La final del fútbol
Nunca he sido la más futbolera, me gustaba el Santafé por que vivía en ese barrio de niña, el Manchester por que los Ingleses me parecen de lo más simpáticos, y de la copa del mundo, como no, me gusta la final.
Nunca me la pierdo, desde España 82 y su naranjito; ayer fue la final de éste mundial, entre Italia y Francia, yo iba por los del pan y el vino, por que los de la pasta me caen gordos, no así las italianas que me parecen mamitas y simpáticas, pero los manes italianos, no me los paso, son de lo más pedantotes, como el marido de mi prima favorita, que es un petardo.
Yo se que los franceses no tienen buena fama, pero a mi me simpatizan los jugadores de esa selección, incluido el mán del cabezazo o sobre todo el, que lástima se fue expulsado.
Vinieron varias chicas, ninguna era la mona o la mechuda, y fue menos tenso el ambiente que estando ellas, hasta tarde nos quedamos jugando y no jugando, con el combo alpinito, la jefa y la nueva morena, tan guapota ella y tan maja.
Siento que la que trajo los bultos hoy le estaba dando pedal, pero dicen por ahí que al que le van a dar le guardan, entonces… espero.
Que la vida es como el fútbol, uno espera que la final sea entre Alemania y Brasil, pero igual me gusta, por pluralidad, que sea intereuropea la vaina y hasta contenta ( no tanto) me pongo porque sea Italia el campeón… bonitas ciudades, y el recuerdo de un alfa romeo descapotable en medio de la lluvia que me recuerda a Dinosof y a los cientos de palomas de la plaza de San Marcos.
Besos pues para los futboleros y triste (con cámara dañada e imágenes perdidas) empiezo la semana.