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El cielo arriba de las avenidas
Mi vida con Valeria
Acerca de
Aquella mina me preguntó: —¿Te tomás unos mates? —¿Dulce o amargo? Y yo le respondí: —Como tomés vos y cerré la puerta tras de mi.
Sindicación
 
Cap.5 DE PORQUÉ EL HOMBRE HA PERSEGUIDO A LOS FELINOS SALVAJES.
Cap.5 DE PORQUÉ EL HOMBRE HA PERSEGUIDO A LOS FELINOS SALVAJES.

"Lo que se encuentra al comienzo histórico de las cosas, no es la identidad aún preservada de su origen – es la discordia de las otras cosas, es el disparate-" M. Foucault.

Se suele creer vulgarmente que hay algo de ordinariamente repentino y salvajemente vulgar en toda referencia sexual, mientras que lo amoroso, enaltecido por la angelicalidad del espíritu, se presenta pacíficamente y con una sabia docilidad pero nosotros dos hemos descubierto que primeramente chuparnos bien la pija y la argolla mutuamente redunda en la intensificación del goce del cuidadosamente preparado lecho de la comunión y el sacramento que implican el prodigioso contacto de los complementarios genitales. Contra la doxa y el saber popular, confirmamos que coger o follar dependiendo del hemisferio donde me encuentre requiere esmeros y consideradas benevolencias para hacerse bien, mientras que el coup de foudre, el fancy, el amor a primera vista, puede prescindir supinamente de toda gradual caricia. La inescrutable majestuosidad de la oleada de amor vuelve a poner las cosas en su lugar: el instrumento de él en la cavidad de ella y como pudo decir una vez Sancho
"Qué grande palabra y boato con que se refocilgan los desta casa que se ve han de divertirse muy grandemente e discretamente. Recuérdanme al encelado Rocinante en mitad de su estro, una jaca persiguiendo para poderla ensartar. "

Y él lo sabe. Valeria es una mujer que necesita mucho afecto. Entre uno y dos afectos por día. También que Valeria es una mujer que mentía pero él intuía su pasado. La indagaba: en repetidas oportunidades la había sorprendido en equívocos intercambios de miradas con otros hombres. Le preguntó si los conocía, ella dijo "no", después, "no me acuerdo" y cuando por fin él le pidió que lo jurase sobre su madre fallecida admitió quizá dos o tres veces". Juan lo comprendió en el acto: dos significaba más que una, pero tres significaba "no he llevado la cuenta, podrían ser mil, pero de qué sirve saber lo que no se puede cambiar pensaba él. A él le importaba más lo que hacían cada noche al componer el animal fabuloso de dos espaldas, cuando recorría el más poético lomo que conoció en su vida, eso era mucho más sobrecogedor que lo que ocurrió más tarde.
A otros le puedes parecer vulgar, indigna para mis gustos, insuficiente intelectualmente pero en mí excitaba una clase de atractivo que no alcanzaba a descifrar. Mi atención se fijaba en pequeños detalles como su imperceptible bizqueo, unas manos pequeñas, la amplitud de su frente despejada contrarrestaba con una reluciente hilera de marfil, un blanco nuclear arrasador, una perfección digna de actriz rutilante de Hollywood. Uno ama sólo aquello que es digno de ser amado, lo que nos enaltece, su belleza natural era la promesa de algo útil para mi deleite futuro. Paradójico realzaba a la vez tus defectos y virtudes físicas.
Sí, te lo llevaste todo y ya no sirven razones, entonces entiende el aferrarme a mi versión de esta historia, Saber es considerar que ya se está instruido en una facultad. En definitiva es el resultado de un juicio. Conocer es averiguar por el ejercicio de las facultades. Tan solo es una terca historia de aquellos días. De desamor saboteado. Tras cada gesto cotidiano no soy más que yo, el mismo que te amaba. Nacemos para encontrarnos, "la vida es el arte del encuentro" canta F. Cabral y amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. Durar es tener miedo a vivir, es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Sí, como dice Paul Éluard (Elle a la couleur de mes yeux.), posees el color de mis ojos, te quedaste con parte de su brillo, quedé atrapado en tu arquetipo. Casi se me olvida el amor por todas partes. De palabras, de verdades omitidas es esta historia por eso cuando abras mi caja, cuando alces la tapa escucha mi música, reconoce la punzada el vértigo en el estómago, la guerra a la costumbre. En el fondo una foto yo clavado, reclavado por vos, en la alcoba de la luna una furia de impaciencia. De adivinaciones construyo tu rostro fundo un pueblo en tu dulzura pechos como magnolias abiertas, dibujante de tus contornos te nombro para que vengas, te requiebro a paso de tango te cimbreas como el mimbre. En el reverso dos nombres: el tuyo y el mío, caja de pinturas caja romana cajita de fósforos caja que fue de Pandora.

Este lugar ya estaba junto a mí antes de conocerlo.
Gato Curuchet

Yo sería un p'álte que significa, sin limitaciones, "uno que viene de lejos" para los indios fueguinos Selk'nam (Onas) que vivieron y fueron exterminados en estas tierras. Pero más bien me siento mapuche que quiere decir gente nacida de la tierra, hombre de la tierra, viene de Mapu (tierra) y Che (gente, persona), parte de la desolación que llevaba dentro la echo fuera de mi conociendo la bella cosmogonía que aprendí:

En el alba de los tiempos en el mundo sólo existían dos cosas: Kóoch, que siempre estuvo, y una oscuridad muy densa. Y tanto tiempo pasó Kóoch en las tinieblas, y tal era su soledad y su pena, que un día empezó a llorar, y fue tan profundo su llanto, que sus lágrimas formaron el Arrok, el mar amargo de las tormentas y las desazones. Al advertir el crecimiento de las aguas, Kóoch suspiró, y así formó a Xóchem, el viento, que comenzó a correr arrastrando consigo a las tinieblas, preparando el camino para la llegada de la luz. Cuando apareció la claridad, el creador del Universo se sintió tan feliz, que decidió continuar con su obra. Como la luz aún no era suficiente para poder apreciar totalmente el mar, por lo que levantando el brazo, rasgó con tal fuerza el velo de la penumbra, que su gesto encendió una enorme chispa de fuego que siguió el derrotero de su mano. Así nació Xaleshem, el sol. El calor del sol, al entrar en contacto con el mar, dio origen a las nubes, Teo.
El alocado viento comenzó a perseguir a las nubes, y su risa profunda y retumbante, dio origen a Katrú, el trueno. Teo, cansada de estos juegos, fulminó al viento con la mirada, y así nació Lüfke, el relámpago.
El dios, comenzó a elevar parte de la tierra que estaba debajo del mar y construyó una isla, sobre la cual modeló montañas y llanuras.
En la isla creada por Kóoch, todo se deslizaba apaciblemente, pero fuera Tons, la oscuridad absoluta expulsada por el viento del universo primigenio, pugnaba por recuperar la parte del cosmos que le correspondía por haber estado en ella desde siempre. Para lograr su propósito, creó un ejército compuesto por seres demoníacos.
Kóoch ya se había enterado de los planes de Tons. Si bien durante el día la mantenía a raya gracias a la presencia del Sol, durante la noche, la malvada oscuridad hacía de las suyas. Para impedirlo, el dios dio origen a Keenyenkon, la luna, para que iluminara cuando el sol se alejara del cielo, pero ella se enamoró del rubio astro y no solo lo acompañó durante algunos de sus viajes por el cielo, sino que muchas veces se perdía con él detrás de los Andes, sumiendo a la isla en la negrura.
Kóoch decidió bendecir esta unión con la llegada de dos mellizos, Wun y Etensher, que eran los encargados respectivamente de avisar a los habitantes de la Isla la aparición o desaparición de sus padres, pero ni el cielo del amanecer ni el del ocaso tenían color alguno.
Una noche, uno de los hijos de Tons, llamado Nóshtex raptó a la nube y la mantuvo cautiva durante tres días con sus respectivas noches, tras lo cual engendró en ella al semidiós El’Al.
Kóoch, enterado de esta afrenta desató sobre el raptor una maldición, por la cual El’Al superaría en belleza y poder a su propio padre, y como si eso fuera poco, el futuro hijo sería admirado y venerado por todos los seres vivos.
Al conocer esta maldición Nóshtex presa de un furor inenarrable abrió el vientre de Teo, la nube, con un puñal para acabar con la criatura que crecía en su vientre. Sin embargo, Ter-werr, una tucutuco logró recatar al niño con vida y lo escondió en su cueva; pero el esfuerzo fue insuficiente para salvar a Teo, quien murió desangrada. La sangre derramada por Teo salpicó a los mellizos hijos de la luna y el sol tiñéndolos de todos los tonos de rojo que hoy muestran el alba y el ocaso. De allí en más, los amaneceres y los atardeceres patagónicos poseen esos colores tan característicos.
Las leyendas tehuelches sostienen que fueron los pájaros que permitieron que los hombres anduvieran libres por la Tierra.
Y debe ser verdad, porque las aves fueron las que protegieron al pequeño El’Al, creador de los patagones, del gigantesco Nóshtex, su padre, el ogro lo persiguió durante toda su infancia, tratando de impedir que diera origen a los hombres y que se transformara en un ser más famoso y poderoso que él mismo. Los pájaros fueron sus amigos protectores. Y así, escondiéndose entre las grutas, el hombre pudo finalmente afincarse en la Mapu, es decir la Patagonia.
Terr-werr que lo había escondido decidió pedir ayuda para salvar a El’Al y fue a buscar a Kllken el chingolo para que volara a avisar a todos lo animales para reunirse en una gran asamblea en la cual se decidiría trasladar al niño. Es por eso que todos los hombres lo respetan, pues él cumplió con el primer paso en la salvación de El’Al.
Una vez reunidos en asamblea todos los animales, Kius, el chorlito pidió la palabra y explicó que al otro lado del Chaltén existía una tierra que él solo conocía y que si llevaban al niño allá, el ogro jamás lo encontraría. Así fue como El’Al llegó a la Patagonia (que era la Mapu indicada por el chorlito), dominio de dos hermanos muy traviesos, Shíe la nieve y Kokeske el frío.
Kapenk-Ooch era un pájaro negruzco y sin gracia, pero a pesar de su pequeño tamaño demostró gran valor distrayendo a Nóshtex mientras se preparaba la fuga de El’Al. El ogro, enfurecido le arrojó una gruesa rama, y una larga espina se clavó en el pecho de la infortunada avecilla.
La sangre comenzó a brotar de su pecho, pero aún así no abandonó su misión haciendo que el ogro la siga, abandonando el camino por el cual El’Al debía pasar. Despejado el camino, el niño consiguió evadir a su perseguidor. Agradecido El’Al curó el pecho tembloroso del ave, pero no borró los rastros de la herida, dejando la mancha colorada como muestra de lealtad y pasó a llamarse Pecho colorado (Sturnella loyca).
Pero otra leyenda de los Selk'nam sobre el Chingolo y el Pecho dorado contaba que en el inicio de los tiempos, la Loica o Pecho colorado cuyo nombre era Shi´ika y Cheip el Chingolo eran dos hombres muy fuertes y enemistados, que vivían hostigándose. Un día se encontraron frente a frente y se trenzaron en una pelea furiosa. Después de unos forcejeos, Shi´ipa consiguió agarrar con la mano izquierda la garganta de Cheip, apretando con toda su fuerza, mientras con la izquierda le tiraba el pelo para arriba. Cheip, en esta incómoda situación y de cuerpo algo más chico que su enemigo, le asestó desde abajo un buen golpe con el puño dándole en la nariz y haciéndole sangrar mucho.
Los dos luchadores se convirtieron entonces en pájaros. Al Chingolo le quedaron como recuerdo de esa pelea una mancha blanca en la garganta, por la presión del apretón de Shi´ipa; y en la cabeza las plumas del copete por el tirón de pelos. La Loica tuvo para siempre el pecho enrojecido por su propia sangre.

"En mi opinión no hay en la vida nada tan deleitable como esa sensación de alivio, evasión y libertad absoluta que uno experimenta en una vasta soledad, donde acaso el hombre no estuvo nunca o, en todo caso, no ha dejado huella alguna de su existencia" Hudson.

Pero volvamos a la historia del pequeño, al cisne Kellfü, le cupo la misión de llevar al niño sobre su lomo hasta la cumbre del Chaltén. Allí permanece durante tres días y sus tres noches y El’Al crea el fuego para defenderse del frío.
Avisado por el cóndor de la nueva residencia de su hijo, Nóshtex, el malvado padre, se trasladará a la Patagonia para intentar eliminarlo. Para defenderse de él, El’Al creará los bosques y los hombres (Chonek), a los que también enseñará a cazar con arco y flecha.
Por ese entonces, Kapenkenk, el flamenco era totalmente blanco. Cuando se dirigía hacia la asamblea, encontró en su camino a Nóshtex, y para evitar que éste sospechara algo, decidió hacerse el disimulado, aparentando buscar alimento, mientras lentamente se fue dirigiendo hacia el lugar de la reunión. Pero tanto fue el tiempo que utilizó en esta treta, que llegó tarde al sitio convenido. Dicen que cuando llegó, sintió tanta vergüenza que sin decir palabra se quedó parado en una pata y con la cabeza escondida bajo su ala. Conmovido El’Al trató de consolar al ave con un regalo, e inspirado en los colores del amanecer pintó sus plumas con el color del horizonte y así de bello será en los siglos.
Mexeush, el ñandú: es la segunda ave que llegó tarde a la convocatoria. En ese entonces, podía volar como cualquier otra ave, Dice la historia que cuando se aprestaba a ir volando hacia la asamblea, descubrió que desde la cima de un monte, se encontraba uno de los secuaces de Nóshtex, entonces asustado decidió ir caminando en dirección contraria al punto de reunión, y dar un gran rodeo escondiéndose entre los pastizales. Cuando llegó al sitio convenido, y al comprobar que no se sentía abrumado por su error, El’Al lo castigó privándolo de las alas para no volar nunca más y desde entonces no remonta el vuelo.
Oije, el zorro: su misión consistía en avisarle a la avutarda que El’Al estaba pronto a partir. Feliz con su encargo partió veloz, pero en el camino se encontró con uno de los enemigos del niño, quien le preguntó el motivo de su urgencia. Asustado, el animalito confesó la verdad, pero Amen la lechuza que pasaba por el lugar lo escuchó y avisó a Terr-werr. Sin embargo El’Al, lejos de enojarse comprendió lo indefenso que el zorro se encontraba, y decidió darle un medio de defensa para el futuro. A partir de ese día, el zorro se defiende de sus enemigos despidiendo ese olor nauseabundo.
Goin, el puma: los felinos en general, y en especial el puma, no asistieron a la reunión de los animales, y se negaron a colaborar con la fuga de El’Al.
Terr-werr, la tucutuco protectora del niño, enojada por esta actitud, aconsejó al semidios que combatiera sin cuartel a todos los felinos.
Y Desde ese día y por esa razón el hombre ha perseguido a los felinos salvajes como el puma o el jaguar.


Hudson, en su libro "Días de ocio en la Patagonia"´de 1893, escribía:

"En la Patagonia no hay que internarse con preconceptos, no buscar nada, ya que surgirá un sentimiento que nos hará sentir y conmover. Un día, mientras escuchaba el silencio, se me ocurrió preguntarme qué ocurriría si me pusiera a gritar. Mi estado era de suspensión y vigilancia".

¿Qué pasa cuando los árboles mueren? ¿Y cuándo entierras el corazón?

Dar besos como barcos
de tu boca a la mía
con la paciencia de la madera
al crecer, ese es mi querer.

Con las bajas temperaturas, la descomposición de los árboles de los bosques patagónicos es lentísima. Para la lenga se determinó en Tierra del Fuego que las ramas grandes requieren hasta 35 años en descomponerse, y para un tronco grande se estimó que pueden pasar hasta 500 años hasta que desaparezcan sus vestigios. Los vientos son importante causa de caída de árboles y su consiguiente muerte, en especial en Tierra del Fuego. Claros ejemplos se encuentran en las costas del Canal Beagle e islas de los Estados, sitios donde se sumaría el efecto negativo del rocío marino. Del derribo de un corazón ya hablaré en otro rato.

Los otros anarquistas o los castores. Me llamaron particularmente la atención las castoreras de Tierra del Fuego o lo que es lo mismo la acción imbécil del hombre (gestión del Ministerio de Marina, como no, los milicos otra vez en este país, cuando dejarán de joder al personal). Como resultado de la importación de castores canadienses Castor canadensis a estas latitudes por productores de pieles instalados en la zona boscosa cordillerana de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en la cuenca del río Claro, aporte del lago Fagnano, con el objeto de criarlos para luego aprovechar su piel de alto valor en la industria peletera, el sector sur de Tierra del Fuego se encuentra hoy prácticamente plagado de castores, cuyo principal efecto es la alteración del paisaje, en la forma de la construcción de diques o represas de 1,5 m de altura y 100 m de longitud para encerrar los innumerables pequeños arroyos fueguinos. Como medida defensiva, los castores gastan sus largos dientes tirando abajo árboles de hasta 20 metros sobre el curso de un río para formar un dique. Corta árboles para la construcción de diques, madrigueras, canales; acumula alimentos para el invierno y forma estanques o áreas inundadas, lo que modifica el ambiente alterando el ecosistema y su ambiente físico más que ningún otro herbívoro. Así crean un estanque de una hectárea donde construyen sus madrigueras para vivir rodeados de agua,, en donde duermen y se refugian a salvo del enemigo. De esta manera se han ido creando estas pequeñas lagunas artificiales que muchas veces alteran significativamente el ecosistema de los bosques australes nativos, traduciéndose en la muerte de cientos de árboles en los alrededores. Convierte el bosque en una pradera abierta al ocupar troncos y ramas de lengas para hacer sus tranques y castoreras.
La calidad de la piel del animal importado resultó ser un fiasco, en Norteamérica, en su hábitat natural, una serie de predadores como el oso y el lobo mantienen en equilibrio la población con la consabida selección de la especie, pero acá se notó la ausencia de competidores y predadores naturales. El negocio del cuero no prosperó y no se les ocurrió nada más que dejarlos en libertad, se expandieron rápidamente favorecidos por la abundancia de alimento y nichos vacíos desde su centro de introducción en el Río Claro a áreas vecinas de la Isla. En poco tiempo, ya en 1969, atravesaron el Canal Beagle y paulatinamente avanzaron al resto del Archipiélago y como aquellas especies que poseen mayor inteligencia para unirse y evitar la competencia y la lucha, tienen también mejores oportunidades para sobrevivir y alcanzar el máximo desarrollo progresivo, los castores los otros deportados del fin del mundo se dispersaron como anarquistas siguiendo el precepto del apoyo mutuo, el bicho ajeno a su nuevo medio reproduce instintivamente su tipo de vida. De esta forma llegaron a colonizar una enorme variabilidad de ambientes revelando una excelente adaptación a diferentes condiciones de vida. Si realizamos una estimación gruesa del número total de castores en la Isla Grande obtendremos un número aproximado entre 30.000 y 50.000 animales, lo que sólo permite dar una idea del incremento desde una población de apenas 25 parejas de animales importados.
Mientras que en Canadá y Estados Unidos el castor es valorado, porque aumenta la diversidad de especies de plantas y animales sobre el nivel del paisaje. Las lagunas que hace también provocan la retención de sedimentos y materia orgánica, mejorando la eficiencia del ecosistema.
En ecología, existen diferentes niveles de eventos de éxito de la invasión de especies (Williamson 1996), y llega a ser una plaga cuando tiene efectos económicos negativos. En cambio acá el castor es exótico. Provoca la destrucción del bosque de ribera y la desestabilización del suelo; alteración del régimen de luz por apertura de claros; modificación de la estructura de hábitat y de la biota acuática; expansión de las áreas húmedas; cambios en las líneas de drenaje; obstaculización de cauces; erosión de riberas; modificaciones en la capa freática; acumulación de sedimento y materia orgánica y la consecuente modificación de los ciclos de nutrientes principales. La vegetación tampoco tiene adaptaciones a los cortes del castor. En el hemisferio norte hay plantas que incluso tienen defensas químicas que los castores evitan, salvando el árbol de sus poderosos dientes. Acá las plantas no tienen esa adaptación. Además, no tienen capacidad de regeneración muy rápida tras un corte. Además contando con la baja elasticidad de los bosques nativos australes, para los cuales se calcula un período de rotación de 150 años, incrementa la magnitud del impacto del castor sobre las comunidades florísticas

Llegado aquí Edurne se preguntó que había escrito su padre, un libro sobre si mismo o una especie de paseo por la geografía de aquel país.


No