La fiesta en casa de la amiga africana…
Ahora si, comento la fiesta en casa de la amiga africana, que ocurrió el lunes, pero ya sabemos que vengo atrasada de blogs, entonces no importa que hoy sea Jueves y lo comente hasta ahora.
Primero les cuento a quienes no la conocen que mi amiga africana es probablemente la persona en mi profesión, de mi edad y de mi curso que más admiro y de quien más me precio por ser amiga, desde el principio fue siempre muy concentrada, juiciosa y viajera; tanto que en su última aventura, sola se fue para el África y regresó triunfante a celebrar su cumpleaños en el apartamento que tiene en el barrio donde vivo, dos cuadras más arriba que el mío.
Fui entonces a verla por el cumple ya que no la había visto por la llegada, y fue muy divertido verla desde la silla de rodachines que le regaló su padre, allí sentada en su silla selvática, que trajo de otro viaje por allá en la Macarena, estaba con tres damas a las que nunca había visto y con las que de inmediato nos adentramos en temas de mujeres, sin pudor alguno.
Hacer visita con gallinas hétero siempre se me ha dado muy bien, sobre todo si son de mi edad o mayores, amén de las amigas de la chica con quienes no me identifico, pero converso cordialmente.
En fin… volviendo a la fiesta, llegaron luego su amigo computín y otros dos tíos de lo más simpáticos el uno, novio de la una y el otro sin identificación aparente más que la de su nombre (que para todos era referencia, menos para mi) con los que también comentamos los temas de la vida cotidiana, estos ya menos femeninos que los remedios para el cólico mestrual y las decisiones de si poner o no los cachos; así que, comentamos con ellos, los que tanto nos atañen a quienes tenemos más de 30, el trabajo, los computadores y las elecciones presidenciales.
Y luego de la bebeta de cerveza, vino y otros muerdagos… pasamos a conversar en simultaneas. También los temas de la vida que ahora nos resultan comunes; para ese momento ya habían llegado otras damas amigas de la africana a quienes tampoco conocía pero con las que mal que bien, también hubo conexión.
Eso es lo propio de las fiestas de sala, que termina uno enrolado con los que siente afines, me fui de última, con computín a mi lado, pues vivía él en la cuadra del medio, entre mi casa y la de la africana, nos despedimos cordiales en mitad del camino y llegue a la mía con sorpresa en la mano.
Como en cumple de niño chiquito y gracias al viaje, me regaló la amiga una cápula (o una pieza de tela de nombre parecido que más parecía mexicano que africano) que es un pareo de esas tierras tan lejanas.
Resultó el pareo, tener en su estampado el símbolo lésbico de Labrys, concluimos entonces la dama de la puerta y yo que era un regalo para mi predestinado y me sentí orgullosa de la amiga que tengo y de ser quien soy y no negarlo.
Felicitaciones entonces a la colega y besitos y abrazos cumpleañeros a ver si en estos días nos adelantamos en chisme y me cuenta por fin, como está la vida afrikanska (para no demeritar de mi sueco).
Por que de cumple no se pudo saber más que las vicisitudes del mac y sus ventajas sobre el vaio asesino.





