Oda a las cámaras caídas en el cumplimiento de su deber
Se putió la cámara, no se que le pasó, pero se dañó la bendita, ahora no reproduce el audio y píxela la mitad de la pantalla… ¡un desastre colosal! que me recuerda los tantos otros que me han ocurrido con cámaras en la vida.
Recuerdo la cámara de mis amiguitos universitarios que se quedó olvidada frente a una locación y paila, ¡se la volaron! Les costó medio semestre, un poco de fiestas y asesoría de abogado, pero finalmente dejaron los curitas que se graduaran…
Mi primera cámara fue una vhs de cassette chiquito se la compré por 700 dólares a un árabe en Nueva York, Junto a mi amigo Garbanzo, la tuve muchos años y con ella fui a Suecia, a Inglaterra, a la India, a muchos lados, se daño varias veces pero fue una buena guerrera.
También recuerdo la que nos robaron con pistola en mano en la iglesia de Egipto… asustador el episodio, pero la verdad, el más cercano que he tenido a una película de acción…
Y la que calló al fondo del mar en un paseo Samario…
Las recuerdo a todas, y me siento contenta de contar con mi 3 ccd panasonic, que no sirve y que hoy muy por la tarde se va de visita al señor del servicio técnico especializado.
Agradezco entonces a cada una de ellas, a las buenas y a las dañadas, a las robadas, a las prestadas y a todas las que me han dado el gusto de guardar no solo en la memoria imágenes en movimiento.