A esto quiero ir
Se acerca el gran Concierto Nacional de 2008
Se acerca el gran Concierto Nacional de 2008
Algunos de los artístas que ya confirmaron su presentación son Jorge Celedón, Andrés Cabas, Andrés Cepeda, Totó La Momposina, Choc Quib Town, el Cholo Valderrama, Dr. Krápula, Batuta y los niños y jóvenes de la Escuela de música tradicional de Acacías, que hace parte del Plan Nacional de Música para la Convivencia, entre muchos otros.
Comparte esta noticia en Facebook
Más de 500 municipios se han unido a esta gran celebración, sin precedentes en la historia del país. El próximo viernes 30 de mayo, se realizará en la Casa de Nariño la presentación de la Política Nacional de Música y lanzamiento del Gran Concierto Nacional - Música para la Convivencia.
El Gran Concierto Nacional es una iniciativa de la Presidencia de la República y el Ministerio de Cultura, con el objetivo de re-significar la conmemoración de nuestro Grito de Independencia,de fortalecer el sentido de pertenencia al proyecto colectivo de nación y de dar reconocimiento a la diversidad de prácticas musicales de las regiones del país. Se propone llevar a cabo esta celebración mediante un acto simbólico de encuentro alrededor de la música, que en su primera versión tendrá lugar el 20 de julio de 2008 de manera simultánea en espacios públicos representativos de la mayor cantidad de municipios del país y de ciudades extranjeras donde residan colonias significativas de colombianos.
Al Gran Concierto Nacional están invitados de manera incluyente figuras consagradas, maestros sabedores, jóvenes intérpretes, y de manera especial agrupaciones vinculadas a los procesos desarrollados por el (PNMC) Plan Nacional de Música para la Convivencia, Batuta y las redes escuela de música de ciudades o municipios, mostrando los avances de la política social para el campo musical desde el año 2002, así como la riqueza y vitalidad de nuestras músicas.
Sobre el programa y los repertorios
El concierto se realizará simultáneamente en todas las ciudades y municipios del país, comenzando con la interpretación del Himno Nacional a las 12 a.m.
Para mostrar la variedad de nuestras músicas, así como los avances en la interpretación de los grupos que pertenecen a Batuta y a las escuelas del Plan Nacional de Música para la Convivencia, en cada concierto se incorporarán al repertorio algunos temas representativos de la región sede y dos temas de otras regiones de Colombia.
La participación de cada artista durará menos de una hora y el total del concierto no superará las tres horas.
El Gran Concierto Nacional convocará a los 32 departamentos del país con sus capitales y municipios. Se realizará en espacios públicos representativos, siendo una oportunidad de encuentro para las prácticas sinfónicas, corales, tradicionales y nuevas expresiones.
De igual manera, el Gran Concierto Nacional se vivirá en el exterior, en ciudades como Pekín,Paris y Valencia, donde algunos músicos colombianos ya confirmaron su presencia.
El Gran Concierto será una gran fiesta de celebración y disfrute colectivo para las familias, niños y jóvenes, adultos y adultos mayores de cada ciudad y municipio de Colombia.
A través de la participación de grandes medios de comunicación nacionales (televisión, radio y prensa), Señal Colombia, canales regionales, locales y comunitarios, la alianza de productoras universitarias, RTVC y radios comunitarias, se realizará una amplia labor de difusión en todo el país. Los conciertos de las principales ciudades serán transmitidos en directo por redes radiales y televisivas y contará con una cobertura nacional e internacional.
Este Gran Concierto Nacional – Música para la convivencia, es la oportunidad para que todos los ciudadanos talentosos y amantes de la música, independientemente de su raza, religión, sexo o edad, puedan participar, ser solidarios y construir una cultura de paz y convivencia por medio de su música.
Se acerca el gran Concierto Nacional de 2008
Algunos de los artístas que ya confirmaron su presentación son Jorge Celedón, Andrés Cabas, Andrés Cepeda, Totó La Momposina, Choc Quib Town, el Cholo Valderrama, Dr. Krápula, Batuta y los niños y jóvenes de la Escuela de música tradicional de Acacías, que hace parte del Plan Nacional de Música para la Convivencia, entre muchos otros.
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Más de 500 municipios se han unido a esta gran celebración, sin precedentes en la historia del país. El próximo viernes 30 de mayo, se realizará en la Casa de Nariño la presentación de la Política Nacional de Música y lanzamiento del Gran Concierto Nacional - Música para la Convivencia.
El Gran Concierto Nacional es una iniciativa de la Presidencia de la República y el Ministerio de Cultura, con el objetivo de re-significar la conmemoración de nuestro Grito de Independencia,de fortalecer el sentido de pertenencia al proyecto colectivo de nación y de dar reconocimiento a la diversidad de prácticas musicales de las regiones del país. Se propone llevar a cabo esta celebración mediante un acto simbólico de encuentro alrededor de la música, que en su primera versión tendrá lugar el 20 de julio de 2008 de manera simultánea en espacios públicos representativos de la mayor cantidad de municipios del país y de ciudades extranjeras donde residan colonias significativas de colombianos.
Al Gran Concierto Nacional están invitados de manera incluyente figuras consagradas, maestros sabedores, jóvenes intérpretes, y de manera especial agrupaciones vinculadas a los procesos desarrollados por el (PNMC) Plan Nacional de Música para la Convivencia, Batuta y las redes escuela de música de ciudades o municipios, mostrando los avances de la política social para el campo musical desde el año 2002, así como la riqueza y vitalidad de nuestras músicas.
Sobre el programa y los repertorios
El concierto se realizará simultáneamente en todas las ciudades y municipios del país, comenzando con la interpretación del Himno Nacional a las 12 a.m.
Para mostrar la variedad de nuestras músicas, así como los avances en la interpretación de los grupos que pertenecen a Batuta y a las escuelas del Plan Nacional de Música para la Convivencia, en cada concierto se incorporarán al repertorio algunos temas representativos de la región sede y dos temas de otras regiones de Colombia.
La participación de cada artista durará menos de una hora y el total del concierto no superará las tres horas.
El Gran Concierto Nacional convocará a los 32 departamentos del país con sus capitales y municipios. Se realizará en espacios públicos representativos, siendo una oportunidad de encuentro para las prácticas sinfónicas, corales, tradicionales y nuevas expresiones.
De igual manera, el Gran Concierto Nacional se vivirá en el exterior, en ciudades como Pekín,Paris y Valencia, donde algunos músicos colombianos ya confirmaron su presencia.
El Gran Concierto será una gran fiesta de celebración y disfrute colectivo para las familias, niños y jóvenes, adultos y adultos mayores de cada ciudad y municipio de Colombia.
A través de la participación de grandes medios de comunicación nacionales (televisión, radio y prensa), Señal Colombia, canales regionales, locales y comunitarios, la alianza de productoras universitarias, RTVC y radios comunitarias, se realizará una amplia labor de difusión en todo el país. Los conciertos de las principales ciudades serán transmitidos en directo por redes radiales y televisivas y contará con una cobertura nacional e internacional.
Este Gran Concierto Nacional – Música para la convivencia, es la oportunidad para que todos los ciudadanos talentosos y amantes de la música, independientemente de su raza, religión, sexo o edad, puedan participar, ser solidarios y construir una cultura de paz y convivencia por medio de su música.
LAS COSAS QUE UNA LEE
Cuando niña me encantaba leer el postre de notas, y los libros jocosos de este gran periodista me los devoré cada uno de a tres veces, hoy me recomendó la lectura mi amigo el parce y la entontré servidita en el correo, aqui les comparto la opinión.
La historia de 'Tirofijo' es la de una injusticia cuya reivindicación equivocó gravemente el camino. Pedro Antonio Marín fue uno de los miles de campesinos liberales a quienes el poder arrebató sus tierras. Empujado por el despojo, abrazó el camino de las armas, que solo abandonó hace dos meses, al morir. 'Tirofijo' fue fiel a su lucha, y eso habrá que abonárselo. Lo lamentable es que esa lucha constituye un error histórico que al final ayudó a quienes más odiaba, cambió los valores revolucionarios que profesó alguna vez por otros viles e inhumanos y ensangrentó aún más el mapa de este pobre país.
En la larga e inútil matanza se han sacrificado miles de colombianos que habrían podido realizar importantes aportes a una política democrática de izquierda: Camilo Torres, Federico Arango, Julio César Cortés, Jaime Arenas, Armando Cortés, Álvaro Fayad, Carlos Pizarro, en cierto modo Jaime Bateman... y solo menciono a quienes conocí personalmente en tiempos universitarios.
Ahora mismo hay miles de colombianos hundidos en esa guerra sin futuro que, si a algo ha ayudado, es a la política represiva de derecha. Muchos de ellos son soldados: víctimas, la mayoría, de las mismas injusticias sociales y económicas que inspiraron a los guerrilleros para tomar equivocadamente un fusil. Todos son colombianos que, lejos del monte, podrían poner su patriotismo y su voluntad -y aun su rebeldía- al servicio de un cambio pacífico.
Porque, veamos, después de medio siglo de lucha armada, ¿son menos pobres los pobres? No. La violencia ha producido ruina en el campo y cientos de miles de desplazados, mientras la injusticia social sigue viva, a veces oculta por el humo de la pólvora. ¿Son menos ricos los ricos? Ni siquiera. Varios de ellos sonríen desde la lista de Forbes. ¿Ha retrocedido la oligarquía, esas 20 familias de las que hablaba Camilo Torres? Tampoco. Ahora tienen el timón los nietos de aquellos a quienes combatía 'Tirofijo': 'Calibán' lo atacó en sus columnas hace 40 años y ahora uno de sus nietos, convertido en Ministro de Defensa, informa la noticia de su muerte. Acaso, presionado por la guerrilla, ¿es más generoso el Estado con los desvalidos? Al contrario. La seguridad social se volvió un negocio de empresas privadas, el sistema de hospitales públicos está en quiebra y son precarios los contratos laborales, mientras ingentes sumas se destinan a comprar armamentos y sostener un aparato militar cada vez más costoso. ¿Podría decirse que tanta lucha y desgaste permitió a la guerrilla conquistar apoyo popular? No: apenas el 2 por ciento de los colombianos simpatiza con ella.
Es que, como señalé, su existencia ni siquiera favorece a la izquierda democrática, y sí a la derecha. Muchos políticos, empezando por Uribe, son expertos en emplear el coco de la lucha armada para golpear a la izquierda legal. En cambio, hay que ver cómo ha ayudado la guerrilla a la derecha... Se prestó para llevar al poder a un niño bonito de la oligarquía, Andrés Pastrana; ha sido luego la base de la exitosa carrera de Álvaro Uribe, que camina olímpico hacia su tercer mandato; y, como si fuera poco, produjo, como reacción, el nacimiento de la mafia criminal paramilitar y sus nexos con la política tradicional más corrupta.
La enésima muerte de 'Tirofijo' -esta sí la verdadera- debería inspirar a sus compañeros para que corrijan el errado camino de las armas, que solo nos ha dejado dolor y muerte y a menudo sirve de pretexto para consolidar las injusticias que el campesino Pedro Antonio Marín quiso enmendar.
ESQUIRLAS: 1) ¿Conque se "perdieron" los computadores de los paramilitares y nadie renuncia ni a nadie destituyen? 2) Es absurdo que, por una mención accidental concreta, pretenda procesarse como calumnia el análisis genérico sobre el poder en el Cesar que escribió Alfredo Molano.
cambalache@mail.ddnet.es
Daniel Samper Pizano
La historia de 'Tirofijo' es la de una injusticia cuya reivindicación equivocó gravemente el camino. Pedro Antonio Marín fue uno de los miles de campesinos liberales a quienes el poder arrebató sus tierras. Empujado por el despojo, abrazó el camino de las armas, que solo abandonó hace dos meses, al morir. 'Tirofijo' fue fiel a su lucha, y eso habrá que abonárselo. Lo lamentable es que esa lucha constituye un error histórico que al final ayudó a quienes más odiaba, cambió los valores revolucionarios que profesó alguna vez por otros viles e inhumanos y ensangrentó aún más el mapa de este pobre país.
En la larga e inútil matanza se han sacrificado miles de colombianos que habrían podido realizar importantes aportes a una política democrática de izquierda: Camilo Torres, Federico Arango, Julio César Cortés, Jaime Arenas, Armando Cortés, Álvaro Fayad, Carlos Pizarro, en cierto modo Jaime Bateman... y solo menciono a quienes conocí personalmente en tiempos universitarios.
Ahora mismo hay miles de colombianos hundidos en esa guerra sin futuro que, si a algo ha ayudado, es a la política represiva de derecha. Muchos de ellos son soldados: víctimas, la mayoría, de las mismas injusticias sociales y económicas que inspiraron a los guerrilleros para tomar equivocadamente un fusil. Todos son colombianos que, lejos del monte, podrían poner su patriotismo y su voluntad -y aun su rebeldía- al servicio de un cambio pacífico.
Porque, veamos, después de medio siglo de lucha armada, ¿son menos pobres los pobres? No. La violencia ha producido ruina en el campo y cientos de miles de desplazados, mientras la injusticia social sigue viva, a veces oculta por el humo de la pólvora. ¿Son menos ricos los ricos? Ni siquiera. Varios de ellos sonríen desde la lista de Forbes. ¿Ha retrocedido la oligarquía, esas 20 familias de las que hablaba Camilo Torres? Tampoco. Ahora tienen el timón los nietos de aquellos a quienes combatía 'Tirofijo': 'Calibán' lo atacó en sus columnas hace 40 años y ahora uno de sus nietos, convertido en Ministro de Defensa, informa la noticia de su muerte. Acaso, presionado por la guerrilla, ¿es más generoso el Estado con los desvalidos? Al contrario. La seguridad social se volvió un negocio de empresas privadas, el sistema de hospitales públicos está en quiebra y son precarios los contratos laborales, mientras ingentes sumas se destinan a comprar armamentos y sostener un aparato militar cada vez más costoso. ¿Podría decirse que tanta lucha y desgaste permitió a la guerrilla conquistar apoyo popular? No: apenas el 2 por ciento de los colombianos simpatiza con ella.
Es que, como señalé, su existencia ni siquiera favorece a la izquierda democrática, y sí a la derecha. Muchos políticos, empezando por Uribe, son expertos en emplear el coco de la lucha armada para golpear a la izquierda legal. En cambio, hay que ver cómo ha ayudado la guerrilla a la derecha... Se prestó para llevar al poder a un niño bonito de la oligarquía, Andrés Pastrana; ha sido luego la base de la exitosa carrera de Álvaro Uribe, que camina olímpico hacia su tercer mandato; y, como si fuera poco, produjo, como reacción, el nacimiento de la mafia criminal paramilitar y sus nexos con la política tradicional más corrupta.
La enésima muerte de 'Tirofijo' -esta sí la verdadera- debería inspirar a sus compañeros para que corrijan el errado camino de las armas, que solo nos ha dejado dolor y muerte y a menudo sirve de pretexto para consolidar las injusticias que el campesino Pedro Antonio Marín quiso enmendar.
ESQUIRLAS: 1) ¿Conque se "perdieron" los computadores de los paramilitares y nadie renuncia ni a nadie destituyen? 2) Es absurdo que, por una mención accidental concreta, pretenda procesarse como calumnia el análisis genérico sobre el poder en el Cesar que escribió Alfredo Molano.
cambalache@mail.ddnet.es
Daniel Samper Pizano
Algo que voy a leer
Este 29 de mayo lanza su libro “7 años secuestrado por las Farc”, editado por el sello Aguilar
Las marchas de Luis Eladio
Por: EL ESPECTADOR
Para que no se nos gastaran las pilas teníamos que prender el radio sólo para oír los titulares de las noticias y apagarlo, no sabíamos cuánto tiempo nos iban a durar. Cuando nos permitían tener radios nos renovaban las pilas periódicamente: nos daban cada mes y medio o cada dos meses un par de pilas, por supuesto había que tasarlas, no podíamos excedernos, y bueno, tampoco había forma de excederse, por el horario en que había señal.
Tuvimos que salir de este campamento por el riesgo que corríamos de un rescate o ataque militar. Desde el inicio fueron complicadas las cosas porque Íngrid se enfermó, no pudo caminar y la mayor parte del viaje lo hizo en hamaca. Lo mismo pasó después con el teniente Raimundo Malagón, que ya venía enfermo de una pierna y no pudo caminar más.
Fue una marcha muy difícil y aguantamos mucha hambre, pues habíamos salido de repente y llevábamos muy poca comida. Comíamos únicamente agua con arroz, una sola vez al día, normalmente a las once de la noche. Nos levantaban a las cuatro de la mañana y caminábamos hasta las cinco de la tarde, y cuando se acabó el arroz, después de 35 días, el hambre que sentimos fue brutal.
Además de estar marchando en esas condiciones, estábamos famélicos. Si hubiera habido una prueba de supervivencia en ese momento, no habría habido la menor duda de que éramos de Biafra, hubiera sido un espectáculo atroz, acabados, todos, los militares, los policías, todos. Y, claro, los guerrilleros, porque también estaban aguantando hambre.
En ese estado de desespero terminamos comiendo mico: no había nada más y llevábamos como tres días sin comer. Entonces mataron unos micos. Uno cayó herido frente a nosotros y nos miraba y nos mostraba la mano llena de sangre como pidiendo ayuda o como recriminándonos su herida. A las dos horas estábamos comiéndonos ese miquito. ¡Hasta dónde llega el sentido de supervivencia!
El cuerpo humano absorbe todo y más en esas condiciones. No nos enfermamos, pero sí nos quedamos con esa impresión que nos marcó. Sin duda esta marcha fue de lo más duro que tuve que vivir durante el cautiverio. Después de esta marcha nos separaron a todos, hicieron grupos y a los gringos se los llevaron para La Macarena.
Episodio macabro en La Macarena
La presión en los campamentos es bastante fuerte, más cuando están ubicados en zonas donde el diario vivir son los operativos militares. Eso lo vivieron los gringos cuando estaban en La Macarena y les tocó la política de erradicación de cultivos de la zona. Uno de los guerrilleros que los cuidaban, que era amable, les prestaba el radio. Entre otras cosas, estaba desesperado por el entorno, por estar huyendo permanentemente y también por las fricciones con el comandante.
Pues un día, delante de los tres, alrededor de las siete de la noche, cogió el fusil y se pegó un tiro en la barbilla. ¡Se mató delante de ellos! No aguantó más la presión. La reacción del comandante fue: ‘Rápido, rápido, quítele la ropa para que no se manche de sangre. Échenlo ahí al hueco’.
Lo echaron a una trinchera, le echaron tierra y al otro día cambiaron de campamento. El afán era que la ropa no se manchara de sangre y que no se ensuciara el arnés. Los tres norteamericanos estaban estupefactos viendo esa escena. Ninguno jamás se imaginó que eso pudiera verse en el mundo.
A ellos esto los marcó de por vida, lo contaban y lo narraban con un sentimiento y una inmensa pesadumbre. No imaginaban posible una situación de ésas, de pronto en una película, pero no en la realidad. Sin duda, fue una experiencia muy, muy fuerte, que refleja el grado de deshumanización de la guerrilla”.
Las marchas de Luis Eladio
Por: EL ESPECTADOR
Para que no se nos gastaran las pilas teníamos que prender el radio sólo para oír los titulares de las noticias y apagarlo, no sabíamos cuánto tiempo nos iban a durar. Cuando nos permitían tener radios nos renovaban las pilas periódicamente: nos daban cada mes y medio o cada dos meses un par de pilas, por supuesto había que tasarlas, no podíamos excedernos, y bueno, tampoco había forma de excederse, por el horario en que había señal.
Tuvimos que salir de este campamento por el riesgo que corríamos de un rescate o ataque militar. Desde el inicio fueron complicadas las cosas porque Íngrid se enfermó, no pudo caminar y la mayor parte del viaje lo hizo en hamaca. Lo mismo pasó después con el teniente Raimundo Malagón, que ya venía enfermo de una pierna y no pudo caminar más.
Fue una marcha muy difícil y aguantamos mucha hambre, pues habíamos salido de repente y llevábamos muy poca comida. Comíamos únicamente agua con arroz, una sola vez al día, normalmente a las once de la noche. Nos levantaban a las cuatro de la mañana y caminábamos hasta las cinco de la tarde, y cuando se acabó el arroz, después de 35 días, el hambre que sentimos fue brutal.
Además de estar marchando en esas condiciones, estábamos famélicos. Si hubiera habido una prueba de supervivencia en ese momento, no habría habido la menor duda de que éramos de Biafra, hubiera sido un espectáculo atroz, acabados, todos, los militares, los policías, todos. Y, claro, los guerrilleros, porque también estaban aguantando hambre.
En ese estado de desespero terminamos comiendo mico: no había nada más y llevábamos como tres días sin comer. Entonces mataron unos micos. Uno cayó herido frente a nosotros y nos miraba y nos mostraba la mano llena de sangre como pidiendo ayuda o como recriminándonos su herida. A las dos horas estábamos comiéndonos ese miquito. ¡Hasta dónde llega el sentido de supervivencia!
El cuerpo humano absorbe todo y más en esas condiciones. No nos enfermamos, pero sí nos quedamos con esa impresión que nos marcó. Sin duda esta marcha fue de lo más duro que tuve que vivir durante el cautiverio. Después de esta marcha nos separaron a todos, hicieron grupos y a los gringos se los llevaron para La Macarena.
Episodio macabro en La Macarena
La presión en los campamentos es bastante fuerte, más cuando están ubicados en zonas donde el diario vivir son los operativos militares. Eso lo vivieron los gringos cuando estaban en La Macarena y les tocó la política de erradicación de cultivos de la zona. Uno de los guerrilleros que los cuidaban, que era amable, les prestaba el radio. Entre otras cosas, estaba desesperado por el entorno, por estar huyendo permanentemente y también por las fricciones con el comandante.
Pues un día, delante de los tres, alrededor de las siete de la noche, cogió el fusil y se pegó un tiro en la barbilla. ¡Se mató delante de ellos! No aguantó más la presión. La reacción del comandante fue: ‘Rápido, rápido, quítele la ropa para que no se manche de sangre. Échenlo ahí al hueco’.
Lo echaron a una trinchera, le echaron tierra y al otro día cambiaron de campamento. El afán era que la ropa no se manchara de sangre y que no se ensuciara el arnés. Los tres norteamericanos estaban estupefactos viendo esa escena. Ninguno jamás se imaginó que eso pudiera verse en el mundo.
A ellos esto los marcó de por vida, lo contaban y lo narraban con un sentimiento y una inmensa pesadumbre. No imaginaban posible una situación de ésas, de pronto en una película, pero no en la realidad. Sin duda, fue una experiencia muy, muy fuerte, que refleja el grado de deshumanización de la guerrilla”.
Un contrato que vale la pena firmar...
Voluntaria y corporalmente, yo……………………….renuncio a mi condición de hombre o de mujer;, a todo privilegio (social, económico, patrimonial) y a toda obligación (social, económica, reproductiva) derivados de mi condición sexual en el marco del sistema heterocentrado naturalizado.
Me reconozco y reconozco a lxs otrxs como cuerpos parlantes y acepto, de pleno consentimiento, no mantener relaciones sexuales naturalizantes, ni establecer relaciones sexuales fuera de contratos sexuales temporales y consensuados.
Me reconozco como productor y como transmisor y difusor de () sobre mi propio cuerpo y sobre cualquier otro cuerpo que firme este contrato.
Renuncio de antemano a todos los privilegios y a todas las obligaciones que podrían derivarse de las desiguales posiciones de poder generadas por la re-utilización y la re-inscripción del ().
Me reconozco como y como trabajador del .
Renuncio a todos los lazos de filiaciones (maritales o parentales) que me han sido asignados por la sociedad heterocentrada, así como a los privilegios y a las obligaciones que de ellos se derivan.
Renuncio a todos mis derechos de propiedad sobre mis flujos seminales o producciones de mi útero.
Reconozco mi derecho a usar mis células reproductivas únicamente en el marco de un contrato libre y consensuado, y renuncio a todos mis derechos de propiedad sobre el cuerpo parlante generado por dicho acto de reproducción.
El presente contrato es válido por una duración de………….meses (renovable)
En………a………..de……………de…………..num. de ejemplares………………
Firma.
Me reconozco y reconozco a lxs otrxs como cuerpos parlantes y acepto, de pleno consentimiento, no mantener relaciones sexuales naturalizantes, ni establecer relaciones sexuales fuera de contratos sexuales temporales y consensuados.
Me reconozco como productor y como transmisor y difusor de () sobre mi propio cuerpo y sobre cualquier otro cuerpo que firme este contrato.
Renuncio de antemano a todos los privilegios y a todas las obligaciones que podrían derivarse de las desiguales posiciones de poder generadas por la re-utilización y la re-inscripción del ().
Me reconozco como y como trabajador del .
Renuncio a todos los lazos de filiaciones (maritales o parentales) que me han sido asignados por la sociedad heterocentrada, así como a los privilegios y a las obligaciones que de ellos se derivan.
Renuncio a todos mis derechos de propiedad sobre mis flujos seminales o producciones de mi útero.
Reconozco mi derecho a usar mis células reproductivas únicamente en el marco de un contrato libre y consensuado, y renuncio a todos mis derechos de propiedad sobre el cuerpo parlante generado por dicho acto de reproducción.
El presente contrato es válido por una duración de………….meses (renovable)
En………a………..de……………de…………..num. de ejemplares………………
Firma.
sobre las niñas del leonardo da vinci
La Patria (Manizales) Mayo 06 de 2008
Página 5-A.
Por Pablo Arango
La gente bien de Manizales
La ilustre dama, seguramente con una vida intachable, acolitada por el
Alcalde de Manizales, redujo a estas facinerosas a la categoría que les
corresponde: ya no son más estudiantes, ni muchachas, ni ciudadanas de
Manizales. Son lesbianas, y no más.
Con mucha sabiduría y un fino sentido moral, la rectora del colegio Leonardo
Da Vinci de Manizales, expulsó a dos degeneradas estudiantes que, debido a
su depravación, no le tienen horror al placer ni al amor. La ilustre dama,
seguramente con una vida intachable, sobre todo con una historia sexual a
prueba de casanovas de cualquier condición, acolitada por el Alcalde de
Manizales, redujo a estas facinerosas a la categoría que les corresponde: ya
no son más estudiantes, ni muchachas, ni ciudadanas de Manizales. Son
lesbianas, y no más. Y logró algo todavía más notable: redujo su colegio a
la circunstancia de un prostíbulo: sólo importa el sexo. Ahora el resto de
muchachas, las virtuosas, las que siguen el ejemplo de doña Magola, ya no
son más estudiantes ni muchachas; son heterosexuales. Acaso alguna se
prostituya más tarde, -¡Dios no lo quiera!- o se practique un aborto -¡que
el diablo nos coja confesados!- , pero serán heterosexuales como Dios manda.
Y todo gracias a doña Magola.
El Alcalde de Manizales, hombre probo, padre de familia irreprochable,
esposo monógamo y fiel como el que más, heterosexual por encima de cualquier
duda, uribista para más señas, apoya a la rectora. Pero, desde luego, no
porque las lesbianas sean lesbianas, sino porque son indisciplinadas. Ni más
faltaba. Ni don Juan Manuel ni doña Magola van a tolerar la indisciplina.
Ellos, en particular él, pueden tolerar y hasta adorar a gente que se ha
sacado fotos en campañas electorales con amigos de asesinos allá abajo en el
hermoso valle del río Magdalena, por los lados de La Dorada; pero no se van
a aguantar a unas indisciplinadas, y menos si son lesbianas. Porque hay que
ver hasta dónde hemos llegado. ¡Lesbianas! Las lesbianas son degeneradas,
son peligrosas aunque no le hagan un daño aparente a nadie. Porque los daños
más graves son los que se le hacen al alma, sobre todo al alma de gente bien
como doña Magola y don Juan Manuel.
La pobre rectora declaró en televisión que se sentía atropellada. Y tiene
razón. Como diría Jorge Iván Gómez Osorio, nuestro diputado estrella de la
U, «hay que rodear» a doña Magola, para que esa gavilla de travestis,
lesbianas y degenerados de toda clase no la siga atropellando por haber
cumplido su deber. Y «hay que rodear» -como diría sonriente Jorge Iván- a
nuestro alcalde, para hacerle ver al país que aquí sí somos bien unidos, y
que no toleramos el pecado y el libertinaje, sino solamente las masacres,
los magnicidios y, en general, los crímenes más bien grandecitos. El
alcalde, quien ha tratado de guardar un prudente silencio, pero ante la
gravedad de la falta se ha visto obligado a mover la lengua, dejó caer en
una entrevista la hermosa y olvidada expresión: «quienes hemos sido educados
en valores...». Quienes han sido educados en valores, como don Juan Manuel,
Jorge Iván, la gente de la U, la gente bien de Manizales, los políticos en
general, no olvidan particularmente aquellos valores que constituyen los
pilares de nuestra sociedad: CVY, 10%, 15%. ¡Ah!, la gente bien de
Manizales.
Estoy tan convencido del empeño de don Juan Manuel y doña Magola en educar a
nuestra descarriada juventud, que podría apostar lo que fuera a que
cualquiera de los dos estaría dispuesto a participar de una de las sesiones
de lesbianismo de dos adolescentes, con el fin de asesorarlas para impedir
que le hagan daños mayores a nuestra sociedad. Es más, es tan conmovedor ese
gesto hipotético, que estoy seguro de que la gente bien de Manizales estaría
dispuesta a hacer el mismo sacrificio. Porque la gente bien se preocupa por
los demás, incluso más que por sí mismos; porque las vigas que tienen en los
ojos no les impiden ayudar a remover las pajas de los del prójimo. Porque,
como lo dijo Bertrand Russell, «la gente bien es la gente de mente sucia».
Página 5-A.
Por Pablo Arango
La gente bien de Manizales
La ilustre dama, seguramente con una vida intachable, acolitada por el
Alcalde de Manizales, redujo a estas facinerosas a la categoría que les
corresponde: ya no son más estudiantes, ni muchachas, ni ciudadanas de
Manizales. Son lesbianas, y no más.
Con mucha sabiduría y un fino sentido moral, la rectora del colegio Leonardo
Da Vinci de Manizales, expulsó a dos degeneradas estudiantes que, debido a
su depravación, no le tienen horror al placer ni al amor. La ilustre dama,
seguramente con una vida intachable, sobre todo con una historia sexual a
prueba de casanovas de cualquier condición, acolitada por el Alcalde de
Manizales, redujo a estas facinerosas a la categoría que les corresponde: ya
no son más estudiantes, ni muchachas, ni ciudadanas de Manizales. Son
lesbianas, y no más. Y logró algo todavía más notable: redujo su colegio a
la circunstancia de un prostíbulo: sólo importa el sexo. Ahora el resto de
muchachas, las virtuosas, las que siguen el ejemplo de doña Magola, ya no
son más estudiantes ni muchachas; son heterosexuales. Acaso alguna se
prostituya más tarde, -¡Dios no lo quiera!- o se practique un aborto -¡que
el diablo nos coja confesados!- , pero serán heterosexuales como Dios manda.
Y todo gracias a doña Magola.
El Alcalde de Manizales, hombre probo, padre de familia irreprochable,
esposo monógamo y fiel como el que más, heterosexual por encima de cualquier
duda, uribista para más señas, apoya a la rectora. Pero, desde luego, no
porque las lesbianas sean lesbianas, sino porque son indisciplinadas. Ni más
faltaba. Ni don Juan Manuel ni doña Magola van a tolerar la indisciplina.
Ellos, en particular él, pueden tolerar y hasta adorar a gente que se ha
sacado fotos en campañas electorales con amigos de asesinos allá abajo en el
hermoso valle del río Magdalena, por los lados de La Dorada; pero no se van
a aguantar a unas indisciplinadas, y menos si son lesbianas. Porque hay que
ver hasta dónde hemos llegado. ¡Lesbianas! Las lesbianas son degeneradas,
son peligrosas aunque no le hagan un daño aparente a nadie. Porque los daños
más graves son los que se le hacen al alma, sobre todo al alma de gente bien
como doña Magola y don Juan Manuel.
La pobre rectora declaró en televisión que se sentía atropellada. Y tiene
razón. Como diría Jorge Iván Gómez Osorio, nuestro diputado estrella de la
U, «hay que rodear» a doña Magola, para que esa gavilla de travestis,
lesbianas y degenerados de toda clase no la siga atropellando por haber
cumplido su deber. Y «hay que rodear» -como diría sonriente Jorge Iván- a
nuestro alcalde, para hacerle ver al país que aquí sí somos bien unidos, y
que no toleramos el pecado y el libertinaje, sino solamente las masacres,
los magnicidios y, en general, los crímenes más bien grandecitos. El
alcalde, quien ha tratado de guardar un prudente silencio, pero ante la
gravedad de la falta se ha visto obligado a mover la lengua, dejó caer en
una entrevista la hermosa y olvidada expresión: «quienes hemos sido educados
en valores...». Quienes han sido educados en valores, como don Juan Manuel,
Jorge Iván, la gente de la U, la gente bien de Manizales, los políticos en
general, no olvidan particularmente aquellos valores que constituyen los
pilares de nuestra sociedad: CVY, 10%, 15%. ¡Ah!, la gente bien de
Manizales.
Estoy tan convencido del empeño de don Juan Manuel y doña Magola en educar a
nuestra descarriada juventud, que podría apostar lo que fuera a que
cualquiera de los dos estaría dispuesto a participar de una de las sesiones
de lesbianismo de dos adolescentes, con el fin de asesorarlas para impedir
que le hagan daños mayores a nuestra sociedad. Es más, es tan conmovedor ese
gesto hipotético, que estoy seguro de que la gente bien de Manizales estaría
dispuesta a hacer el mismo sacrificio. Porque la gente bien se preocupa por
los demás, incluso más que por sí mismos; porque las vigas que tienen en los
ojos no les impiden ayudar a remover las pajas de los del prójimo. Porque,
como lo dijo Bertrand Russell, «la gente bien es la gente de mente sucia».





