Entrando en el espectro del tiempo
Jueves en la noche, me pierdo en el trasmi luego de pasar por mi iniciación política, traigo la cabeza efervescente, les digo a mis compañeritas de ya sabemos donde que me ayuden con la lista, una me mira con sonrisa y opina que hay que pensarlo, la otra me dice que le escriba una carta pero en principio no le suena el plan.
Yo me ofusco, ella se ofusca y en medio de la calle cada cual toma su vía; camino a casa para despejar la mente y luego tomo un taxi (no más trasmi) voy decidida.
Escribo entonces tremenda carta, diciendo porque la quiero e invocando apoyo de grupo, hay respuestas, las esperadas, ambas, en su propia vía, me niegan la posibilidad y hasta me llaman oportunista.
Se me sube el dolor de corazón a la cabeza y redacto mi carta de renuncia, tremendo paso, irse de un proyecto al que uno le ha metido el alma, pero no importa, todos somos pasajeros y no hay gente indispensable.
Me llama la mujer ecuánime ¿pero como? que bárbara, te hubieras esperado a mi respuesta, me dice… la entiendo, pero le digo que la paciencia, aunque debería, no forma parte de mis virtudes más próximas, sin embargo, le prometo esperar su respuesta antes de hacer cosas de última palabra.
Me toteo por dentro en lunes, no hay mensaje en la bandeja, decido esperar hasta el siguiente jueves, máximo; hablo con gente y me salgo de rumba el sábado, no quiero pensar en eso, no quiero pensar en nada, me encuentro entonces con la otra silenciosa, mismo plan, conozco su decisión de antemano, me dice que hablemos durante la semana, le digo que si, pero no quiero hablar de sobra, no me nace justificarme… la respeto a ella y su opinión de siempre, respeto a las que opinan que no, aunque me duelan.
Entonces, sólo quiero saber que va a decir la ecuánime, me miro en el espejo y me digo, se paciente, se paciente… escribir historia tiene su ciencia.
No todos tenemos catalejos, además es bonito ver como quienes menos espero, dicen vamos; la vida parece un ajedrez, o un juego de dados, la cara parece la misma en la mañana, pero he cambiando, me pesa el culo de tanta indiferencia.
Quiero hechos, concretarlos, todavía no conozco todos los lados, pero voy aprendiendo, voy codificando, voy llenado la cabeza de pequeños puentes, de lazos, de corredores largos.
Sonrío, es de tarde, falta motoso, repetición de jugo de guanábana en agua…
La vida es happy rehappy y yo, sigo siendo un día feliz.





