Miércoles 9:18 a.m.
Han pasado como tres semanas desde que no escribo realmente en este blog; sí, la chica me dejó y a veces la veo o hablo con ella y es como si el mundo se quedara detenido un instante y siguiera siendo mi chiqui consentida, pero no, todo es quimera, vuelvo a la realidad.
El mundo siguió girando a su propio afán, después de la despedida restaurantera, hubo fiestas y mil reuniones de lo más apuradas y hasta visita al alcalde mayor de la ciudad.
Se posiciona el tema de ser lesbiana, gay, bisexual, transexual o lo que uno quiera ser, frente a la administración pública, porque somos libres y tenemos derecho a expresarnos libremente y sobre todo, votamos.
Hoy ya es jueves y de este escrito me había sacado una de esas múltiples reuniones urgentes, luego de la cual nos fuimos a la casa de la amiga de las letras repetidas y su novia la rubia de cabello corto a hacer visita y a comentar la vida y lo bonito del apartamento nuevo y compartido.
Pero vuelvo al tema de las reuniones políticas, todas ellas con el fin de sacar adelante el tema de ser y que nos vean serlo en la ciudad; el consenso es, que territorializando espacio se empieza a hablar de políticas públicas, de derechos vulnerados, de acciones frente a problemas puntuales.
Todas cosas que se aprenden a ver con el tiempo y con los ojos de nueva activista impulsada… bienvenido sea el mundo de los derechos y las leyes y los acuerdos concertados, bienvenidas las políticas públicas y las alianzas y los compromisos colectivos.
Bienvenido el gusto de hacer por otros lo que antes uno ni podía imaginarse.





