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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
Sindicación
 
Libra


Compré un libro de astrología en el lobby del hotel en Nueva Delhi India hace como 20 años, fue el primer libro en inglés que compré en mi vida, en ese momento, no era capaz de leerlo, pero no me importó, porque sabía que tarde o temprano terminaría entendiendo lo que decía, y muchos días, diccionario en mano me empeñé en piscis, claro, quería conocerme...

Con lo de la pintura me lo topé el otro día en la biblioteca y ayer, mientras hacía visita con mis compañeritos de apartamento lo rescaté, y me puse a leerles, ya saben, estábamos hablando de esas cosas, del carácter de la gente por el signo que la rige.

A mi esas vainas quirománticas, astrológicas, numerológicas e i chinicas me encantan, sobre todo cuando alguien me gusta, lo de saber el futuro, por el presente, lo de suponer quien es ella por el día en que nació, me encanta.

Tuve un tiempo en que pensaba que la gente era en la vida como la manera en que movía el cuerpo al caminar, como la forma caprichosa de su nariz, como las cicatrices en su cuerpo, así como lo grafológico denota personalidades, así mismo pensaba que son las personas por como es su cuerpo, un poco loco, pero bueno...

Estábamos en la sala todos los compañeritos y nos pusimos a hablar de astrología, claro, la astrología siempre viene a la mente cuando anda uno enamorado, y esta es una casa de cupidos… resultó que la del chelo y el colega son libra, lo mismo que la de enfrente, así que empezaron a describirme ellos como debía ser ella, y aparentemente, es cierta.

Gol de cabeza, a la del chelo no le gusta el fútbol de mujeres, y los violadores prefieren a las mujeres de largas cabelleras, la guitarra está afinada, pero le ha salido una rajadura, y a mi me traumatiza lo de la pérdida de la plata pero me resigno pensando que es un karma, o que estaba en mis astros.

Me voy a echar las cartas… chao.
 
Soy una lenteja

En general siempre he sido bastante coordinada, pero de ayer y hoy, no puedo dar fe, estoy hecha una lenteja...

Ayer boté las llaves del baúl del carro; mi madre, la paseandera, me dejó su flamante para que lo dejara en el taller y luego de reparado fuera yo a pasar unos días en la finca mientras ella vuelve del otro lado del charco, yo muy contenta y muy motorizada, me fui a donde mi amiga africana a que me regresara una cama, no se como hice, pero luego de meter la cama al baúl perdí las llaves, y después me pasé la tarde sacando la cama por una de las puertas delanteras, pero bueno, se logró y me resigné a perder las benditas llaves, cosas que pasan, me dije.

Pero hoy la saqué del estadio, perdí la plata de pagarle al mecánico, varios billetes de 50 que seguro me metí al bolsillo y dejé caer por ahí… ya me he estado acordando de lo que hice y la única solución que se me ocurre al problema es esa, bote la plata.

Jueves 7:00 a.m. me desperté, a las y 30 fui a hacer ejercicio al parque, camine hasta el nacional y regresé a casa contenta, me llamó la vecina y más contenta me puse, de poder verla dos minutos, luego de eso desayuné divinamente y llegó “La dicha del hogar”, allí fue cuando tuve los billetes en la mano, le di a ella uno y me fui para el taller, pero cuando llegué allá, no tenía plata.

Y lo malo no es tanto perderla, sino que además de perdida, tendré que pagarla, así que paila, veo las noticias y sueño desconsolada con que aparezca, pero nada, supongo que la gente que se la encuentre la disfrutará y era mi karma perderla.

Como lo he comentado me han dado técnicas de encontrarla, me voy a aplicarlas... chao.
 
Disculparán la ausencia


Disculparán la ausencia, pero estaba en la finca donde estudié, un paseo que hace días tenía pendiente, no se si todos saben, pero no sólo es un colegio, es también clínica bioenergética y un lugar estupendo para vivir.

Haya pasé 3 de los mejores años de mi vida, rodeada de buenos amigos y siempre es grato volver, su paisaje me reconforta, me llena de energía ese lugar, sentir el calorcito, acordarme de la época de colegio, de los amigos.

Los neoyorquinos, las hermanas varias, la profesora suiza que dictaba inglés y francés, y se volvió a su tierra hace varios años, las señoras de la cocina que siguen siendo las mismas, igual de alcahuetas y todo… me encanta que me pongan suero en la camilla de afuera, y que me despierten en la mañana los miles de pajaritos de colores que durmieron en las ramas del Gualanday, ver el rodadero de día, y pensar en los cielos estrellados, en las noches de grabadora y hombres g, en las fogatas...

Ayer estaba nublado y dice el señor canoso que arregla los jardines hace años, que va a seguir así, lloviendo hasta diciembre, lo cual es bueno para los sembrados, el hibbiscus va a crecer divinamente.

Hay una perra nueva, se llama sussy y tiene apenas 4 meses, ah y hay 4 ardillitas paseando por ahí… eso me contó “la doctora” cuando le dije, a la hora de la cena en la cocina de arriba, que vi a una bajar por el pino que hace de árbol de navidad todos los años.

Subiendo, después de pasar el policía acostado, me percaté de que todavía están las tejas del auditorio puestas sobre la plancha, quedan pocas, pero todavía hay y soñé por vez ocho millones cuatrocientos mil, en construirlo finalmente con los mejores materiales, para que los niños del colegio se dediquen al teatro y otras artes… subí hasta el depósito y me acordé del día en que el hermano de la mitad y yo nos dedicamos a romper vidrios con su rifle de diablos…

No fue sino entrar al consultorio de “La Doctora” y me pusieron a dieta, obvio, me tocó sólo líquidos, consomé y extracto de zanahoria… me contrabandee una hamburguesa de lentejas y un panecito de la cafetería… llegué demasiado tarde para clasificar a empanada.

Tengo que volver el próximo fin de semana, me iré por la carretera manejando como si fuera en un Renault 12 azul, escucharé los prisioneros, como el día ese en que hace más de quince años me bajé de un autofusa en la portada...

¿Alguien sabe de la Barbarie?

 
Se fue…


Su piel es suave, dulce, como la miel del pétalo en casa del tío mayor, sus ojos son de un verde indefinible, tal vez musguillo suave, que cubre rocas, en las fuentes claras del temprano invierno, y su cabello es un sin fin de pelitos levantados, todos monos; la quiero porque al besarme se le va el alma en ello, porque comprende todas mis neurosis y aunque a veces, salte de furia por ellas, vuelve mansa cuando yo he entendido las suyas… y mansamente las dos entonces, nos fundimos juntas en amor.

Pero hoy, se ha ido y mi beso de esta mañana se fue con ella…
 
Las visitas

Me encantan las visitas, tomar chocolate y pandeyuca en la tardecita, mientras se actualizan chismes, o una botellita de vino tinto más tarde con una buena pasta, preferiblemente corta… (Puede ser un plato para dormir a alguien a tu lado por ejemplo).

Es raro que me gusten, porque cuando era niña, me regañaban en la casa de la esposa de mi tio el necio, por hacer visita con los grandes, no me gustaba ir allá por eso, la empleada, atrevida ¡carajo!, me llamaba aparte, en lo mejor del debate y me decía muy solemne “los niños se callan cuando los adultos hablan” y me mandaba al patio a jugar con la pelota de letras, lo que me hacía perder la mitad del cuento, y yo me dejaba, ¡majadera!.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, he aprendido el arte de conversar en público, sin dejarme apabullar por otros, pero lastimosamente sólo ocurre en pequeños grupos, con gente cercana, tal vez es la tara de los días en que la mente se bloqueaba y quedaba en blanco cuando tenía que recitarle al colegio en pleno “De los andes gloriosos en las cumbres salvajes, que el crepúsculo enciende con fulgores de grana, un cóndor solitario contempla el gran paisaje del padre sol que deja la tierra colombiana…” Pero eso no tiene nada que ver con visitas… más bien con atardeceres.

Así que volviendo al tema, ésta casa vive llena de gente, y eso hace más amenas las visitas; ayer, se lleno de niñas, todas muy pispas viendo la película argentina, después haciendo visita, medio congelándonos en el balcón, porque con la pintura nueva, no quiero que nadie fume adentro, y ésta noche, vienen los pupilos de mi madre a despedir a la filóloga, que se va el domingo a vivir a Francia, mucha visita, mucho cuento.

Ahora, punto aparte, me pareció muy tierno y muy bien puesto el comentario de mi amigo el jazzista, que me escribió ayer contando que lee estas letras en sus ratos de ocio, aún cuando prefiere las visitas en vivo y en directo; yo nunca he hecho visita de sala con el amigo jazzista, pero le guardo mucho cariño desde que me empleó en la emisora de la universidad, mi primer trabajo pago en la vida; me sorprendió gratamente su nota, y me hizo pensar.

La verdad es que escribir se me ha vuelto tema de visita, y eso me encanta, que la gente pregunte por la camiseta y se pare en la ventana a verla hondear, como la veo yo todas las mañanas, que me den palabras de aliento por la despedida de la rubia, que se enteren de la pintura y del viaje a Egipto, me encanta.

Lo disfruto porque quiero a la gente, a los amigos de siempre, y a los desconocidos uruguayos, argentinos, franceses e ingléses que entran a leer el blog, amigos como el jazzista, con los que no hablo nunca, pero me entero que leen; me reconfortan, y me dan más ganas de seguir contando.

Siempre he pensado, melodramáticamente, que en otro lugar del universo hay alguien sintiendo lo mismo que yo siento y un día nos encontraremos y seremos felices por que si… así que desde ya quiero mantenerle adelantada.

Por lo pronto, besitos a los conocidos y a los desconocidos… pórtense todos muy bien; pues por hoy, aquí dejamos.
 
Miércoles

Despedirse no ha sido tarea fácil, ni crean, se va el sábado y nos hemos visto toda la semana derramando lágrimas, nos arrunchamos juntas, nos damos piquitos tristes y en general hemos hecho como si el fin no nos estuviera tocando la espalda, en resumen, ha sido sinuosa la despedida.

No se que pasa con el amor eterno, ¿Qué es lo que espero? La eternidad del momento… ya otras veces lo he dicho, pero es tan simple decirlo, que se siente vacío, cuando a la mente se vienen cientos de imágenes distintas que sólo me llevan a creer que siempre hay algo mejor para cada cual, pero es rudo ponerse a la altura cuando queremos seguir igual, es estar en el limbo. Y bueno, dejar que pase el tiempo, siempre me ha funcionado, así que tic, toc, tic, toc.

La mañana ha comenzado fresca, desayuno con la amiga africana, que fue más bien un acompañarla a tomar el bus mientras comíamos pan francés por la 19, visita al centro para hacer vueltas varias y regreso a casa para grabar muchos discos; las paredes cada una va cogiendo su blanco futuro, aunque empiezan a escasear pinturas y fondos, por lo que el esposo de la dicha sigue dándole a los guarda escobas, las puertas siguen en veremos, placer de ver sus vetas finalmente algún día esta semana, así que en cuentas generales todo sigue siendo un despelote, más cuando imagino cientos de posibilidades distintas en cuanto a la acomodación de los muebles, que por lo pronto se ven igual a antes del suceso.

La camiseta sigue en el árbol, empiezan a restaurar el kiosco del parque, así que las canas esperaran un poco antes de beber café en las escalinatas, el televisor sigue donde el técnico porque la reparación fue deficiente, y yo, escribo medio en serio, medio en broma, que es hora de ponerme a instalar los bafles de la sala.

¿Habrá remedio para semejante tos? Hoy hay cine en casa y el hermano de la compañerita ha conseguido apartamento en Gay Hills, la perra se rasca descontrolada y me prometo solemne que mañana si le voy a dar un baño serio…
 
Chuchiruchi


Conocí a la rubia en Internet hace ya 4 años, duramos un par de semanas, sino meses comunicándonos a través de mensajes, hasta que finalmente el 7 de diciembre de 2001 nos conocimos de frente; me pareció muy mona la niña: alta, delgada, de rico olor, y verdes ojos, así que bueno, como desde antes de vernos nos llevábamos divinamente, nos hicimos novias esa misma noche; al calor del ron, la buena conversación, y a la vista de los fuegos artificiales del Colpatria, nos la pasamos de lujo… lo seguimos haciendo durante todo este tiempo, amén del Domingo que la pasamos tan bueno...

Ella y yo hemos ido y vuelto muchas veces de muchos lugares y situaciones diferentes, nos hemos amado apasionadamente y nos hemos peleado con la misma intensidad; paseamos al monstruo y nos pasamos los días preparando comidas, haciendo bromas, hemos sido complemento, guía, abrigo, sueños, confortable compañía, nos hemos querido a lo bien, con detalle, del todo, pero el sábado finalmente, y después de varios amagos, nos dijimos adiós.

Concertamos hacerlo por que se va, y consideró, cuando le propuse matrimonio, antes de que volviera, (larga historia), que la fidelidad no es un contrato y que prometernos, sobre todo yo, tan difusa, es tonto… y tiene razón, la fidelidad es un compromiso cierto que no necesita de palabras escritas; cuantos matrimonios que han firmado, filmado y comido ponqué, han terminado en divorcio… muchos, el de mis padres incluso.

Así que se va la mona, mi chuchiruchi, y con todo mi corazón le deseo buenos vientos, y le ofrezco, para siempre, mi amistad, porque después de haber querido tanto, sería imposible no quererla más.

 
El Ajiaco

Cuando estaba pequeña, mi mamá nos puso a mi hermana y a mi en clases de ballet, y de teatro, no digo que la haya pasado mal, ni nada, pero, yo era la niña más gorda del grupo, lo cual en realidad no era tan grave, lo realmente notorio de mi paso por las barras y los espejos, fue el color de mi trusa… ¡verde! y verde ¡sapo!, para ser dolorosamente exacta, pero bueno, con ese traje aprendí las posiciones de la primera a la última, en medio de niñas delgaditas vestidas de rosado di vueltas en tutú por todo el salón, soportando medio abochornada la sonrisita pelona de las rosadas.

Pasé muchas horas dando vueltas por el piso de madera, hasta que finalmente tuve la presentación deseada, mi papel era de campesina de la región andina, y representaba por supuesto al plato típico EL AJIACO, esa exquisita sopa de papa, mazorca y GUASCAS que es la delicia de mi tia la mayor, y de mi amigo Bambucha, que muy amablemente me lo preparó el otro día, separado para que al lado del parce, su ex y el alemán comiéramos todos en Tenjo.

Regio, el paisaje, la vista, el feliz despertar, el paseo todo, y claro la cuchara en el plato, las alcaparras y la cremita, todo divino, todo como debe ser…

Pero ya hoy se notan los kilos tan pasados, así que ejercicios varios y cerrar el pico.
 
El parque


He visitado un sin número de parques en mi vida, pero el que más recuerdo y con el que mejor me amaño es el Parque de la Independencia, construido hace poco menos de 100 años, para celebrar el centenario de la Independencia colombiana, es uno de los parques más bonitos de la ciudad, o por lo menos del centro.

El Parque de la Independencia, se ve desde mi balcón, queda sobre la calle 26 entre las carreras 5ta y 7ma y combina perfectamente lo natural de sus árboles, plantas y caminitos de tierra, con el imponente paisaje de los edificios más altos.

Lo recuerdo de niña con su carrusel de caballos y carrozas en tamaño natural, ahora un remedo inútil y en deterioro; lo recuerdo también en los 80s cuando era fortín de jíbaros y malandrines varios, cuando jugaba rugby con mis amiguitos de barrio en la explanada frente al kiosco de la luz, que de niña era biblioteca.

Hoy sus pepitas de eucalipto acompañan mis caminatas con perra y entre patada y patada me han desgastado los zapatos, pero no importa, porque las lecturas que disfruto en sus laderas y las conversaciones con mis vecinos han hecho de mi vida una más feliz.

Eso es calidad, tener derecho a caminar, a disfrutar de un lindo paisaje en el centro, es bueno preocuparse por el parque, sentir tristeza y ocuparme de las ramas caídas en ventisca monumental (recuérdese la camiseta), o sentarme junto a la piscina a disfrutar de conciertos, poesías y películas de patos.

Amo mi parque, amo a mi perra en el parque y siento una profunda curiosidad por los señores que miran parejas entrada la noche, lo disfruto plenamente en las tardes cuando el sol le da visos rojos al cielo y parece que lo que veo fuera un monumento construido sólo para mi.

Quisiera un día, tal vez, tomarme un café en su kiosco restaurado, primera construcción moderna de principios de siglo, supongo que será cuando mi pelo blanco contraste con lo fuerte de los cuerpos deportivos, que también visitan el parque de mañana, como yo, a veces.

 
La Pintada


Decidí cambiar los colores de mi casa, habían estado allí por mucho tiempo, naranja verde y amarillo rechinantes, parecía esta residencia un pastel, así que opté por el cambio radical, blanco hueso en todas las paredes.

Pero he de confesar que estoy al borde de la locura, hay polvo, muebles, pelos, periódicos, plásticos, brochas y rodillos por todas partes… así que entre gripa y ajustes locativos voy a entrar en un colapso, lo de pelar ventanas y puertas ha estado tremendo, años de pinturas sucesivas no dejan ver vetas, que por cierto son bastante pobres, pues todo el trabajo de madera es vil triples al que no le entra el hermano gorgojo… jo, jo, jo, y cuando se pela con tinner y removedor queda todo lo que era blanco de un rosadito lo más maricón, nada de color madera por ningún lado, no se por que, pero hay que darle mucha lija, el caso es que hemos optado entonces por ponerle algo de tintilla a lo que se logra sacar el color madera y queda regio todo, pero es mucho el empeño que hay que ponerle.

Entonces, yo me encargo del almuerzo, de puyar a todo el mundo para que no haga tanto desorden y a escribir en el blog, que la sala está terminada y ya empezaron con los cuartos.


 
Gripa


Achu… aaaaa chu…. Tengo gripa, mi eterna compañera, el castigo por mis día de rumba, tener gripa tiene su encanto, por lo menos en mi caso, verán… a mi me da gripa con frecuencia, soy una chica de pulmones débiles, pero hay ciertas gripas que recuerdo con cariño, sobre todo cuando me las cuidan…

En París, cuando viví un mes con mi hermana en la cité université nos fuimos una noche de parranda y yo, muy contenta y acalorada decidí que el frío del invierno no podía con mi pecho latinoamericano y claro, me tocó irme para Milán con un rollo de papel higiénico en el bolsillo de mi abrigo negro y abrazada a una botella de agua vitel.

Pero la pasé rico, otra gripa memorable la tuve en India hace como dos años, regia la jijuemadre, como siempre no me dejaba salir del cuarto, pero las niñas de casa venían a consentirme… y valió la pena.

A la que se fue de viaje primero la disfruté mucho durante una gripita de 2001 en la hamaca de mi cuarto y a la actual, aún más, la he disfrutado, entonces…bienvenidas las gripas, y achu.
 
Felicitaciones


Amanecí contenta ésta mañana, mi hermana cumplió años ayer, y aunque hace años que no nos vemos por éstas fechas, siempre es muy feliz desearle un buen día… también estoy contenta porque claro, no tengo nada o más que nada tengo algo muy controlable, entonces, como mi madre, viviré 30 años más, capoteando el monstruo.

El fin de semana estuvo pasado por agua, y la casa es una locura de pinturas y olores, pero ver por la ventana la camiseta, (es bueno y es malo pues no es la camisa azul pero sí la camiseta que me trajo la rubia de su viaje largo) siempre me emociona, me hace cambiar de tema por un rato y fijarme en el cuarto árbol de la acera.

La monstrosidad pequeña cunde en pulgas, le compré un remedio infalible, como todos los anteriores y me dispongo guante en mano a darles su merecido a las parásitas.

Bueno y ya, esto será semana de pintura, gripa espantosa y novia brava.
 
La ventana


Que fascinación produce en mi la ventana, hoy, hace un rato mi amigo el parce estaba en la galería del frente, le pedí que se acercara a la ventana, para verlo, mientras hablábamos por celular, resultó estar en el patio de la casa y fue bacano.

Sobre todo después de hoy; cuando me pasé la mañana pelando la pintura de una ventana en la cocina, sugerencia aceptada a la ex de alguien.

Luego me fui muy despacio y sola a donde la doctora, quien me dijo al llegar que la cosa no es tan seria, sólo hay que seguir instrucciones y navegaremos a salvo hacia el otro lado… que alivio.

No estoy enferma, gracias por preguntar.

Ps: escrito durante la ausencia de internet... ya han vuelto modem y tele...
 
La camisa en el árbol


La cometa dibujaba figuras en el aire, y yo sólo pensaba en la que mi madre me hizo por ser Agosto, muchos años atrás; era una cometa sensacional, la construimos con mucho afán en la mañana, antes de que me recogiera el bus del colegio, tenía dos palitos en el centro, formando una cruz, y no medía más de 20 centímetros de lado.

Cubrimos la cruz con una bolsa de mercado por el lado en que no tenía propaganda, así que era una cometa blanca, la más simple y sencilla del mundo, su cola, salió de las medias veladas que algún traje de danza de mi hermana, dejó rezagadas en un closet…

Mi cometa, fue la cometa más rápida del concurso, la que más lejos volaba… cuando cayó al piso, luego de su lejana travesía, se enredó de palitos la cola sobre el pasto y me pasé todo el recorrido, desde Suba hasta las Torres quitando ramitas de unas medias veladas viejas… no tendría yo más de 6 años.

El viento es quien eleva las cometas, quien impulsa los molinos, quien se enreda en las ramas de los árboles, despejándoles de hojas, es también el viento, huracanado, quien empuja las olas del mar e inicia las tormentas en compañía de las nubes… en fin, es el viento, viajero incansable, quien se llevó ayer mi camisa azul de la terraza y la puso a descansar en el árbol de eucalipto.

La vi yo pasar, y no me lo creía, pero cuando me asomé a la ventana, allí estaba, en una rama del árbol, la más alta para ser exacta. Carachas, le tenía cariño a mi camisa azul, pero por más que he mirado, no se baja del árbol.


 
Mamografía


A la rubia no le gusta que hable de ella en éstas páginas, pero no importa, sólo serán dos líneas…

Tenía ella su mano posada sobre mi seno cuando dijo: Nena, te siento algo raro, pensé que era un chiste; como le detectaron una masilla hace unos días, me sonaba a pura obsesión de su parte, medio bromeamos con el tema un rato y bueno, me hice el examen, así, jugando, ese que me enseñaron en el servicio médico de la universidad cuando estudiaba comunicación, por lo menos una década atrás, y que descuidadamente, nunca había practicado, puse el brazo tras la nuca y empecé a tocar, científicamente, y en redondo, era verdad, tenía algo en el seno izquierdo, una vaina que yo no se que es, en todo caso no se siente normal, entonces dejó de ser un chiste en ese instante, y me vinieron a la cabeza, el pasillo del cancerológico cuando a mi madre le sacaron un tumor en 1985 y mi padre cuando en los puros huesos, murió, sufriendo unos dolores tremendos, a los que no me atreví a formular bareta, por que no me habría hecho caso.

Joder, lo que se hereda no se hurta, y yo tan confiada, pero bueno, ayer, muy por la tarde, me fui a donde la doctora pensando que sus “brujerías” me sacarían del embrollo, me senté en su camilla, y empezó a tocar, hizo cara de acontecimiento y dijo: Esto no está bien, hay que hacer una mamografía…

Así que esta mañana, muy temprano me fui a la liga contra el cáncer, di mi nombre en la ventanilla y me preguntaron lo de rigor, datos clínicos que llaman, subí la rampa y me encontré con unas 10 señoras pasadas de los 40, todas muy pispas, esperando turno, allí esperé con ellas, mientras la cabeza revolvía historias, SOY MUY JOVEN PARA MORIR, entonces me miré la muñeca y allí estaba, victoriosa, la manilla rosada que indica que apoyo las investigaciones en contra del cáncer de mama, que chistoso, en medio de la peliroja de chaqueta de gamuza y la viejita coja, me sentí reconfortada.

Finalmente llegó mi turno, la enfermera pronunció el impronunciable y yo ufana de mi, caminé al paredón, - siga, desvístase de arriba, póngase esta bata y espere… así lo hice, parada frente a la robótica máquina blanca, veía el cartel de todas las malas cosas que me podían suceder, llegó la dama vestida de gris y felizmente me aplastó las tetas, una a la vez en el robot, sacó varias placas y finalmente me dejó vestir, - venga el viernes después de las 2 por los resultados…

Así que aquí estoy, sentada frente al bicho, pensando en el futuro, esperando la hora del cine y sintiendo el corazón lleno de la mujer que siempre esta, y del man que se las sabe todas y decide cuando le toca a cada cual.

 
El compadre…


Hoy vino de visita El compadre, de mis ex compañeros de apartamento, tal vez es el que más quiero y con el que mejor me he llevado mientras vivíamos juntos, vino de Medellín a su primer viaje de negocios y esta hecho un bello, sacamos a pasear al monstruo hace un rato y nos adelantamos en chismes amorosos… que bonito mi compadre, siento que con el también comparto lo de las vidas paralelas.

Como ya sabemos, eso de vivir sola, en mi caso, ha sido un decir, prácticamente desde que me pasé a las torres (el 31 de octubre se cumplen 6 años) he tenido diversos compañeritos de apartamento; empecé viviendo con un costeño de Sincelejo aparecido del periódico que me hacía danzas exóticas y se arrunchaba conmigo y mi prima la de la perra a ver novelas y a criticar reinas, esa fue una época muy tierna en esta casa, duró como 4 meses pero fue mi época de salir del closet, cuando soñábamos con una productora de películas porno… Un día Sincelejo se fue a vivir con su novio y me dejó de “herencia”: el doctor Cúcuta que originalmente vino a visitarlo y se quedó 3 años en el cuarto de mejor vista, el doctor tenía la mala costumbre de levantar novios por Internet, así que a casa llegaban todo tipo de personajes, a conocerlo: grandes camioneros, economistas bajitos, gordos ricachones y bellos modelitos, jamás el asesino del hacha, afortunadamente… toco madera.

Una vez, viviendo con el compadre, me engaño un muchacho y nos enfrijoló a su madre… esa faena estuvo tremenda, la señora, adicta al alcohol, se agarró con su novio en la alcoba, gritaron, putearon y amenazaron asesinato, se armó de valor el pobre compadre y al empujar la puerta, encontró la escena de dos cincuentones borrachos, sudando, tirando en el piso o intentando ahorcarse… no quedo muy claro, el caso es que mientras yo gozaba de los placeres de la calle subachoqueña, a el le tocó llamar a la caballería… el novio de la señora pasó la noche en un sofá de sala ubicado en la portería de la torre, porque yo le prohibí la entrada, también me toco, cual abuelita, repudiar a la señora y persignarme para el siguiente compañero, que resulto ser el novio de mi amiga la borracha… es que eso de escoger por periódico es una lotería, pero a veces salen personajes como el compadre, a los que uno quiere y se quedan de corazón.

Bienvenido compadre.
 
Saltitos


Ayer hice algo que yo nunca hago, me fui, en la tarde de sábado, para una reunión de Mujeres al Borde, fue interesante, escuchar a otras señoras contar cuales eran sus métodos de conquista, ver en escena a cantantes desafinadas y a guitarristas muy expertas ellas y a otras más contando historias de viajes imposibles y amores fallidos, fue bonito, verlas todas y contarlas, me gustó eso…

Luego me fui de billarista, con la novia, que fue un avance, porque le duelen los ojitos, y bueno, ahí le voy dando, ya medio entiendo lo de para donde pegarle, pero el asunto de la posición de los deditos se me complica, y la fuerza, y la medida… mejor dicho, sigo siendo una “nerda”, pero me encantan los billares, un día de éstos, cuando sea grande, me voy a comprar una mesa de billar… ya lo he pensado, desarmo la sala y pongo la mesa en el centro, que es el único lado donde me cabría… en fin, falta pelo pa la moña… y volviendo a lo de ayer en el billar, todavía no me queda claro lo del asunto del taco, me inclino por pensar que larguito y más bien pesado, pero lo de los números todavía nada, un 9, un 13…

A la comida del árabe llegamos 4, regios falafel y plato vegetariano, y luego, seguimos la conversa en casa, parejitas alegres bailando en la sala… el ratito romántico, promesas, sueños, besitos de sala…

Desayuno en la santa maria, periódico en el parque, promesas de trabajo forzado, asomarme al balcón, almuerzo comunitario...

 
El beso

Uno de mis primos me enseñó a besar, me dijo que ensayara con el índice y el pulgar formando una boca, y así lo hice, como boba, me pasé una semana dándome besitos en la mano, me dejé un redondete rojo y todo, pero ensayé y ensayé hasta sentirme preparada, luego volví a casa de la familia y allí me besé con el en todos lados, la cama de sus padres, el baño, la cocina, el baúl del carro, las escaleras, la piscina del club, la casita del perro, fueron testigos de nuestro apasionado aprendizaje, un día muchos años después dejamos de besarnos y ahora nos saludamos de piquito inocente, pero si, el fue primero, aunque no último, me precio de decirlo, pues a otros primos y primas me arrimé durante y después de nuestras incursiones… juego de niños.

De besar primos pasé a besar compañeritos de colegio y novios de barrio, todos ellos representantes del sexo masculino, ¡por supuesto!; hasta que un día, cuando ya parecía grande y definida, toqué con mis labios los labios de una dama, y eso fue una bomba, la recuperación del inconciente, ¡que delicia! (algunas lo llaman orgasmo).

Después del corto entremés con la exnovia de mi amigo en casa, decidió ella ponerme cita para que nos conociéramos mejor, en un bar del centro nos dimos muchos, muchos, muchos, besos, entonces, vi la luz y me llamé lesbiana, claro, de suponerse: luego de tres citas la niña optó por mantenerse hétero y yo, me salté la barda con todos los juguetes.

Desde entonces me he dedicado a buscar los labios perfectos en mujeres varias, y casi los he hallado, pero lo cierto es que quiero unos que al juntarse con los míos, digan que me aman y yo les diga a ellos con la misma precisión y desenfado que los amo y por eso hormen perfecto, y no haya necesidad de buscar nuevos, un resultado tanto mejor que el de la mano es lo que espero.

He encontrado en el camino varias bocas muy apetecibles, no lo niego, pero les falta algo, como si la sombra de los rostros no fuera suficiente, como si el peligro del beso, su suspenso, su espera, dejaran de ser placenteros en algún momento.

Todo esto para decir que dar un beso prohibido, imperfecto, es un rito, y que aún cuando busque perfección, valen la pena tanto espera como reflejos suspendidos en el aire, que el tiempo se detenga un instante y nada más importe, cuando la boca jugosa, deseada, expectante, se encuentre con la mia y aún cuando sepa que no es correcto, tenga ganas de más.
 
De Boyacá: Los campos…

Esas montañas espectaculares, con sus retazos verdes de todos los tonos, el lila de la flor de papa, el amarillo de la mostacilla, tan buena para los pulmones, y los cachetes sonrosados de las mujeres de trenza, sombrero y ruana, caminando a orillas de la carretera mientras arrean vacas de manchones negros; a mi, Boyacá me encanta, la finca está divina, el maíz es mas alto que yo y las habas crecen a su vera con todo descaro, uchuvas por montones, no caben en los bolsillos y se harta uno de tan exquisito sabor y las flores rojas de puntitas que se ven por todo el palo, anunciando una cosecha portentosa de freijoas, o los duraznitos pequeñitos y peludos que parecen de mentiras, precisos para el dulce de octubre… creo.

La verdad, yo del campo no se mucho, lo malo es que se me nota, lo bueno que estoy aprendiendo; siempre he sido citadina, de niña, cuando íbamos a los llanos, el gran chiste era llevar aire impuro de la ciudad para respirar más tranquila… pero ahora, con los años y las pocas posibilidades de visitar sabanas y caños me dedico a la pureza de montaña, al paisaje siempre conmovedor de las tierras ancestrales, una maravilla existencial, un descanso.

Los paseitos como el de ésta mañana a la escuela rural donde trabaja la hija de yayita, son un contento, saber que los niños en todo el país se educan y se echan sus buenas patoneadas para aprender me hace no se, sentirme bien por ellos.

Comer arepas preparadas en laja y aprender de amasijos y de recetas para quitarse los mil pies del brazo, ver al señor que soba arreglarle la cadera a una niña de 3 años, todo eso me hace feliz… me hace, volver a casa.