Cap.7 LA LEYENDA DEL CALAFATE
Volveré. Volveré. Cuando tuve noticia por primera vez de esta leyenda me acordé inmediatamente de La Balada de Narayama de Shohei Imamura y la visión del abandono de los seres mayores entre los pueblos primitivos como una práctica natural que choca con la mentalidad de almacenes geriátricos que progresa en Occidente.
Se cuenta que, cierta vez, Koonex, la anciana curandera de una tribu de Tehuelches, no podía caminar más; sus viejas y cansadas piernas estaban agotadas, pero la marcha de la tribu no se podía detener. Entonces, Koonex comprendió la ley natural de cumplir con el destino. Las mujeres de la tribu confeccionaron un Kau (toldo) con pieles de guanaco y juntaron abundante leña, prepararon Charkikan, reunieron huevos conservados en sacos con grasa y se despidieron de ella con el Gayau de la familia.
Ella se quedaba sola para morir. Todos los seres vivientes se alejaban. Comenzó a sentir el silencio como un sopor pesado y envolvente. Koonex, ya en su choza envuelta en su Kai-Ajnun, fijó sus cansados ojos en la distancia, hasta que la gente de su tribu se perdió tras el filo de una meseta. Se quedaba sola para morir, ya que los alimentos no le alcanzarían para pasar el largo invierno, aunque tal vez algún puma hambriento le acortara la espera.
"Mejor si me encuentra dormida-, total es un ratito...", pensó.
-Terro, terro-, repetían los teros, que en tehuelche quiere decir: Malo, malo. Y agregaban: -"No volveremos más". La "V" de los Kaikenes eran mil flechas que viajaban cielo al norte. Todos los seres vivientes emigraban, se quedaba sola sintiendo el silencio como un sopor pesado y envolvente.
Así hasta que se perdió el último rayo de luz reflejado en los picachos más altos del Chalten. Pasaron muchos soles y muchas lunas, hasta que llegó Ariskaiken. Entonces nacieron los brotes, llegaron las golondrinas, los chorlos, los alegres chingolos, las charlatanas cotorras. Los esbeltos flamencos pintaron de rosa una franja de cielo hacia el sur. El cuello de los cisnes puso signos de interrogación sobre las lagunas descongeladas y el grito de las bandurrias se hizo eco en las barrancas solitarias...............Volvía la vida.
Sobre los cueros del toldo de Koonex, se posó una bandada de aves cantando alegremente.
De repente, se escuchó la voz de la anciana curandera que, desde el interior del toldo, las reprendía por haberla dejado sola durante el largo y riguroso invierno.
Un chingolito, tras la sorpresa, le respondió: -"nos fuimos porque en otoño comienza a escasear el alimento, además durante el invierno no tenemos lugar en donde abrigarnos"."Los comprendo" -respondió Koonex- "por eso, a partir de hoy tendrán alimento en otoño y buen abrigo en invierno, ya nunca me quedaré sola".... y luego la anciana calló.
Cuando una ráfaga, de pronto, volteó los cueros del toldo, en lugar de Koonex se hallaba un hermoso arbusto espinoso, de perfumadas flores amarillas. Al llegar el verano las delicadas flores se hicieron fruto y antes del otoño comenzaron a madurar tomando un color azul morado de exquisito sabor y alto valor alimentario.
Desde aquél día algunas aves no emigraron más y las que se habían marchado, al enterarse de la noticia, regresaron para probar el novedoso fruto del que quedaron prendados.
Los tehuelches también lo probaron, adoptándolo para siempre. Desparramaron las semillas en toda la región de Aike en Aike dándole el nombre de Koonex y, a partir de entonces, "el que come Calafate, siempre vuelve"...
Como no me conformo solo con la leyenda, aguzado por la curiosidad acudo a consultar el Font Quer, esa pequeña biblia botánica de cabecera y leo CALAFATE: (Berberis Cuneata) Arbusto espinoso patagónico. Crece generalmente en matorrales. En primavera se cubre de pequeñas flores amarillas muy perfumadas que luego se convierten en racimos de pequeñas frutas madurando en febrero. Con este fruto se hace dulce y un licor exquisito al que los tehuelches llaman "guachacay".
Para Juan el término no le era desconocido, lector infatigable de libros de robinsones, piratas, bucaneros y corsarios ya había oído aquello de fondear la goleta y encallarla en una caleta oculta para carenar el barco y calafatear su casco, es decir rellenar y taponar las uniones de las maderas de los tablados de las embarcaciones, con estopa y brea.
Todavía me estremezco cuando recuerdo las leyes no escritas que regían "La Cofradía de los Hermanos de la Costa" que me inflamaban de un marxismo libertario primitivo, de un ideario que más tarde con la edad hice científico. Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados. Era tal la fraternidad existente entre los hermanos de la costa que, antes de entrar en combate, cada se conjuraba con un compañero y en el caso de que uno resultase muerto en la lucha, el otro se convertía en su "heredero". Era más bien un acuerdo general al que todos se sometían precisamente para proteger su libertad individual. Estaban ligados únicamente por la conciencia de su hermandad. No había ni jueces ni tribunales, únicamente una asamblea formada por los más viejos filibusteros.
Las principales normas eran cuatro:
1. Se prohibía todo prejuicio de patria o de religión,
uhau!!!!! Ni bandera nacional ni dios ni amo solo una bandera negra, luego la convertí en roja.
2. Quedaba prohibida la propiedad individual. Esto se refería a la propiedad de tierra en la isla. !La tierra es de todos.! Luego me hice ecologista.
3. La Cofradía no podía inmiscuirse en la libertad personal de cada uno. Las cuestiones individuales se resolvían personalmente. No se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata. Se podía abandonar la Hermandad en cualquier momento. Ni servicio militar ni rosario en el colegio,! abajo los crucifijos de las paredes! y podía uno divorciarse.
4. No se admitían mujeres blancas libres en la isla. La prohibición se refería exclusivamente a éstas y se adoptó para evitar riñas, discusiones y odios. Sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas. Este punto no lo entendía, porque no podías llevar a tu novia a la isla si era blanca, tenía que buscarme una morena pero no conocía entonces ninguna, eso sí luego me di cuenta con la experiencia que tenían razón los piratas en que fuesen morochas.
Había otros piratas menos sangrientos pero no menos anarquistas que no llegaron nunca a calafatear un barco pero si destilaron un inigualable delicioso licor de regaliz, nadie podía escapar a esa santa hermandad de los proscritos de Guillermo, en ese grupo se siente uno realmente fuera de la ley. Él tiene las mejores ideas y concibe los planes más audaces. Colorín, Douglas y Enrique lo siguen sin vacilar.
No, no crean que me voy a olvidar de la gran ballena blanca, en el primer capítulo de Moby Dick, Melville usa "patagónico" como calificativo de lo remoto, lo monstruoso y lo fatalmente atractivo:
"Además, los desiertos y lejanos mares por donde revolvía su masa la isla; los indescriptibles peligros sin nombre de la ballena; todas estas cosas, con las maravillas previstas de mil visiones y sonidos patagónicos, contribuyeron a inclinarme a mi deseo."
CANAL DEL BEAGLE
La carretera es mala, el chofer conduce estilo patagónico, esto es, cuando conviene por su carril, y cuando no por el arcén...
La metáfora del espacio límite fugaz, describir la belleza del sitio lo consigue cualquiera, hay libros, fotos, dvds pero yo tengo en la retina el amanecer a las cuatro de la madrugada por la ventana abierta del hotel, la luz del amanecer austral penetra y me ha desvelado, tu yaces a mi lado totalmente indefensa pero no me atrevo a tocarte ni pasar la mano por tu mejilla, me he jurado no hacerlo en este viaje aunque durmamos en el mismo lecho, me asomo por la ventana y vuelco la mirada hacia la infinitud, me consuelo con la serenidad de la vista del puerto como dice Seamus Heaney "Y el mar, se abrió paso en la tierra hasta lograr la identidad total", esa totalidad la tengo a mi lado aunque no sea mía, me conformo.
Me monto emocionado en el catamarán, cruzar este estrecho por el que han pasados navegantes, descubridores y piratas, es un placer de sagitarios, un momento en el que uno se siente hacer parte de la misma Geografía.
Que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
Luís García Montero
Tengo que inventar una palabra que defina tu belleza mientras duermes que sea larga y concisa como
"Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch", la palabra más larga de cualquier idioma conocido que corresponde a un pueblo de Gales del norte, en la Isla de Anglesey o en germano tampoco se quedan cortos los cabeza cuadrada:
"Donaudampfschiffahrtsgesellschaftskapitänstellvertretersgattin" que viene a ser más o menos "la mujer del sustituto del capitán de la compañía de barcos de vapor del Danubio". Diría que albergas la dulzura de la maltratada unido a un deseo corporal incontenido, que tu entrega es ensoñada, más tarde me confesaste que habías deseado que alguna noche hubiese traspasado la barrera que nos separaba en el mismo lecho. Para mi eso habría sido demasiado fácil, no me valía, tenía que seducirte.
"Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia. Interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado al derredor de una realidad artificial."
Kafka
Stendhal definía a la novela como el espejo que se pasea a la orilla del camino, aquí el espejo es el agua del mar reflejado por el amanecer. Valeria dormía a su lado, de perfil sobre la almohada mientras mira por la ventana el cielo. No la toca sólo la contempla piensa en el azar de haberla conocido, los pequeños hechos que se habían ido encadenando en estos meses hasta culminar en esa aventura que él inscribía ya, decididamente, en las páginas de oro de su vida. Valeria, la comestible Valeria durmiendo al lado de un hombre que pasaba de los cincuenta años y que había recalado en su departamento sin otra intención que visitar los glaciares y el Sur. Pero, el elemento del azar, como iniciativa, ha intervenido aquí para que el resultado sea original. Es ahí donde ha conocido a Valeria; es este encuentro —en un momento y en un lugar determinado— lo que altera completamente el encadenamiento de los hechos, convirtiendo lo previsible en imprevisible, transformando esta aventura en una tragicomedia. Pienso en ti Valeria, en tus ojos, qué ocultaban?, aquellas miradas que no terminaban de decir, tenías esa mirada triste de niña abandonada de orfelinato. Te faltaba ser flaca pero la regorda deslizaba sus kilos por el adoquinado irregular de la calle aunque nunca tropezabas, ja, ja el que lo hacía era yoooooo.....no es que fueses gorda pero deslizabas el esqueleto doblando los riñones alternativamente en cada paso que dabas, luego desnuda no eras nada obesa, tu carne era firme y suave tu piel como tus ojos color miel, es que realmente era pachorra la piba.
Algunos genetistas dicen que está todo escrito en nuestros genes, nuestras conductas, nuestro pelo, quién se cree eso, estamos toda la vida mutando a la deriva, el pasado lo pueden haber escrito ya pero el presente lo hago yo dando paso a lo imprevisible. Camina por la calle ese hombre sin saber que su cuerpo desprende el humo de los besos que ha dado, los abrazos apretados, y los dedos que ha hundido en ese cuerpo, laberintos de piel que llevan a ninguna parte.
De las pocas mujeres que amé, fuiste la única que quería llevar un tatuaje en la espalda tatuado al aire, lo querías como regalo cuando cumplieses 30 años, pero me encontré que no había rosas rojas al sur de tu espalda, ni brazos con espinas y cóccix estampados con negros ideogramas, ni ángeles ocultos y terribles dragones en un pubis de dorado por el sol en el patio de tu casa. No llevabas tatuaje visible, ni lucías un piercing de orgulloso y pulsante desafío. Tus marcas eran otras, más hondos los estigmas grabados en tu médula con agujas violentas y tintas minerales que fueron capaces de marcar la pócima amarga de tu vida. Era una vida de plomo que lastrabas y se notaba en tu mirada triste. Ella buscaba imposibles amores cristalinos en la barra de su alcoba, en los salones del tedio, su meta era salir de allí a toda costa, donde fuere con quien fuere en tránsito y te sacase fuera de aquel país.
Donde no llegamos a ir, Puerto Madryn. Actualmente sobreviven entre el 5% y el 10% de las ballenas que surcaban los mares a comienzos del siglo XX y varias especies están completamente extinguidas.Tamaño real de la ballena: un peso de dos mil kilos y 16 metros de largo por 3,20 de alto, 3 de ancho y una aleta de 6,5 metros.
En promedio las ballenas macho producen más de 400 galones (1.514 litros) de esperma cuando eyaculan y sólo el 10% es depositado en la hembra tan varios intentos de montada en el agua. De modo que 360 galones son derramados en los océanos cada vez que realizan una descarga eyaculativa. Y usted se pregunta ¿por qué el mar es tan salado?. No trague agua.
"Mi ansiedad crece, una oleada de alegría resplandece por todo mi cuerpo: hago una pausa y un gran esfuerzo para recuperar el aliento, durante años había soñado este momento. Recorro la escena una y otra vez, suspiro muy hondo. !Es tan clara la visión!. Delante mío están esas eternas peregrinas, las ballenas Francas. Saboreo en silencio el rumor y extraño sonido de su resonancia. Vacilante, me atrevo a acortar la distancia que de ellas me separa, flotan a mi lado, me siguen con la mirada, una ternura envolvente nos une..." Escrito por Angie Ayllen al bucear en la Península Valdés junto a un cetáceo.
Claude Chabrol dice que la tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la tontería no. Noticia proveniente de Japón: hamburguesas de ballena, el plato de ballena minke frito enrollado, con un precio de 380 yenes (3,5 dólares) se puso a la venta en Lucky Pierrot, una cadena de restaurantes japonesa de la ciudad portuaria de Hakodate, en la isla más septentrional de ese país, Hokkaido.
Ante las posibles críticas, la cadena de comida que lo comercializa aseguró que "no vamos a cazar ballenas" sino que "sólo usaremos la carne de las que asesinaron para los experimentos".
Una canción de mi infancia que cantábamos era algo así: Qué culpa tiene el tomate, que está tranquilo en la mata si viene un hijo de puta, y lo mete en una lata y una letrilla vulgar de ahora para empapelar las cartas de menúes de los restaurantes japoneses de tu ciudad: Qué culpa tiene la ballena que nada feliz en los mares si viene un hijo de puta japonés y la mata, que se vayan a comer mierda. No rima nada pero es expresiva. Otra idea es pintar en todas las fachadas de las empresas y restaurantes nipones que conozcas con ayuda de una plantilla o stencil el dibujo de la aleta caudal ballenácea y debajo en pintura de spray rojo un lema en inglés macarrónico NIPPON KILLERS WHALES. Como individuos somos una sola gota … juntos, podemos formar un océano.
Las últimas palabras antes de morir del compositor japonés Toru Takemitsu, escritas en tarjetas y cartas a sus amigos, desde la cama del hospital, fueron:
"Reganaré fuerzas como una ballena,
¡Y nadaré en el océano que no tiene Oeste ni Este!"
Se cuenta que, cierta vez, Koonex, la anciana curandera de una tribu de Tehuelches, no podía caminar más; sus viejas y cansadas piernas estaban agotadas, pero la marcha de la tribu no se podía detener. Entonces, Koonex comprendió la ley natural de cumplir con el destino. Las mujeres de la tribu confeccionaron un Kau (toldo) con pieles de guanaco y juntaron abundante leña, prepararon Charkikan, reunieron huevos conservados en sacos con grasa y se despidieron de ella con el Gayau de la familia.
Ella se quedaba sola para morir. Todos los seres vivientes se alejaban. Comenzó a sentir el silencio como un sopor pesado y envolvente. Koonex, ya en su choza envuelta en su Kai-Ajnun, fijó sus cansados ojos en la distancia, hasta que la gente de su tribu se perdió tras el filo de una meseta. Se quedaba sola para morir, ya que los alimentos no le alcanzarían para pasar el largo invierno, aunque tal vez algún puma hambriento le acortara la espera.
"Mejor si me encuentra dormida-, total es un ratito...", pensó.
-Terro, terro-, repetían los teros, que en tehuelche quiere decir: Malo, malo. Y agregaban: -"No volveremos más". La "V" de los Kaikenes eran mil flechas que viajaban cielo al norte. Todos los seres vivientes emigraban, se quedaba sola sintiendo el silencio como un sopor pesado y envolvente.
Así hasta que se perdió el último rayo de luz reflejado en los picachos más altos del Chalten. Pasaron muchos soles y muchas lunas, hasta que llegó Ariskaiken. Entonces nacieron los brotes, llegaron las golondrinas, los chorlos, los alegres chingolos, las charlatanas cotorras. Los esbeltos flamencos pintaron de rosa una franja de cielo hacia el sur. El cuello de los cisnes puso signos de interrogación sobre las lagunas descongeladas y el grito de las bandurrias se hizo eco en las barrancas solitarias...............Volvía la vida.
Sobre los cueros del toldo de Koonex, se posó una bandada de aves cantando alegremente.
De repente, se escuchó la voz de la anciana curandera que, desde el interior del toldo, las reprendía por haberla dejado sola durante el largo y riguroso invierno.
Un chingolito, tras la sorpresa, le respondió: -"nos fuimos porque en otoño comienza a escasear el alimento, además durante el invierno no tenemos lugar en donde abrigarnos"."Los comprendo" -respondió Koonex- "por eso, a partir de hoy tendrán alimento en otoño y buen abrigo en invierno, ya nunca me quedaré sola".... y luego la anciana calló.
Cuando una ráfaga, de pronto, volteó los cueros del toldo, en lugar de Koonex se hallaba un hermoso arbusto espinoso, de perfumadas flores amarillas. Al llegar el verano las delicadas flores se hicieron fruto y antes del otoño comenzaron a madurar tomando un color azul morado de exquisito sabor y alto valor alimentario.
Desde aquél día algunas aves no emigraron más y las que se habían marchado, al enterarse de la noticia, regresaron para probar el novedoso fruto del que quedaron prendados.
Los tehuelches también lo probaron, adoptándolo para siempre. Desparramaron las semillas en toda la región de Aike en Aike dándole el nombre de Koonex y, a partir de entonces, "el que come Calafate, siempre vuelve"...
Como no me conformo solo con la leyenda, aguzado por la curiosidad acudo a consultar el Font Quer, esa pequeña biblia botánica de cabecera y leo CALAFATE: (Berberis Cuneata) Arbusto espinoso patagónico. Crece generalmente en matorrales. En primavera se cubre de pequeñas flores amarillas muy perfumadas que luego se convierten en racimos de pequeñas frutas madurando en febrero. Con este fruto se hace dulce y un licor exquisito al que los tehuelches llaman "guachacay".
Para Juan el término no le era desconocido, lector infatigable de libros de robinsones, piratas, bucaneros y corsarios ya había oído aquello de fondear la goleta y encallarla en una caleta oculta para carenar el barco y calafatear su casco, es decir rellenar y taponar las uniones de las maderas de los tablados de las embarcaciones, con estopa y brea.
Todavía me estremezco cuando recuerdo las leyes no escritas que regían "La Cofradía de los Hermanos de la Costa" que me inflamaban de un marxismo libertario primitivo, de un ideario que más tarde con la edad hice científico. Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados. Era tal la fraternidad existente entre los hermanos de la costa que, antes de entrar en combate, cada se conjuraba con un compañero y en el caso de que uno resultase muerto en la lucha, el otro se convertía en su "heredero". Era más bien un acuerdo general al que todos se sometían precisamente para proteger su libertad individual. Estaban ligados únicamente por la conciencia de su hermandad. No había ni jueces ni tribunales, únicamente una asamblea formada por los más viejos filibusteros.
Las principales normas eran cuatro:
1. Se prohibía todo prejuicio de patria o de religión,
uhau!!!!! Ni bandera nacional ni dios ni amo solo una bandera negra, luego la convertí en roja.
2. Quedaba prohibida la propiedad individual. Esto se refería a la propiedad de tierra en la isla. !La tierra es de todos.! Luego me hice ecologista.
3. La Cofradía no podía inmiscuirse en la libertad personal de cada uno. Las cuestiones individuales se resolvían personalmente. No se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata. Se podía abandonar la Hermandad en cualquier momento. Ni servicio militar ni rosario en el colegio,! abajo los crucifijos de las paredes! y podía uno divorciarse.
4. No se admitían mujeres blancas libres en la isla. La prohibición se refería exclusivamente a éstas y se adoptó para evitar riñas, discusiones y odios. Sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas. Este punto no lo entendía, porque no podías llevar a tu novia a la isla si era blanca, tenía que buscarme una morena pero no conocía entonces ninguna, eso sí luego me di cuenta con la experiencia que tenían razón los piratas en que fuesen morochas.
Había otros piratas menos sangrientos pero no menos anarquistas que no llegaron nunca a calafatear un barco pero si destilaron un inigualable delicioso licor de regaliz, nadie podía escapar a esa santa hermandad de los proscritos de Guillermo, en ese grupo se siente uno realmente fuera de la ley. Él tiene las mejores ideas y concibe los planes más audaces. Colorín, Douglas y Enrique lo siguen sin vacilar.
No, no crean que me voy a olvidar de la gran ballena blanca, en el primer capítulo de Moby Dick, Melville usa "patagónico" como calificativo de lo remoto, lo monstruoso y lo fatalmente atractivo:
"Además, los desiertos y lejanos mares por donde revolvía su masa la isla; los indescriptibles peligros sin nombre de la ballena; todas estas cosas, con las maravillas previstas de mil visiones y sonidos patagónicos, contribuyeron a inclinarme a mi deseo."
CANAL DEL BEAGLE
La carretera es mala, el chofer conduce estilo patagónico, esto es, cuando conviene por su carril, y cuando no por el arcén...
La metáfora del espacio límite fugaz, describir la belleza del sitio lo consigue cualquiera, hay libros, fotos, dvds pero yo tengo en la retina el amanecer a las cuatro de la madrugada por la ventana abierta del hotel, la luz del amanecer austral penetra y me ha desvelado, tu yaces a mi lado totalmente indefensa pero no me atrevo a tocarte ni pasar la mano por tu mejilla, me he jurado no hacerlo en este viaje aunque durmamos en el mismo lecho, me asomo por la ventana y vuelco la mirada hacia la infinitud, me consuelo con la serenidad de la vista del puerto como dice Seamus Heaney "Y el mar, se abrió paso en la tierra hasta lograr la identidad total", esa totalidad la tengo a mi lado aunque no sea mía, me conformo.
Me monto emocionado en el catamarán, cruzar este estrecho por el que han pasados navegantes, descubridores y piratas, es un placer de sagitarios, un momento en el que uno se siente hacer parte de la misma Geografía.
Que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
Luís García Montero
Tengo que inventar una palabra que defina tu belleza mientras duermes que sea larga y concisa como
"Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch", la palabra más larga de cualquier idioma conocido que corresponde a un pueblo de Gales del norte, en la Isla de Anglesey o en germano tampoco se quedan cortos los cabeza cuadrada:
"Donaudampfschiffahrtsgesellschaftskapitänstellvertretersgattin" que viene a ser más o menos "la mujer del sustituto del capitán de la compañía de barcos de vapor del Danubio". Diría que albergas la dulzura de la maltratada unido a un deseo corporal incontenido, que tu entrega es ensoñada, más tarde me confesaste que habías deseado que alguna noche hubiese traspasado la barrera que nos separaba en el mismo lecho. Para mi eso habría sido demasiado fácil, no me valía, tenía que seducirte.
"Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia. Interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado al derredor de una realidad artificial."
Kafka
Stendhal definía a la novela como el espejo que se pasea a la orilla del camino, aquí el espejo es el agua del mar reflejado por el amanecer. Valeria dormía a su lado, de perfil sobre la almohada mientras mira por la ventana el cielo. No la toca sólo la contempla piensa en el azar de haberla conocido, los pequeños hechos que se habían ido encadenando en estos meses hasta culminar en esa aventura que él inscribía ya, decididamente, en las páginas de oro de su vida. Valeria, la comestible Valeria durmiendo al lado de un hombre que pasaba de los cincuenta años y que había recalado en su departamento sin otra intención que visitar los glaciares y el Sur. Pero, el elemento del azar, como iniciativa, ha intervenido aquí para que el resultado sea original. Es ahí donde ha conocido a Valeria; es este encuentro —en un momento y en un lugar determinado— lo que altera completamente el encadenamiento de los hechos, convirtiendo lo previsible en imprevisible, transformando esta aventura en una tragicomedia. Pienso en ti Valeria, en tus ojos, qué ocultaban?, aquellas miradas que no terminaban de decir, tenías esa mirada triste de niña abandonada de orfelinato. Te faltaba ser flaca pero la regorda deslizaba sus kilos por el adoquinado irregular de la calle aunque nunca tropezabas, ja, ja el que lo hacía era yoooooo.....no es que fueses gorda pero deslizabas el esqueleto doblando los riñones alternativamente en cada paso que dabas, luego desnuda no eras nada obesa, tu carne era firme y suave tu piel como tus ojos color miel, es que realmente era pachorra la piba.
Algunos genetistas dicen que está todo escrito en nuestros genes, nuestras conductas, nuestro pelo, quién se cree eso, estamos toda la vida mutando a la deriva, el pasado lo pueden haber escrito ya pero el presente lo hago yo dando paso a lo imprevisible. Camina por la calle ese hombre sin saber que su cuerpo desprende el humo de los besos que ha dado, los abrazos apretados, y los dedos que ha hundido en ese cuerpo, laberintos de piel que llevan a ninguna parte.
De las pocas mujeres que amé, fuiste la única que quería llevar un tatuaje en la espalda tatuado al aire, lo querías como regalo cuando cumplieses 30 años, pero me encontré que no había rosas rojas al sur de tu espalda, ni brazos con espinas y cóccix estampados con negros ideogramas, ni ángeles ocultos y terribles dragones en un pubis de dorado por el sol en el patio de tu casa. No llevabas tatuaje visible, ni lucías un piercing de orgulloso y pulsante desafío. Tus marcas eran otras, más hondos los estigmas grabados en tu médula con agujas violentas y tintas minerales que fueron capaces de marcar la pócima amarga de tu vida. Era una vida de plomo que lastrabas y se notaba en tu mirada triste. Ella buscaba imposibles amores cristalinos en la barra de su alcoba, en los salones del tedio, su meta era salir de allí a toda costa, donde fuere con quien fuere en tránsito y te sacase fuera de aquel país.
Donde no llegamos a ir, Puerto Madryn. Actualmente sobreviven entre el 5% y el 10% de las ballenas que surcaban los mares a comienzos del siglo XX y varias especies están completamente extinguidas.Tamaño real de la ballena: un peso de dos mil kilos y 16 metros de largo por 3,20 de alto, 3 de ancho y una aleta de 6,5 metros.
En promedio las ballenas macho producen más de 400 galones (1.514 litros) de esperma cuando eyaculan y sólo el 10% es depositado en la hembra tan varios intentos de montada en el agua. De modo que 360 galones son derramados en los océanos cada vez que realizan una descarga eyaculativa. Y usted se pregunta ¿por qué el mar es tan salado?. No trague agua.
"Mi ansiedad crece, una oleada de alegría resplandece por todo mi cuerpo: hago una pausa y un gran esfuerzo para recuperar el aliento, durante años había soñado este momento. Recorro la escena una y otra vez, suspiro muy hondo. !Es tan clara la visión!. Delante mío están esas eternas peregrinas, las ballenas Francas. Saboreo en silencio el rumor y extraño sonido de su resonancia. Vacilante, me atrevo a acortar la distancia que de ellas me separa, flotan a mi lado, me siguen con la mirada, una ternura envolvente nos une..." Escrito por Angie Ayllen al bucear en la Península Valdés junto a un cetáceo.
Claude Chabrol dice que la tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la tontería no. Noticia proveniente de Japón: hamburguesas de ballena, el plato de ballena minke frito enrollado, con un precio de 380 yenes (3,5 dólares) se puso a la venta en Lucky Pierrot, una cadena de restaurantes japonesa de la ciudad portuaria de Hakodate, en la isla más septentrional de ese país, Hokkaido.
Ante las posibles críticas, la cadena de comida que lo comercializa aseguró que "no vamos a cazar ballenas" sino que "sólo usaremos la carne de las que asesinaron para los experimentos".
Una canción de mi infancia que cantábamos era algo así: Qué culpa tiene el tomate, que está tranquilo en la mata si viene un hijo de puta, y lo mete en una lata y una letrilla vulgar de ahora para empapelar las cartas de menúes de los restaurantes japoneses de tu ciudad: Qué culpa tiene la ballena que nada feliz en los mares si viene un hijo de puta japonés y la mata, que se vayan a comer mierda. No rima nada pero es expresiva. Otra idea es pintar en todas las fachadas de las empresas y restaurantes nipones que conozcas con ayuda de una plantilla o stencil el dibujo de la aleta caudal ballenácea y debajo en pintura de spray rojo un lema en inglés macarrónico NIPPON KILLERS WHALES. Como individuos somos una sola gota … juntos, podemos formar un océano.
Las últimas palabras antes de morir del compositor japonés Toru Takemitsu, escritas en tarjetas y cartas a sus amigos, desde la cama del hospital, fueron:
"Reganaré fuerzas como una ballena,
¡Y nadaré en el océano que no tiene Oeste ni Este!"





