El compadre…
Hoy vino de visita El compadre, de mis ex compañeros de apartamento, tal vez es el que más quiero y con el que mejor me he llevado mientras vivíamos juntos, vino de Medellín a su primer viaje de negocios y esta hecho un bello, sacamos a pasear al monstruo hace un rato y nos adelantamos en chismes amorosos… que bonito mi compadre, siento que con el también comparto lo de las vidas paralelas.
Como ya sabemos, eso de vivir sola, en mi caso, ha sido un decir, prácticamente desde que me pasé a las torres (el 31 de octubre se cumplen 6 años) he tenido diversos compañeritos de apartamento; empecé viviendo con un costeño de Sincelejo aparecido del periódico que me hacía danzas exóticas y se arrunchaba conmigo y mi prima la de la perra a ver novelas y a criticar reinas, esa fue una época muy tierna en esta casa, duró como 4 meses pero fue mi época de salir del closet, cuando soñábamos con una productora de películas porno… Un día Sincelejo se fue a vivir con su novio y me dejó de “herencia”: el doctor Cúcuta que originalmente vino a visitarlo y se quedó 3 años en el cuarto de mejor vista, el doctor tenía la mala costumbre de levantar novios por Internet, así que a casa llegaban todo tipo de personajes, a conocerlo: grandes camioneros, economistas bajitos, gordos ricachones y bellos modelitos, jamás el asesino del hacha, afortunadamente… toco madera.
Una vez, viviendo con el compadre, me engaño un muchacho y nos enfrijoló a su madre… esa faena estuvo tremenda, la señora, adicta al alcohol, se agarró con su novio en la alcoba, gritaron, putearon y amenazaron asesinato, se armó de valor el pobre compadre y al empujar la puerta, encontró la escena de dos cincuentones borrachos, sudando, tirando en el piso o intentando ahorcarse… no quedo muy claro, el caso es que mientras yo gozaba de los placeres de la calle subachoqueña, a el le tocó llamar a la caballería… el novio de la señora pasó la noche en un sofá de sala ubicado en la portería de la torre, porque yo le prohibí la entrada, también me toco, cual abuelita, repudiar a la señora y persignarme para el siguiente compañero, que resulto ser el novio de mi amiga la borracha… es que eso de escoger por periódico es una lotería, pero a veces salen personajes como el compadre, a los que uno quiere y se quedan de corazón.
Bienvenido compadre.





