez años después, cuando se convierte en uno de los jóvenes más populares de Ashton, Carolina del Sur, él se percata que, al igual que el pez dorado, para poder crecer necesita dejar su casa y explorar el mundo. - Te quedaste frita en la butaca, luego me preguntaste el final, ¿Quién era el guapo que te explicaba el argumento?-
"El día de mañana."
Reza la propaganda oficial ¿Y si estuviéramos al borde de una nueva era glacial? - pero ¿quién es el idiota que lo duda?-
."Luna de Avellaneda ."
(en realidad Club Juventud Unida de Llavallol), tiempo de quiebre, de corte, pueblo al que lo castigó la propia historia, -metáfora de un país destruído-
"Olvídate de mi. "
Joel (Jim Carrey) se queda asombrado y aturdido cuando su novia Clementine (Kate Winslet) le informa que ha conseguido borrar del cerebro los recuerdos de su tumultuosa relación. Desesperado, Joel contacta con el inventor del proceso, el Dr. Howard Mierzwiak para eliminar cualquier recuerdo de Clementine de su propia memoria. Pero sucede que mientras los recuerdos progresivamente desaparecen, Joel comienza a redescubrir su pasión inicial. - Solo premonitorio, fue la última peli que vimos juntos -
Los árboles en flor de esta ciudad. Aquí comprendí el sentido de las palabras de Neruda que hablan de "como el jacarandá elevaba espuma hecha de resplandores transmarinos.... o como un nuevo aroma propagado llenaba.....o que el ombú detenía el aire libre, el vuelo rumoroso y montaba la pampa sujetándola de riendas y raíces." Los árboles que están en flor —lapachos, ceibos, jacarandáes y ombúes— tiñen de flores el suelo sucio de las calles porteñas, festival de color junto a la olimpiada de la pobreza . En la Av. Coronel Díaz y la calle Honduras, las tipas alfombran las veredas con sus flores amarillas, los lapachos en flor, en Plaza Italia y Parque Centenario son numerosos, se tiñen de fucsia y rojo ylas jacarandáes florecen en noviembre, convierten en un increíble arco azul-violeta sus copas. Me chocaban mucho los Palos Borrachos o Árbol botella (Chorisia speciosa) alcanzan hasta dos metros de diámetro y quince de altura, el salteño le llama "yuchan", el guaraní "samohú" y los tobas "copadalick". . Los indios de las márgenes del río Pilcomayo con su tronco enorme en forma de botellón hacían canoas, bateas recipientes para la aloja y para amasar harina. El palo barrigudo caracteristico alfombra el pasto con flores rosas, amarillas, blancas o lilas. Su sombra es codiciada por el perímetro que abarcan sus ramajes. Mientras más lejos se encuentra el agua, más desarrolla su tronco. Su pulpa fofa, va almacenando la humedad de la tierra, el rocío y lo conserva en la enorme "botella". De su fruto maduro, abierto, cae paina en copos blancos y semillas que dispersa el viento.
Te hablé una vez de la leyenda india que cuenta una historia a un niño, ya te habrás olvidado, que en el abultado tallo del palo borracho vivía el Padre de los peces. Era el amigo de las tribus indígenas que habitaban sus proximidades, y para que el alimento no llegara a faltarles, de noche llenaba de agua y de peces el tronco, que durante el día bajaban a la llanura y de ahí engrosaban el cauce de los ríos, donde aquellos eran pescados.Un día, uno de los indios decidió comerse a su protector. Se acercó cautelosamente y, tendido con fuerza su arco, disparó una flecha de guayacán, que certeramente atravesó el corazón del Padre de los peces. Horrorizado de su propia obra, vio que éste, en los esteriores de su agonía, con su potente cola azotó todos los palos borrachos de la región, los que al partirse arrojaban el agua sobre el llano, buscando el nivel de todos los ríos.
Los hombres de las tribus, que hasta entonces vivían cercanos unos a otros, se dispersaron y penosamente tuvieron que buscar el alimento, guerreando a veces para obtenerlo. En este ir y venir, formaban pequeños poblados, de los que poco a poco también fueron desalojados por el empuje del hombre blanco que marchaba hacia el Norte.
El padre de los peces, alojado ahora en el fondo de la Tierra, oía el fragor de las cruentas luchas, y de tanto en tanto asomaba una lengua gigantezca de siete colores que cubría el cielo, era el arco iris y trataba de que abandonaran sus bélicos ímpetus y se asentaran, beneficiados por el trabajo fecundo. Aún hoy, en que han pasado añares, hay quien a la vera de arroyos y lagunas añora a aquél que durante las noches ponía en el panzudo tronco del palo borracho miríadas de peces para que las tribus no perecieran de hambre…..
El subte. No entiendo para que te venden una tarjeta (billete) tan grande si solo la tengo en mi mano exactamente 5 segundos ......hasta que acaba en el tacho de la basura, nadie te reclama.
Estábamos por fin allí juntos sentados camino de Leandro N. Alem, iba pensativo en el duro asiento morado mirando el nada del cartel publicitario y de reojo acariciándote con la mirada. Primero atacan los pibes con las estampitas, luego los vendedores de linternas, medias y lapiceras. Pasaron las mentitas y los chocolates, la pareja de ciegos que cantan tristemente. Estas pilas son alcalinas, y larga duración... (mmm que mentira, te duran 1 canción y media de CD, más o menos. Lo que en cualquier comercio adquiere a $10, yo se lo dejo a $2, y no solo le doy eso, sino que, de regalo, también se lleva una tijerita.
En la linea B, tres muchachos con una obra clásica, Shakespeare. Estuvieron como 4 estaciones y gritaban mucho de un extremo del vagón para hacerse oir, el público subteril alucinaba dos tipos con capa negra declamaban el amor a una rubia encapuchada. Hay que tenerles fe. No hay duda por 0,70 céntimos el subte bonaerense ofrece cultura, algún día será El Aleph. Si el tren del Infierno existe... para mí, habría que tomarlo en Plaza Misesere.
En el túnel que lleva a Abastos interpretan algo parecido a Mozart en un órgano electrónico que la conmueve ¿ te recuerda a Maria Carey la melodía?, un niño llora a llanto perdido al fondo.
Cuando alguien sube "justito" antes de que se le cierre la puerta, el guarda repite un speech con voz de "Sos imbécil, subí bien!" que dice algo asi como "Se les recuerda a los pasajeros que no suban ni bajen de los trenes cuando se toca la bocina, EVIIIITEEE accidentes, y esto lo remarca bien con la misma voz de odio"
Mercado de las flores.
Quería conocer el antiguo mercado de flores que teniamos a dos cuadras de la casa, siempre me atrajeron los mercados de flores, asi que al tardecer entramos en el enorme galpón Corrientes y Acuña de Figueroa que en su día albergó el negocio mayorista de la flor de la ciudad y que hoy languidece con escasas bancas, enseguida te sentiste mirada y deseada por el personal masculino, me senti orgulloso de ti y te lo demostré dándote un azote a la salida, tenía la hembra apetecida por aquel montón de pantalones. No llegaste a oír como decían a tus espaldas "esa mina es una bomba; está para el crimen; yo le haría la boleta”.
El enorme galpón donde hasta hace un año funcionaba el mercado de las Flores, en Corrientes al 4600, reabrió sus puertas transformado en un templo. En sus antiguas instalaciones ya no conviven los tradicionales puesteros con el aroma de las rosas ni los camiones interrumpen el sueño de los vecinos de Almagro. Desde el domingo, pastores y seguidores de la Iglesia Universal del Reino de Dios se juntan a orar. Lástima se cambió la belleza de las flores por las plegarias de las sectas.
HISTORIAS DEL BONDI
Bondi: transporte público, autobús, abreviación de albóndiga, por los 50 pasajeros.
"Eh fiera me habilitá un peshito pal bondi"
En el caso de que Ud. haya acertado con la parada correspondiente al colectivo que debiera introducirse. Si es que tiene la certeza, de cúal es. Llegado el glorioso momento en que Ud. ve aproximarse al colectivo en cuestión, ese que se acerca como un gran monstruo, debe reafirmarse, plantarse frente al desafío, ponerse en un lugar visible y extender la mano unos 90 grados. Si la suerte está de su lado, el colectivero (Responsable del volante del colectivo) responderá a su señal. Una vez adentro, subidos ya los 3 altos peldaños grises, notará que su suelo se mueve, debe mantener la calma, no estamos en zonas de terremotos son las ruedas del colectivo al deslizarse contra el asfalto general tal es la fricción ruidosa.
Se le exige la forma. Monedas. Tiene que pagar con monedas. Le digo al chofer "80" mientras pongo el montoncito de monedas de diez centavos en esa especie de tambor rotatorio que tiene como objeto facilitar el ingreso de las monedas, pero que sin embargo te obliga a meter prácticamente una por una ya que dado lo contrario suele "tragarse" alguna moneda y hay que cancelar el proceso para comenzarlo nuevamente, son milagrosas las que no escupen el cambio a la mitad del colectivo y las que no confunden las monedas de $0,10 por una de $0,05. Lo que jode que vengan de a cuatro luego de esperarlos más de media hora es inaceptable!!!!!!!
Bondi lleno. Voy parado en el pasillo, agarrado del caño del techo como todo hijo de vecino. En verano sentarse en el lugar de algún ñato que llevaba bermudas y deja su sudor en el cubiculo, al tiempo que en el respaldo resalta la aureola dejada por este sujeto. Compartir los asientos puede ser una aventura harto interesante: el gordo que no entra en el suyo y avanza practicamente en su totalidad del tuyo, con la transpiración en su cuerpo, materializada en gotas (que digo gotas) baldes de transpiración cayendo por sus brazos y vos ahí, soportándolo y sintiendo como esa gota gorda toca tu cuerpo. Se desarrolan los insectos, en el 71 un nido de cucharachitas pequenitas caían del tubo de luz. La ventana no abre. Se atasca. O peor aún, te sentás en el lugar donde tiene la junta de las dos ventanillas. El bondi tiene ese efecto somnífero, no importa si son las 6 de la mañana, las 3 de la tarde, o las 10 de la noche. Será esa única mixtura que se conforman por el vaho que produce el airecito calentito del motor, el traqueteo y el vaivén del colectivo, sumado a los cuerpos calientes.
¡Ahí viene! ¡Sí, es él... la concha de la lora!
Odio los colectivos que tienen varios ramales. Los odio. Seguro que les ha pasado el estar esperando el bondi una noche fría o lluviosa, y cuando lo ven venir a lo lejos suspiran aliviados y piensan "¡por fin! Ahora son solo 15 minutos y estoy en casa, calentito en la cama con la gorda..." pero no. Porque ese colectivo salvador que se acerca, si bien lleva el número del que ustedes se tienen que tomar, no lo es; es el otro, y la reputa madre que lo remil pario al hijo de mil putas al que se le ocurrió ponerle dos ramales a este bondi. ¡Si va por otro lado, que tenga otro número, y otros colores, o lo que sea! No sólo otro mini-cartelito que no se ve hasta que no lo tenés prácticamente encima y te hace ilusionar al pedo.
Hacia cualquier parte que nos volvamos, encontramos miseria temporaria o continua, desmoralización colectiva; por todas partes destrucción, lenta y segura. Desaparecer. Nunca más volvieron a verse ni a hablarse. Prendieron y apagaron mundos juntos, ella se quedó a oscuras, él siguió su camino indeterminado. Ella emigró a España y el gallego se quedó en aquella ciudad extraña para él. El 39 en su deambular por la superficie de la ciudad se había llevado por siempre la agonía de este amor. Y cada vez que él volvía a pasar de madrugada por aquella parada junto a Corrientes sonreía recordando su último y mágico rapto de pasión.
"La obra del hombre no es nada, es la larga jornada para recuperar, por medio de las desviaciones en el arte, las dos o tres imágenes sencillas y admirables, que primero ganaron acceso a nuestro corazón." Alberto Camus
UN CUELGUE
Vuelvo pensativo a casa al atardecer en un remise y me fijo por la ventanilla en las alturas de las bocacalles por las que pasa el coche, los cables de luz, de teléfono, de multicanal, forman una gran maraña, el centro es una lámpara que esparce luz amarillenta en la noche urbana con la paciencia de una araña que espera y reina en la oscuridad hasta que empiece el alba. Me choca el significado de esas zapatillas que cuelgan enredadas en los cables. ¿Quién las puso ahí y por qué?. En algún momento pensé que era el gesto gratuito de alguien, casi como esas travesuras de chicos en hora libre de colegio, que mascan papeles o chicles y los pegan en el techo soplándolos con cerbatanas improvisadas con biromes o tubos vacíos de boli. Ahora empiezan a circular distintos significados para esas zapatillas colgadas, sobre todo porque es posible verlas en casi todos lados, en distintos barrios y hasta en el interior. En una esquina, cercana del Parque Chacabuco, conté quince pares. ¡Quince pares de zapatillas colgando de los cables de luz! Algunos dicen que las tiran los pibes, "para marcar territorio”. Entra en juego la teoría más popular sobre el fenómeno: la que lo vincula con los códigos del mundo marginal y las bandas barriales que utilizarían esta señal para comunicar distintos mensajes. Alguien del barrio te puede decir “Son homenajes a pibes que cayeron presos o a alguno que murió víctima del gatillo fácil de la Policía", se dice también que son robadas a unos pobres transeúntes y que al no resultar del número o del gusto de sus nuevos dueños, se deshacen de ellas con un certero voleo al aire, hay quien asegura que colgando las zapatillas alguien está festejando la pérdida de su virginidad en la mismísima cuadra donde ocurrió el hecho. Los novios cuelgan sus zapatillas como recordatorio de tan especial día en su vida. A mí siempre me parecieron un toque surrealista más de la ciudad, casi como una instalación deteriorada más que no difiere del aspecto general de abandono, sobre todo cuando las veía a la tarde contra el cielo de casas bajas del barrio.
Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa:
despertar.
Machado
Con la realidad de nuestras carencias a cuestas imaginamos detectar en la otra persona aquello que a nosotros nos falta, nos apresuramos a tomarlo, del lado contrario también se nos acerca buscando lo que cree que tenemos pero olvidamos que la palabra persona deriva del griego personne (máscara) con lo que recubrimos lo real que hay en cada uno de nosotros.
Con el flechazo aparece la absoluta seguridad de que se encontró lo que se buscaba, Lacan adivina el narcisismo encubierto: "el emisor recibe del receptor su propio mensaje invertido". Más adelante la convivencia, el compartir más momentos de la vida, va haciendo aparecer lo real (lo que oculta la máscara) de la cotidianeidad. Ahí, el enamoramiento se transformará en amor si la pareja logra ir elaborando el desencuentro. Sino, sobrevendrán la desilusión, el alejamiento y la ruptura.
7 julio, fallece mi madre y vuelo a Madrid inmediatamente para llegar a la cremación. No sé, pero siento que ya he llorado internamente todas las veces que fui a verla a la residencia. En la incineración estoy tan ausente de mí mismo, estoy sereno pero no tengo fuerzas para la pesadumbre, es el bajón, no puedo elevarme a la altura de un recuerdo, no me siento de este lugar, me dejo llevar, no hay remordimientos. Los siguientes días me dedico a llevar sus cenizas a la Dehesa de la Villa. Transcurren los días solitarios en mi departamento. Aumenta mi capacidad para consolarme gratificándome con la soledad que había perdido, me dedico a visionar dvds de Fritz Lang y gasto el tiempo en ordenar la filmoteca que va creciendo paulatinamente, vuelvo a fumar habanos ahora en libertad, me acomodo a mi vida antes de conocerte, te estás perdiendo en el sueño. Roberta Flack está cantando Will you love me tomorrow.
-¿Cuándo pensás venir?- me reclamas por teléfono y te digo con poca convicción que no sé cuanto durará arreglar los papeles del notario.
Más tarde accedí a que viajases a Madrid para que te encontrarás conmigo, llevábamos separados casi dos meses. Así se cumplió tu sueño, estar en España.
Sentencia de Ypora. Me contaron hace tiempo la leyenda guaraní del Jurunda, en una aldea los indiecitos se refrescaban orillas del río, algunos se bañaban otros jugaban a pescar en las claras aguas pero los peces más gordos, lo más coloridos se escondían en el remanso, ese recodo del río donde desaparece la luz en sus aguas y se esconden un par de ojos negros que atrapa a todo áquel que ose meter sus narices y bucear en sus dominios. El Ypóra se enfada y te arrastra hasta el fondo, te entierra en el barro, te ahoga y no te deja regresar a la superficie.
La sabia voz de los ancianos dice que está prohibido meterse en la esquina oscura de la escalofriante superficie donde patinan las burbujas!.
Un indiecito un día de fiesta en la aldea sintió la terrible fuerza con que le atraía el pequeño remanso y agarrando un tronco se metió de lleno en el remanso y sintió la terrible fuerza que el agua ejercía sobre su pequeño cuerpo. El remolinó lo atrapó, gritó y gritó...... y sus súplicas llegaron a los oídos de su madre que ya andaba buscándolo, al verlo el espanto se apoderó de ella y sin pensar que podía ayudarlo de otra manera, se arrojó al agua para salvarlo. “¡No, madre!”, gritó el crío. Pero ya era tarde la madre fue arrastrada por el remolino implacable. Los concéntricos círculos fueron cerrándose sobre ella, la apretaban el pecho y la arrastraron hacia el fondo. Buscando la mirada de su madre el niño encontró un par de ojos verdes encendidos, era Ypóra el dueño de la terrible mirada que le sentenció que como amaba tanto las aguas intrincadas como sus deseos y hundirse en ellas, a partir de ese momento y para siempre, se convertiría en un pájaro que seguiría obligatoriamente el curso de los ríos. Si pescar era tu alegría, pues pescarás toda tu vida y más aún. Te pondré plumas de colores, volarás a ras del agua y perseguirás a los peces.... Y cada vez que desees hablar sólo emitirás un graznido seco para recordarte que tus alas cargaban con una muerte. La de tu madre.
Y luego de hablar al niño convertido en pájaro Ypóra se retiró al lecho del río y el martín pescador posado sobre el tronco se alejó sobrevolando el rumor de las aguas. Desde entonces vemos en los cursos de los ríos la silueta inconfundible del martín pescador con sus plumas brillantes.
Cuando paseo por las librerías de lance de Corrientes y tropiezo con algún ejemplar de aquellas ediciones de libros argentinos semiclandestinos que adquiría en mi época de instituto en época franquista de las editoriales Fabril, Renacimiento, Siglo Veinte, Sudamericana, Claridad, mis dedos repasan la superficie de las hojas rasposas de las cubiertas descoloridas, aquel papel áspero que tenía un cierto olor a humedad, a libro guardado en bodega como los libros que todavía conservo en Madrid:
- la Ciencia griega de Farrington, B de editorial Hachette, 1957, Buenos Aires, gozoso escarnio del cristianismo.
- aquella obrita La conspiración de Paul Nizan de Ed. De La Flor o su intrigante Adén-Arabia.
- el tocho gordo de Hegel: Ciencia de la lógica. trand. R. Mondolfo. Buenos Aires: Solar Hachette, 1968
- el Cancionero y romancero de ausencias M. Hernández de Ed. Losada que sigue en mi cabecera al lado de mi almohada.
- la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel de Marx. Buenos Aires: Ed. Claridad, 1968
-Dios ha muerto de R. Garaudy Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1973.
tantos libros engullidos con ese afán adolescente de descubrir lo prohibido.
Al escuchar la siguiente anécdota comprendí rápidamente que el uso de un papel tan basto en los libros argentinos no era un ahorro de los medios de producción ni una penuria de suministro de la pasta de papel a la industria sino que formaba parte de un transfondo político muy argentino, me contaron que en un bar de Resistencia en el Chaco: en un baño de caballeros, los anfitriones habían colgado La Razón de mi Vida de Valeria Perón, para que sus hojas reemplazaran al papel higiénico. La broma de los Verdurin chaqueños llegó a los barrios populares, donde la efigie de Evita dentro de la santería compartía los altares domésticos . Una de esas noches, al acercarse al inodoro urgido por múltiples libaciones, un coronel retirado que se dedicaba al ramo inmobiliario descubrió en la pared una gigantesca leyenda pintada con aerosol: "Lo que no les entra por la cabeza, que les entre por el culo". Lo firmaba la Juventud Peronista.
Yogures Stronzo, los publicistas argentinos son magos.
Es un eufemismo en esta castigada sociedad argentina los anuncios de yogures, mientras los pibes se mueren de hambre en plena calle llegas a casa y enchufas la caja tonta y ves a esas minas con caras de "antes y después", pero basta ya !el pueblo lo pide! basta de yogures para cagarse la vida que no se animen a decirlo abiertamente! A las campañas publicitarias de yogures les falta sinceridad, honestidad, eso de venir con que "para el tránsito lento" y si el "desajuste en el reloj" que dejen la careta aparte y se expresen libremente tal si "tenés un sorete atrancado"o " me hace falta un piquete para que no sea tan fluido". Será que este pueblo no ha asimilado en su infancia la etapa anal en la que se busca placer al evacuar.
Hace falta un yogur sincero, que afronte la verdad, uno que te diga "tenemos tanta fibra que te vamos a dejar el colon como una autopista" o "con éste te vas por los caños", uno que en vez de dibujarte una flechita hacia abajo te dibuje un inodoro con una mueca de felicidad, que no te muestren más a una mina flaquita con una sonrisa orgásmica sino a un tipo en camiseta de tirantes saliendo del baño con el suplemento del domingo bajo el brazo, eso es felicidad carajo!
Así que proponemos una nueva marca, Yogures "Stronzo! para cagarse la vida" y que en la campaña tengas a una mina comiendo lo que quiere pero con el yogur a un lado y la risa cómplice, a una parranda de amigos en pleno asado y uno que llega con el "Six pack" para sus amigos y lo deja encima de la mesa, "muchachos, coman tranquilos, después nos vamos todos por las cloacas!"
Van a ser los yogures más sinceros, sabores a "Mate cocido", "Tereré", "Compota de Manzana y Porotos" , "Jalapeños", "fibra de cuerda", etc. Estaría bueno que el sixpack venga con un rollo de papel higienico marca Mambrulo de regalo. "Para un colon feliz, dos líderes del mercado se unen, ahora el sixpack de STRONZO que te deja el colon como una pista de baile, viene acompañado del incomparable papel higiénico MAMBRULO, para limiarse bien el ano.
Obviamente irá acompañado de una hermosa animación científica 3D que muestre el efecto en pantalla y el consabido "Cague feliz, cague contento..." final de anuncio con mirada perdida e inspirada .
Partir de nuevo. Apenas tardó 5 minutos en hacer la maleta. A fuerza de hacerla y deshacerla se había convertido en algo mecánico, pero también hay que reconocer que cada vez sacaba menos cosas de ella. Entre el grueso jersey de marinero en lana azul que compró en Donosti y los libros adquiridos esta vez, volvió a guardar sus caricias, tan limpias como las había sacado al deshacer el equipaje, pero algo más arrugadas y menos suaves, las había prodigado poco; y es que se van haciendo más ásperas con cada viaje que vuelve. Recogió cada uno de los besos que había ido desperdigando despreocupado por la ciudad. Daba igual si eran dulces, tiernos o apasionados, los metió todos juntos en una pequeña bolsa roja y los acomodó en la esquina izquierda. Dobló cuidadosamente sus abrazos y antes de colocarlos sobre las camisas mal planchadas acomodó los recuerdos. Siempre los colocaba en los rincones de la maleta, pero al final alguno terminaba perdiéndose. Esta vez viajarían bajo los abrazos. Con paso lento atravesó el breve pasillo que separaba el salón del dormitorio. Entró en el baño, de donde recogió su jabón, su máquina de afeitar y su cepillo de dientes, volvió a dejar el perfume que gastaba para la próxima vez que volviera, era la fragancia que a ella le encantaba. Una punzada tan fría como amarga atravesó su pecho al mirar su reflejo en el espejo y no ver la imagen de ella, ya nada en la casa la recordaba excepto aquel frasco color ambar. Se cercioró de que apagaba las luces según cerraba la puerta del dormitorio. Guardó lo que acababa de traer del baño en la maleta y echó un último vistazo al salón asegurándose de que no se dejaba nada. Cuando se dispuso a cerrar la vieja maleta, no pudo. Había demasiadas cosas, así que había que sacar algo. La abrió de nuevo e inspeccionó el contenido buscando qué era lo que impedía cerrarla. No tardó en darse cuenta de cual era el fallo. Sacó de la maleta unos cuantos recuerdos y los depositó en la papelera más cercana que hacía veces de paragüero, y de nuevo intentó cerrarla. Ahora no hubo obstáculos y el sonido de la cremallera rompió el silencio. En la penumbra del salón, esquivando su propia sombra, se acercó hasta el ventanal que daba a su patio. Con la frente apoyada sobre el vidrio destemplado, observó con la mirada perdida como las farolas se encendían y las gotas de lluvia ya resbalaban en el exterior del cristal. El ruido de las ramas caidas del plátano gigante de la vereda golpeando sobre el ventanal le hizo reaccionar. Se irguió, miró el reloj, el remise estaría al caer y cabizbajo se dirigió hacia su maleta. Era hora de partir de nuevo.





