Otro muerto
Hoy me encontré en la calle una valla inmensa que hablaba de no olvidar el crimen de un gran colombiano, su nombre era Luís Carlos Galán Sarmiento y fue probablemente el único candidato presidencial desde que me acuerdo de esos temas, por el que me hubiera gustado votar en serio. Es probable que de votar por el, tal vez me habría arrepentido por madrugar en domingo para sufragar, nunca lo sabremos, pero prefiero creer lo contrario.
No lo conocí personalmente, pero su historia y su manera de hacer política y de vivir recta y dignamente la vida pública siempre han sido una inspiración para mi, como persona; lo mataron el día en que venida de Arbeláez fui a teatro con mi amigo el parce hace ya muchos años.
Pero recuerdo claramente, como si hubiera sido ayer (tal vez por haberlo visto demasiadas veces) como le pegaron los tiros y se jodió la vaina, el país enloquecido por tanto muerto que vino antes y que vino después y que sigue viniendo por distintas causas o sin causas, que es más grave, sigue pensando que debe pagar algún culpable.
Siempre me han dicho que la violencia en Colombia, desde la muerte de Gaitán, líder popular que estremeció los corazones de liberales más viejos que yo; ha sido el magnicidio mayor, pero yo, en mi violencia moderna considero que el de Galán fue detonante de tanta escoria que hay por ahí de corbata.
Yo vengo de familia liberal y como dijera el abuelo de mi abuela en su lecho de muerte: Que viva el partido liberal y sáqueme el trapo rojo que me voy de feria… dicen que los muertos todos son buenos y más si son del otro bando. No se si lo creo, porque de algún modo, me despierta la conciencia, saber que eso es en la mala y yo prefiero no hacerlo mi promulgarlo ni amarrarme muñecos a la espalda.
Me salgo entonces del pote y considero ya cumplida la misión de la carta dolorosa que le mandamos al mundo y que no nos escucharon, cuando sin voto, nos reunimos los parces, en la torre c, a decirle al mundo que nos parecía la ñaca que mataran, al señor del ahora o nunca y bueno, visto a ojo de mala cubera, si se logró algo, que aún hoy, pasados tantos años siga yo creyendo que es posible lograr un mejor país para todos y todas.
Y que si no es ahora, será algún día.