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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
Acerca de
Soy Ilichtna Manga, estoy en éste mundo desde el 10 de Marzo de 1973, gracias a la labor del Doctor no se quiensito Navas quien le hizo cesarea a mi mamá en la clínica palermo de Bogotá COLOMBIA ese día. Soy, Vegetariana, Lesbiana, Gorda y muy divertida. Y como los comentarios no están funcionando, los y las convido a que me escriban a ilichm@hotmail.com
Sindicación
 
Cuando la novia vive en extra muros


Recuerdo por que terminé con mi primer novio en la vida, fue porque me pasé a vivir muy lejos, a la 170 donde sólo llegaban dos busetas y apenas hasta las 7 pm, de ahí en adelante había que caminar 4 kilómetros entre potreros.

El man, que también vivía en la porra fue una vez y desapareció de mi vida, sospecho que por lo lejos que le salía el paseo, pero bueno, se hizo lo que se pudo.

Algo similar pasa con la nena, con quien estoy de novia, o por lo menos me pasó ayer que fui a visitarla a casa, ella vive donde el viento da la vuelta y si llega, está mamado, no vive al norte de Bogotá sino al sur de Tunja (perdonará la dama por supuesto).

Pero no malinterpretemos, que tiene su gracia eso de la lejanía, cuando yo vivía por allá tan lejos me quedaba mucho en casa de mis amigos del colegio, y tenía mucho tiempo de sobra para pensar maricadas en los buses.

Pero ayer, no lo niego me pegué mi susto, el trasmilleno cerró sus puertas y me quedé parada en la autopista con 170 esperando el pasó de algún bus pirata, a lo bien, sucedió y use la ruta santa librada de las 11:30 pm que me dejó en la trece pasaditas las 12.

De ahí infantería, pero más fácil, entre edificios y ñeros conocidos no me siento patuleca.

Concluyendo, yo a diferencia del novio no me espanto por lejanías, pero ya empiezo a hacer un guardado para ver si el próximo año termino con carro.
 
La torre al lado del rey para hacer enroque


Mi mamá me enseñó el movimiento de las fichas en ajedrez, lo recuerdo claramente, como recuerdo que me enseñó a jugar ping pong en la mitad de la cancha en el garaje de la casa grande.

Ahí en esa casa, vivía antes que yo un tío que jugaba mucho al ajedrez, jugaba con mi papá, que era un tipo salvaje para eso, y se pasaban las horas de las horas frente al tablero.

También tenía mi padre muchos otros compañeros de juego, algunos con los que se pasaba días completos en revanchas y revanchas; mi papá era verdaderamente un aficionado entusiasta de ese deporte.

Yo, por el contrario, aunque siempre me he sentido interesada por el juego, nunca he sido la mejor, me despisto muy fácil, no presto atención, me comen la reina y me siento a morir, no tengo estrategia, en fin, soy un tronco, o mejor, lo era.

Porque el otro día descubrí con la dama que nos gusta mover torres y caballos para hacer mate, y empezamos a jugar; ah sido la reivindicación de mi vida frente al tablero de cuadros, abordar el juego no con mi ojo de 10 años o menos (me enseñaron por esa época y no he jugado mucho desde entonces) sino como soy ahora ha sido todo un suceso para mi, bueno, ya dos veces le he ganado a la niña.

Ella me ha dado muchas lecciones con respecto al jugar y ha sido mucho más simple y con menos implicaciones que jugando con mi pa, (ahora creo que sí me hubiera acercado por ahí, habríamos sido mejores amigos.)

Pero bueno, soy feliz, juego ajedrez desnuda y no como perdices porque sigo siendo vegetariana.

 
Reunión familiar


Confieso que les había cogido cierto fastidio a las reuniones familiares, desde que dejé de ser niña perdieron casi por completo su diversión, pero con motivo de los 70 años de la tía mayor, nos volvimos a reunir casi en pleno, claro, siempre falta algún despalomado y en éste paseo faltaron varios, pero no importa, se comió más arroz y dieron grandes pedazos de torta con te a las 5 pm frente ala chimenea.

Luego de la jugada de fútbol y de la sentada en el pasto a acariciar bebes y a contar los mismos cuentos bajo el solecito sabanero, pasamos a manteles, la actividad favorita de éste clan, caminar con tu plato junto a la mesa de los samovares y escoger entre risas el mejor pedazo de lo que sea mientras espera uno a que la prima con su hijita pequeña termine de ponerle salsa a sus tomates y lechugas, es bacano, pa que.

Estuvimos en la buena gracias al video, se vieron mis primos las caras de niño, se recordaron los tios en San Andrés recién casados y se vieron por fin las inéditas imágenes del tan mentado paseo al amazonas, que parecía más un mito urbano.

Me gusto el matrimonio del rey de la selva y las caras de todos disfrutando el meneito, valió la pena pasarse los días repito y repita… fue volver a casa.
 
Ensalada de verduras


Soy vegetariana desde los 3 años, aunque como en todo, he tenido mis deslices, los superé a los quince cuando probé todas las carnes y me quedé vegetariana, no me pareció que me estuviera perdiendo de nada maravilloso.

Mi entorno por supuesto ha sido muy de verduras, cereales y frutas pero ahora salgo con una mujer cuya familia es completamente opuesta a la mia, de esas que si no tienen carne en el almuerzo se sienten a medias todo el día.

Y bueno, me he dado cuenta de lo poco tolerante que soy con ese tema, en mi casa compartida no permito cocinar alimentos de índole animal (aunque claro, me contrabandean huevos y los dejo) y cuando me hablan de sus manjares me asqueo y hago malas caras.

Es comida, lo se, y quisiera poder ser distinta al respecto, pero en casa el punto es claro, es mi hogar y ahí uno hace lo que quiere, no lo que le obliguen a hacer, y a mi como que carne en mi casa, pues no.

Con respecto a hamburguesas y eso, por fuera o incluso en el infaltable recipiente de icopor pasan, (tal vez no soy tan intolerante después de todo).

Cada cual a su comida, ella con sus huesos de marrano, yo en mi universo, me quedo con la ensalada de verduras con aderezo de queso azul y pare de contar, claro, con papitas por supuesto.
 
El video de la Tia
Hace días me pidieron el favor de hacer un video conmemorativo por los 70 años de mi Tia la mayor, y he estado en la difusa tarea de lograrlo; para ello me he peleado con mi prima y con mi otra tia y me he puesto en contacto con un amigo de hace muchos años, que ha sido lo mejor del plan.

Mi amigo es el tipo más cositero que conozco, tanto lo será que tiene proyectores de formatos y películas de principios del siglo pasado, y entrar en su taller de platería, que comparte con un relojero, es entrar a un universo paralelo, donde todo suena con armonía.

A este man lo conocí por un amigo común que nos tumbó a los dos cuando abrió una cuenta en 1983 en el Banco de Colombia de Unicentro para comprarse una hámster; el dueño de “la pitufina” desapareció de nuestras vidas, pero el platero y yo nos queremos entrañablemente y podemos contar lo de siempre comiendo dulces y tomando café negro en la cocina.

El platero era el preciso para ayudarme a convertir las imágenes de mi familia en película de 8mm ( que había que mandar a panamá o a nueva york para revelar) a un cassette de mini dv para editar en digital.

Así que hicimos el transfer muy artesanalmente en su salita de estar, el proyectaba la película por un lado a una pantallita hecha de pergamino y yo la captaba con mi cámara por el lado contrario, como en los cines antiguos de Francia en que distinguían la clase de los espectadores por los que veían los letreritos al derecho y los que debían usar espejo, pero pagaban la mitad.

Ya estoy hoy en la tarea de pasar a nadadores de piscina plástica y a primos mayores con corte “Humberto” golpeando piñatas en la casa grande de mi tia a mi programa de edición.

Hacer esto es como presenciar la historia, como darme un tour por el pasado familiar, y exhibirlo en pantalla grande.

Encontrarme otra vez con el amigo y esforzarme un poco, en conseguir scaners y en buscar videos viejos es como prender la chimenea para sentir el calor del hogar y sentarse luego con una agua de panela a leer novelas mientras le razco la espalda a la chica.
 
Soy una cachaca de la costa… o algo así.


Mi papá atravesaba el magdalena a nado, ese es uno de los mitos que mi mamá me trasmitió oralmente hace muchos años… y lo confirmó tiempo después, la foto raída de un niñito de unos 9 años sosteniendo de la cola a una babilla, parado junto a un palo de mango.

El papá de mi papá tenía una finca donde criaba babillas que exportaba a Cuba hace muchos, muchos años; en realidad, toda mi vida costeña hasta hace un lustro era una sucesión de mitos de esa índole.

Pero un día por arte de magia, a mi, una cachaca recachaca que en la navidad toma ajiaco preparado por la tía y dice ala mi chino y chirriado, se me alborotó la costeñidad; creo que fue culpa de “rita va al supermercado” un cortometraje en el que, por los azares del destino terminé haciendo el video asist y el making off en un Vivero de Barranquilla.

Luego se me alborotó más en el carnaval de ese año, cuando por la vía 40 caminé bailando o baile caminando vestida de india mal vestida, a punta de agüita de coco con ron, y al ritmo de una papayera; que rumba esa la de los costeños, sus gaitas, sus tamboras, sus juglares que cuentan la vida, me encanta la costeñidad que por esa experiencia me empezó a alborotar los poros.

Me encanta bailar moviendo la cadera y ver al mundo decir ussssso o ¡¡¡andddddda niññña!!!! Arrastrando las palabras mientras mama ron o come bollo limpio con suero…

Ayer estuve en una obra costeña, me invitó mi amigo el socio, y la pasé de lujo, aunque preocupada (estoy perdiendo irremediablemente el oído) la pasé de lujo porque me mostraron la vida del carnaval en barrio de verbena, y yo le tomé la mano a la dama durante todo el proceso de ver a la muerte ser seducida por el señor chachachá.

Luego, de regreso a casa tuve un paseo surrealista en el carro de una niña que apenas conocía, buscábamos en el limbo la dirección de un hotel de feria y en el proceso la conductora daba sus curvas y sus vueltas, mientras yo llevaba sobre las piernas una cubeta de huevos que me soltó en las manos la dueña de la cueva, yo la vegetariana me he vuelto resistente, no dije nada por tener huevos en el canto, aunque claro, terminé cediéndole la menstruación de gallina a la conversadora cartagenera, finalmente los lobos comen huevo no yo.

En fin, me baje en la 26 y llegué a casa rayando las once, llegué pensando en ella, claro y en que lo costeño de mi sangre se siente, se vive y está presente, como la princesa de las cajitas, y los muñequitos de papel… sonrio.
 
El oso y la princesa


Un día sin fecha de un año de esos que pasan y no vuelven, se conocieron un oso y una princesa en la cueva de un lobo feroz, el oso, tímido y fugaz le hacía caritas a la princesa que muy bella y muy oronda se paseaba con sus gracias y sus modos por todo el lugar.

La vida les pasó por todos lados a oso y princesa hasta que finalmente una noche fría se fueron a la cama y durmieron cual lirones uno al lado de la otra, se desearon en silencio, pero nada hicieron, por que las princesas siempre tienen un príncipe encantado que les hace la corte, y esta princesa de ojos cafés no era excepción.

Pero claro, como el amor siempre es tan escandaloso, el silencio terminó cediendo y para no hacerle daño al príncipe encantado le dijeron la verdad y empezaron a verse más seguido, claro, a osos y princesas les gusta mucho conocerse bien antes de salir juntos o algo.

Los osos y las princesas siempre se llevan bien, es histórico, las princesas miran a los osos con ojitos de sol y nunca se detienen a escarbarles los defectos, pues las princesas siempre son modositas y muy compasivas.

Los osos, en consideración a los buenos tratos de las princesas, las apachucan, las consienten, las defienden y a veces hasta les dan de comer, porque claro, los osos tienen genes protectores y se activan de repente cuando ven princesas hermosas que los miran con cariño.

Éste oso ama a su princesa y de noche en noche se siente fallecer cuando la deja en la estación para que regrese a casa antes del amanecer, por que las princesas, como no, son todas niñas de su casa.

Pero bueno, esa es la vida, el oso y la princesa lo aceptan, porque les gusta tanto quererse de a poquitos que esos devenires sólo les ponen sal a sus relaciones.

Ahora, mientras el oso espera la hora de ver a la princesa, sólo atina a pintarle flores, estrellas y lunas en el techo de su casita, para que ella siempre piense en el y lo siga queriendo mucho, mucho tiempo.

Y colorín colorado, éste cuento, apenas ha empezado…
 
Volví


Después de un tiempito de ausencia, en el que infructuosamente he tratado de escribir alguna cosa en este blog, (hasta pensaba que me estaban saboteando y cree uno que ni sé modificar en otro lado), he podido volver a ver el día feliz sobre el fondo naranja y la sonrisa que le acompaña del lado izquiero, y es una maravilla.

Por un lado encontrar 3 comentarios para “los amigos” que en realidad debió llamarse, “los mejores amigos”, me gusta; por otro saber que lo que ha sucedido en estos días, por fin puede ser puesto en tinta (¿he de decir mejor en pantalla?)

Me sacaron de de generes e, dijeron las del parche que era un problema de confianza, y me duele, porque no sólo me considero confiable sino también recta y honesta en mi proceder, esa el la vida, mi madre dijo al comentarle que las cosas suceden porque a Dios le parece que son lo mejor para uno, entonces sonrío.

Lo mejor ha sido para mi, quedarme con la chica, y a todos cuantos me ven o me escuchan les parece que soy feliz cual perdiz por ese echo, así que Dios la hizo bien en ese punto, y lo de de generes e, supongo que será un nuevo aire.

Nos contaron ayer (vinieron los del censo) y se quedó por fuera la del chelo, estaba visitando a la familia, y buena por ella que ha vuelto con la mente despejada, a ella Dios también le dio lo necesario, y los del censo, una les quedó faltando, les comento.

Por otro lado, la tía mayor cumple 70 años y me he pasado el día en el bicho escribiendo el texto de su video conmemorativo… me gusta eso, pensar en ella y en algo más que su dimensión conmigo, la tía es madre, es hija, es hermana, es amiga de sus amigas y claro, es por sobre todo una bacana… se le quiere tía.

A las del parche, para dejar el tema zanjado, no las odio ni mucho menos, se quien soy y cuales son tanto mis debilidades como mis fortalezas, y se, con la certeza que me da la verdad que se darán cuenta ellas de que independientemente de cualquier cosa, yo sigo siendo un día feliz.

Entonces nada, vuelvo al teclado...
 
Mis amigos


Un día me dijeron que los amigos son quienes comparten soledades parecidas, yo creo que la amistad nace del trasegar juntos, del darse tiempos y espacios, del irse amoldando, conociendo el temple, los amigos no se fabrican como galletas de supermercado o aparecen de la nada como aladinos de botella, los amigos, los de la vida, los que se quedan con uno para el resto del camino, comparten, entienden, recorren juntos, por eso tengo pocos, pero los tengo claros.

Mi mejor amigo en ésta hora, es un man que conocí en el segundo piso de un colegio socialista, me preguntó por la música que oía y terminamos recorriendo el universo pegados el uno del otro, pero haciéndolo en etapas, como se debe.

El primo de enfrente es otro gran amigo, la infancia toda la pasamos juntos en la silla de atrás del carro de mi mamá, en su casa y en la de mi abuelita, éramos uña y mugre y auque parecemos un perro y un gato, siempre terminamos juntos, familia que llaman.

Las del colegio de niñas son la costarricense y la de la clínica, nos conocimos en sexto, almorzando empanadas de pollo (ellas) y pastel gloria (yo) en el patio de atrás del colegio, compartimos pasos de baile y borracheras tempranas de finca y merengues, a veces, cuando nos entra la nostalgia nos saludamos por teléfono y volvemos a ser las de antes, sólo que sin submarinos en la gaseosa.

El de la vida, ya lo dije, es el parce, y nos conocemos de siempre, resultó marica antes que yo y es compañero de muchas andanzas, consejero de ciertas batallas y guía en el gremio, él lo supo todo y aconsejó al respecto, es un bacano, mitómano, pero bacano.

Del internado son amigos varios, los newyorkinos y las hermanas, compañeros de la vida, todos en la foto, en el messenger y en la fe de Dios.

De la U rescato a la periodista, mi heroína, la más cercana, la que aconseja y comparte penas, la que se entera y comenta, la del novio de siempre, los dramas existenciales y las onces en Oma.


Y pare de contar, no hay más, a la que menos tiempo tengo de conocer es a la periodista, 13 años… mucho tiempo mucho pulimento de rocas, mucho pasarnos juntas los días; con ella bailé en el carro más que con los otros y me metí en los rieles del tren y tomé muchas fotos, compartí trabajos y me pelee como no, como sólo las amigas hacen, pero ahí estamos, de comadres.

Los amigos, mis amigos, los que van contando, no me reprochan ser y yo no les reprocho a ellos, entonces me amarga que ahora, cuando de meses conozco, me monten amistades eternas, los de la farra son los de la farra y con esos se atiene uno al descorche, los de la vida son los de la vida y van quedando de lado y lado.

Sigo yo entonces con la dama y me alarmo de pensar que hay gente que no entienda esas cosas, gente que se sienta desahuciada y cosas así, la fidelidad, se la guarda uno, con uno mismo primero, digo yo, y bueno, con los amigos; claro, que la fidelidad de los amigos es fidelidad del corazón, y andando se van cuadrando las cargas
.
Y hablando de eso, para dejarlo claro, la conocí sin novia, luego con ella, conversamos mucho, nos gustamos, y antes de meter la pata, hicimos muestras jugadas, ella terminó, y empezamos a salir, ahí vamos, no más, sin cuernos ni nada, sigo siendo una dama, como la dama que ahora me hace el honor de salir conmigo.
 
Me llaman traicionera

Me llaman traicionera por que le volé la novia a una amiga, pero no veo porqué tanto escándalo, si eso le pasa a todo el mundo, recuérdense Brenda, Dylan y Kelly en la televisión nocturna de los domingos… ¡a todo el mundo le pasa! Se enamora de la novia de la amiga o del amigo, es una vaina cósmica, en que las sonrisas tienen sentido y las conversaciones y las andanzas en la vida se parecen, y termina uno, así como sin querer queriendo siendo compatible con la persona que resulta, según la gente, ser la menos indicada, y lo peor es que a ambos les gusta tanto la vaina que se van quedando y se van quedando.

Algunos se aman a escondidas y nunca son descubiertos, terminan, como los viejitos del lago suizo en un idilio puentes de mádison, otros se ven a escondidas y son descubiertos y pueden ser llamados, ellos sí traicioneros, por no haber confesado desde el principio.

Mi caso es este, me gustó la novia de la amiga, y lo dije siempre, y la novia, bendita sea ella, también sintió gusto y sabiéndolo necio, optamos ambas por la verdad, poner la cara, que llaman, decir me gusta y dale, terminarle a la una y empezar con la otra, trencito que llaman.

El amor en éstos días no es eterno, lo sabemos y lo comentamos a voces, y el que la hace la paga, se me pasa por la cabeza todo el tiempo, pero prefiero ser así como soy, aunque tenga sus implicaciones haberme metido con la novia de la amiga.

Como que los demás juzguen con el ver la paja en el ojo ajeno… el camino es largo, trasegar es cierto, ya veremos que nos depara el futuro.
 
Nota de disculpa


No quisiste hablar conmigo ayer, y lo entiendo, así que he decidido abrirte aquí el corazón… primero que todo, nunca fue mi intención hacerte daño, te quiero, eres una persona excelente, de buenos sentimientos, y extraordinaria amiga, pero la vida no se fija en esas cosas cuando quiere hacer pasadas.

Que puedo decir a mi favor; poco, es cierto, tu y yo nos llevamos muy bien en estos meses de conocernos y es una cretinada volarte la novia, lo admito, pero pues, la vida se dio de ese modo y a lo hecho… pechos.

Espero que un día puedas entender mi debilidad, en mi corazón siempre habrá un lugar para ti.

Te pido disculpas desde muy adentro y con una lagrima en el alma abrazo tu dolor para mitigarlo aunque sea un poco.
 
Las pulgas de mi perra


Sat es una perra pulgosa, le he hecho de todo, pero sigue siendo una pulgosa; empecé aplicándole en la cerviz una pipeta del afamado mata pulgas francés que a todo el mundo le parece que funciona, pero que a ella no le hace ni cosquillas, sigue rascándose la oreja con la pata trasera, luego de la pipeta, me pasé al mismo veneno en aceite, el mejor del mundo, decía la etiqueta, pero nada, arreció el mordidito rápido de la raíz de la cola; como el francés no hacía nada, nos pasamos a los gringos, y en las mismas, pulgas saltarinas por toda la casa me hacen pistola.

Polvos, jabones, shampoos, pepas, y hasta gotas asesinas… nada, la misma desfachatez sobre el sofá de la sala, las patas ya sin pelo de tanto mordisquito, claro, como lo químico me salió chimbo, me pasé a lo biológico violeta de genciana en todos los cráteres del cuerpo y Artemisa en cama y pelo, también, cidronela, ruda, y jabón de tres hierbas, hasta paseé por toda la casa con un sahumerio y le di a tomar azufre, pero nada, mi perra, es una pulgosa.

La quiero con sus defectos a mi perra pulgosa, sus ladridos desaforados por extraños y conocidos, sospecho que la pobre no tiene definidos sus sentimientos, ladra y ladra y uno no sabe si lo está saludando o lo está conminando a no entrar.

Por supuesto he pasado por todas sus etapas, y todas las mías, destrucción de objetos, comilonas de pan, galletas, carimañolas y chocolatinas, gritos, puños y hasta una patada, pero la quiero y aunque se me arrunche con sus pulgas en la espalda y se meta en el centro de la cama cuando viene alguna dama, la abrazo y le pido besos cuando me siento triste y mansa los acepta, así como acepta más bien resignada que de cuando en cuando le corte las uñas.

Salimos al parque y hace una fiesta en que puedo jurar que sonríe y cuando perezosa me siento a leer en una banca a mi lado se sienta y no dice nada, sólo observa pasar transeúntes y olisquea alguna rama.

Volvemos a casa y teclea con sus patas el parqué de la sala y claro, cuando la pulga ataca se rasca contra la hamaca, mi perra es una pulgosa que menos mal, no habla.