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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
Sindicación
 
Otra vez callejeando


Cuando estaba en 8 grado en el colegio, empecé a salir de rumba con mis amigos, no tendría en esa época más de 15 años, pero entonces las leyes eran laxas y los menores de edad no sólo bebíamos con impunidad en establecimientos públicos, sino que lo hacíamos varias veces por semana, la vida me cambió un poco cuando me enviaron interna a un pueblito alejado de la civilización callejera, poca rumba en ese entonces.

Mis amigos bogotanos siguieron sus rumbos y a mi regreso, justo con la entrada a la universidad, me rodeé de un grupo de compañeros más tranquilo que el de mi bohemia vida de antes de irme; la rumba se volvió esporádica (supongo que si el objetivo del viaje era alejarme de las malas compañías, se logró más o menos).

Pasaron los años, y empecé a vivir lejos de la casa materna y en el barrio de mi juventud, lo que me recordó lo divertido de la rumba y trajo de vuelta a los grandes amigos, sacándome de nuevo a los bares aledaños a mi humilde residencia, amén de la época de la calle de la deshonra.

Rumbie, Jarté e hice otras cosas varias, hasta que se cerro el local donde vendía bebidas espirituosas y preparaba fantásticos emparedados y pensé que tal vez era mejor darme un descanso…

Dejé entonces de salir un buen tiempo hasta que conocí a las DeGeneradas y otra vez volví al ruedo, películas, rumbas, torneos de fútbol me han ocupado desde entonces.

El sábado, con ellas, me sentí quinceañera, cuando salimos al bar del color aquel con las chicas DeGeneradas y otras más que las acompañan, terminamos a las 3 a.m. caminando rumbo a casa de una de ellas.

Ruptura de vidrio, vaca para las cosas, dormida sin cobija y regreso a casa madrugada, así es la vida callejera, con gafa negra y billete arrugado; así soy yo, que no cambio, así es la vida, aunque parezca más seria.
No