La camisa en el árbol
La cometa dibujaba figuras en el aire, y yo sólo pensaba en la que mi madre me hizo por ser Agosto, muchos años atrás; era una cometa sensacional, la construimos con mucho afán en la mañana, antes de que me recogiera el bus del colegio, tenía dos palitos en el centro, formando una cruz, y no medía más de 20 centímetros de lado.
Cubrimos la cruz con una bolsa de mercado por el lado en que no tenía propaganda, así que era una cometa blanca, la más simple y sencilla del mundo, su cola, salió de las medias veladas que algún traje de danza de mi hermana, dejó rezagadas en un closet…
Mi cometa, fue la cometa más rápida del concurso, la que más lejos volaba… cuando cayó al piso, luego de su lejana travesía, se enredó de palitos la cola sobre el pasto y me pasé todo el recorrido, desde Suba hasta las Torres quitando ramitas de unas medias veladas viejas… no tendría yo más de 6 años.
El viento es quien eleva las cometas, quien impulsa los molinos, quien se enreda en las ramas de los árboles, despejándoles de hojas, es también el viento, huracanado, quien empuja las olas del mar e inicia las tormentas en compañía de las nubes… en fin, es el viento, viajero incansable, quien se llevó ayer mi camisa azul de la terraza y la puso a descansar en el árbol de eucalipto.
La vi yo pasar, y no me lo creía, pero cuando me asomé a la ventana, allí estaba, en una rama del árbol, la más alta para ser exacta. Carachas, le tenía cariño a mi camisa azul, pero por más que he mirado, no se baja del árbol.
Comentario:
Con el tiempo descubrimos que la camisa sigue aquí conmigo y que quien se fue con el viento fue una camiseta.
Comentario:
Y aún después de tanto tiempo, nunca vi la camisa azul... el viento se la llevó...
Comentario:
Te das cuenta que tu camisa azul puede ser parte definitiva de "Lo que el viento se llevó" y pasar a la historia????? En la buena, diría yo... nada en este mundo pasa, sino es porque está escrito que así debe pasar, y tu camisa no es la excepción... No ayudo, cierto?.





