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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
Sindicación
 
Cuenticos de weekend


Hummm esto de volver a casa el lunes y estar al medio día volviendo a encajar, tiene sus gustos, como sentarme a consentir a mi sobri viendo los increíbles o pensar en lo que he hecho y sentirme contenta… con todo y los dramas, que al fin y al cabo, son parte de la diversión.

El jueves ir a peli con pocas niñas, pero disfrutarla con sus actrices gringas hablando italiano.

El viernes visitar la cinemateca y empezar a planear cositas para estos días… ir en la noche a escuchar concierto de la amiga de la chica de las efes, que como se iba, se despidió más que los circos malos; desearle entonces buena suerte y que el viento portuario la haga tener mejores ideas publicitarias; ¿como es ella de linda y como desde ya se la extraña!

El sábado cumpleaños de Ina con función del planetario al estilo de cuando estaba chiqui, con la misma voz y la misma presentación de toda la vida… con el mismo gusto de bóveda astral que tanto me hace mirar siempre a las estrellas; hacer rockets con impulsión hidráulica y pasar con la family la tarde, viendo a las que eran chiquis en las fotos ser ahora las mamás de otras gentes.

Como cambia uno con el tiempo, y sin embargo, como sigue siendo el mismo…

La misma de hace años me sentí caminando a casa de la chica de la moto el sábado, tiene sus diversiones sentarse frente al Negro a escuchar canciones tan distintas y tan divertidas, la rumbita de sala que tanto me gustaba a los 15 ahora se repite con alpinitas borrachas y tiene su gracia todo el cuento… tomarme mis rones, fumarme mis magarrets, conversar con gente, aunque claro, nunca me falta el drama como el celubicho y los zapatos… todo parte de los tragos

Se recuperó el cuerpo en un paseo de urgencia a la finca del parce; el monstruo le ha dado por atacar las matas y no dejar dormir al padre de tanto que ladra, y mejor dicho, sin comida y sin nada…

Primer fin de semana con padres a bordo, todo el tiempo, primera vez después de tantos años, después de tanta vida juntos, y darme cuenta de que el mundito ese en que vivimos sigue siendo el mismo, con sus escándalos políticos.

Hacer visita con el papá fue un sueño, hablarnos de pintura, de música, sentirme tan cerca tan de tanto tiempo, escuchar a la madre y como se conocieron, visitar la oveja nueva y fumarnos par porros escondidos.

Ver al monstruo y darle picos y jugarle mientras va saltando y batiendo cola debajo de los arbolitos de finca, le encanta estarse, tienen ciencia sus emociones, y es tan llenador verla… ya casi vuelve a casa.

Pastica con leche de coco y verduras, regia noche de video y lectura, tema de virginias vallejo que a uno se le olvida o se acuerda, pensando ahora, sentada aquí, frente al bicho, oyendo a mi sobri con su peli de increíbles y a mi hermana bajar a tomar almuerzo con el vikingo, otra semana empieza…

Cada día su propio afán.
 
La mierda de quedarse sin zapatos


Será por casquivana que me lo merezco, pero me resultó una mamera ésta mañana y tengo que comentarlo…

Muy ayer me fui de rumba con cierta gente a la casa de la chica de la moto entre varios ires y venires, me quedé sin zapatos puestos; en algún momento, quedaron encerrados en un cuarto durante la noche y muy de madrugada y debido al tema puerta cerrada zapatos adentro, tuve que dormir en un sofá donde si me cabía el cuerpo no me cabían las piernas o viceversa; sin cobija y muerta de la rabia por haber perdido el celubicho y no tener zapatos ni nada.

Me acordé entonces de tres cuentos de gente sin zapatos que me hicieron enfrentar la puerta del cuarto y tocar desaforada a las 7am, después de dos horas nefastas para poderme ir a casa y tratar de dormir decente…

El primero de los cuentos de zapatos ocurrió justo pasando la calle en casa de una amiga a la que amaba, nos pasábamos las tardes en su terraza, viendo pasar gente, fumando montecarlo azul y planeando su fuga, porque nunca tenía permiso para callejear y siempre andaba inventándose la forma. La mamá entonces, que no era boba, como no es boba ninguna mamá, le escondía los zapatos; pero para vivos, más vivos, pues desde que llegaba yo a su casa, me tiraba mi amiga por la ventana un par y yo los escondía en el garaje antes de subir.

Eso me hizo pasearme por la casa, 6:00am buscando un par de zapatos que me pudiera llevar prestados, pero los únicos que encontré estaban en el cuarto de la plancha y medían como 15 cms (joder, encima de descalza, patona… ni modo)

Luego me acordé del amigo cartagenero al que también por callejero le escondían los zapatos, éste se pasaba por los techos de otras casas y en donde los amigos, así fueran chanclas conseguía… y pa la escollera.

Yo, que ya pretensiones de rumba no tenía, pensé que hubiera manera de entrar al cuarto encerrado, así fuera escalando, pero luego me contuve, que por mucho gimnasio, ya no tengo el coraje de montarme en la cornisa y además, 6:30 am, barrio desconocido y norteño mínimo un tiro me hecha un vigilante juicioso… peligroso, no se hace dice el instinto.

Por último, me acordé de mi primo el marquero que sin zapatos andaba hasta que no le compraban adidas, entonces, decidí irme sin zapatos, con tan mala suerte que la plata que tenía no alcanzaba para taxi, entonces paila, que como indigente sin zapatos, tampoco…

Toqué la puerta entonces y bueno, aquí estoy, en casa, después de putear a mil policías que tenían la séptima cerrada y no dejaban pasar hacia la plaza…

Moraleja, que lástima pero adiós, me despido de ti… y me voy.
 
Oda a las cámaras caídas en el cumplimiento de su deber


Se putió la cámara, no se que le pasó, pero se dañó la bendita, ahora no reproduce el audio y píxela la mitad de la pantalla… ¡un desastre colosal! que me recuerda los tantos otros que me han ocurrido con cámaras en la vida.

Recuerdo la cámara de mis amiguitos universitarios que se quedó olvidada frente a una locación y paila, ¡se la volaron! Les costó medio semestre, un poco de fiestas y asesoría de abogado, pero finalmente dejaron los curitas que se graduaran…

Mi primera cámara fue una vhs de cassette chiquito se la compré por 700 dólares a un árabe en Nueva York, Junto a mi amigo Garbanzo, la tuve muchos años y con ella fui a Suecia, a Inglaterra, a la India, a muchos lados, se daño varias veces pero fue una buena guerrera.

También recuerdo la que nos robaron con pistola en mano en la iglesia de Egipto… asustador el episodio, pero la verdad, el más cercano que he tenido a una película de acción…

Y la que calló al fondo del mar en un paseo Samario…

Las recuerdo a todas, y me siento contenta de contar con mi 3 ccd panasonic, que no sirve y que hoy muy por la tarde se va de visita al señor del servicio técnico especializado.

Agradezco entonces a cada una de ellas, a las buenas y a las dañadas, a las robadas, a las prestadas y a todas las que me han dado el gusto de guardar no solo en la memoria imágenes en movimiento.
 
La cortina de las putas

Nunca he entrado en un puteadero de Pereira, pero dice un amigo mío que las tiritas de entrar a la sala de mi casa, son igualitas a las de los puteaderos de Pereira, yo me enfado de lo lindo y le digo que es un atrevido y que respete… y luego pasados los días y ya más tranquila, me quedo pensando que cada cual habla de la feria como le va en ella, y que las tiritas me han ayudado en éstos días a ver el carácter de las personas que entran en mi casa.

El dijo que parecían de casa de citas, la amiga africana tan pronto las vio empezó a bailar la danza del vientre y la novia de mi socia DeGenerada, les dio muchos halagos y se fijó en sus materiales.

Mi sobrina, para disgustar a mi hermana, se pone a jugar con ellas y mi socio de los parlantes se entra con todo y cicla y le tiene sin cuidado que le frenen el paso…

Mientras que al paisa de las óperas le parecen fabulosas, sigue y me pide una cerveza para mojar el gaznate.

Yo me acuerdo de los espacios indios, de las cortinillas de piedras, de las tardes de café y libros y me siento contenta.

Mi casa lo evoca todo, incluso a las putas tristes del señor don nobel.
 
Que vaina tan fregada


Viernes 2:30 pm, llueve en Bogotá y veo los cuadritos que pegué en la pared de la sala; viene para acá mi amiga la africana a desahogarse de su trabajo, como lo haré yo en unos minutos con ella por lo que me ha pasado éste día…

Acontecen cosas tristes en estos momentos… acontece que unos papás en la 68 con algo lloran por toda la casa y se desesperan y preguntan ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Por qué mi hija es así? se preguntan…

Su hija, la mayor, la luz de los ojos de su padre, no aparece por ninguna parte, han llamado a todos lados, amigos, familiares, incluso han llamado a la novia, a la que ni conocen ni saben como se llama, ni les interesa, pero hoy no importa nada, quieren saber donde ésta la hija y si le pagan la matrícula o no…

A su trabajo no va desde el miércoles en la mañana cuando fue a abrir una cuenta de ahorros y ni más supieron de ella, se perdió del planeta…

Y bueno, yo estoy aquí, pensando en como es ella y en que hacer, porque su desaparición es de decisión propia y ha hecho tantas cosas y ha dado tantas vueltas, y ha dicho tantas y tantas… que ya nadie le cree y como el pastorcito mentiroso… se ha caído la pobre al pozo.

Yo no puedo juzgarla, sus razones tendrá o no tendrá… pero la vaina está fregada y mejor hablo un rato con mi amiga la africana que acaba de timbrar.
 
La sala de mi casa


Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que el carrito azul anduvo por el parqué de la sala de mi casa; no tendría yo más de 5 años y sin embargo es uno de los primeros recuerdos de mi vida.

No se que disposición tenían los muebles o que tan felices eran mis padres entre éstas paredes, pero a éste lugar siempre lo consideré mi hogar, incluso cuando no vivía en el.

Por cosas de la vida (mis padres se separaron… probablemente poco después de la compra del carrito azul) dejé de habitar durante largos años éste apartamento, siempre estaba alquilado y mi madre pagaba con la renta recibida algunas de las necesidades familiares.

Como a los 12 o 13 años nos vinimos de nuevo a vivir en las torres: mi madre, la dama de la radiola y yo… era estupendo pasar la tarde viendo tele echada en el sofá con mi novio el de los aviones, comiendo papitas fritas mientras el mundo daba vueltas y la ciudad se llenaba de noticias nefastas… Armero y el palacio de Justicia pasaron en el noticiero de las 7, donde un señor nos deseaba a los televidentes paz, amor y buen genio.

Yo siempre he disfrutado mucho de la sala de mi casa, de sus paredes que tantas veces han cambiado de colores, de cuadros; con su piso de parque, que es una jartera porque se levanta solo a cada rato, de los muebles, que han cambiado de muchos a pocos de nuevos a usados y hasta prestados y han creado un espacio siempre diferente; de las experiencias familiares, amistosas, rumberas y románticas que he tenido en la sala de mi casa.

 
La hija de Charry

Hoy me pasé la tarde con mi amiga de la finca con lago, me acuerdo de ella hablando de un concierto de Soda Stereo en la fila para pagar los cursos libres de la Universidad donde estudiamos, estaba al lado de la nena, y hacían visita con otro man cualquiera, yo amante de los hombres G me morí de las ganas por anotar que el concierto había sido la verga; terminamos íntimas la nena, la chica del lago y yo…

Hoy, caminamos desde su EPS hasta las hamburguesas del corral donde terminé almorzando ensalada y papitas, mientras ella tomaba malteada, como siempre…

Hablamos de su peso, del mio, de su marido y mis mujeres, de su hija, mi sobrina y el estado de salud de mi hermana, el activismo LGBT y ser mamá.

Hablamos de la vida que nos va pasando y de la vida que su hija tendrá, hablamos como las loras que somos con la pausa de los 30 en cada una.

De regreso a su oficina, le entregué lo que llevaba de regalo, la imagen del Maestro y una piedra transparente que se acercó a mi mano cuando dije Gabriela, así, sin ciencia, como son las cosas cuando vienen del corazón.

Como sin ciencia es también que le desee a mi amiga y a su hija, la mejor de las suertes como parientes, les deseo la sabiduría de mi amiga la prudente y su marido esconde linternas, y les deseo aún más paz armonía y salud en casa.

Yo por lo pronto, sin hijos me quedó y admiro desde el fondo a quienes se meten en semejante vaca loca.
 
La final del fútbol


Nunca he sido la más futbolera, me gustaba el Santafé por que vivía en ese barrio de niña, el Manchester por que los Ingleses me parecen de lo más simpáticos, y de la copa del mundo, como no, me gusta la final.

Nunca me la pierdo, desde España 82 y su naranjito; ayer fue la final de éste mundial, entre Italia y Francia, yo iba por los del pan y el vino, por que los de la pasta me caen gordos, no así las italianas que me parecen mamitas y simpáticas, pero los manes italianos, no me los paso, son de lo más pedantotes, como el marido de mi prima favorita, que es un petardo.

Yo se que los franceses no tienen buena fama, pero a mi me simpatizan los jugadores de esa selección, incluido el mán del cabezazo o sobre todo el, que lástima se fue expulsado.

Vinieron varias chicas, ninguna era la mona o la mechuda, y fue menos tenso el ambiente que estando ellas, hasta tarde nos quedamos jugando y no jugando, con el combo alpinito, la jefa y la nueva morena, tan guapota ella y tan maja.

Siento que la que trajo los bultos hoy le estaba dando pedal, pero dicen por ahí que al que le van a dar le guardan, entonces… espero.

Que la vida es como el fútbol, uno espera que la final sea entre Alemania y Brasil, pero igual me gusta, por pluralidad, que sea intereuropea la vaina y hasta contenta ( no tanto) me pongo porque sea Italia el campeón… bonitas ciudades, y el recuerdo de un alfa romeo descapotable en medio de la lluvia que me recuerda a Dinosof y a los cientos de palomas de la plaza de San Marcos.

Besos pues para los futboleros y triste (con cámara dañada e imágenes perdidas) empiezo la semana.
 
Coño, que me tomo mi tiempo…


Si, que me lo tomo para venir y escribir cosas en el Blog… que se supone era diario y cotidiano, entonces…recuento.

Después del discurso los permisos de la marcha, que fueron un camello, pasearme por Bogotá con mi carpeta cual oficinista y de oficina en oficina, cual lagarto, consiguiendo que el señor superintendente y el defensor encargado y el subdirector de plazas de idu firmaran cada uno, por su lado y a su tiempo, los permisos para las cosas…

Se cayeron los contratos y se vinieron encima las pólizas y se sudo la gota de piso en piso, y se lloró frente a la señora de administrativa, que niega el recurso y manda notificar y da 5 días hábiles para replicar y mejor dicho, el drama. Terminé saliendo viernes 9 pm de las oficinas del Avianca, pero en la buena la carpeta, todo en regla y yo caminando por la séptima con cara libertaria.

Se hizo el cine al parque dentro de teatrón, que no era lo que se quería, pero se logró el objetivo y salió bien y las sillas al peluche y al menos 500 personas viendo cortos… y en la plaza repartiendo volantes con activistas pagos y del distrito, regio el chiste.

Y el domingo la marcha y de primeras en la fila las chicas DeGeneradas, que valió la pena el esfuerzo y la vaina y viendo 700.000 personas que nos echaban ojo por la séptima, y nosotras caminando y arengando.

Ya de noche la rumba y ese si que es chisme, por que el fin de semana lo pasé con la Dama con la que no soy nada y sin embargo soy todo y ni me entiendo yo misma, persiguiendo a la chiqui frente a la otra, sin respeto ni nada… que pena, vergonzoso y vergonzante.

La dama como una reina, me acompañó a casa y me hizo las otras vueltas y mejor dicho, en casa del parce dando parte de victoria y con los ojitos claros cansados y tristes.

Del Bazar casi nada, un ratico y listo, pa` la casa a dormir el cansancio de la diversidad.

De ésta semana, lo doméstico, arreglar la plancha y comprar dos muebles, hacer visita con la Amiga africana y con su amigo computín revisar los cortos circuitos del bicho y tener la cámara dañada.

Ahora, viernes de nuevo, tarde de viento, sentada frente al bicho pasando videos y rogándole a Dios porque lo del sonido sea pasajero y no toque pagar arreglo.