El congreso del polo
Empezó el jueves con la llamada de mi amiga la grandota, me decía que la fila para la acreditación como delegada al congreso era prácticamente interminable y que como ella iba por mitad podía ser bueno que yo llegara y me hiciera a su lado; paracaidista de fila como siempre he sido, salí corriendo a su encuentro, llegué como una hora después y ya no había fila, ni grandota, pero si despelote.
Logré finalmente recoger la escarapela he hice mi primera incursión oficial en política (eran para asistir al congreso los votos que depositaron familiares y amigos en las urnas hace 15 días).
Las vacas sagradas se echaron sus discursos democráticos mientras yo me deleitaba viendo gentes de distintas edades, colores y tamaños, todos delegados de muchos lugares del país en el cometido de construir política juntos.
El viernes el plan era conversar sobre los pilares en la conformación de un partido democrático, participativo y diverso; salud, educación, política social, estatutos, temas de todo orden se trataban en comisiones aparte, nosotros nos centramos en el tema de los estatutos del partido que son la base de nuestra tajada en la torta.
Lo importante allí era hacer presencia como grupo minoritario y en ese sentido se logró un objetivo importante ya que una mujer lesbiana se encargó de la redacción de la relatoría en esa comisión, lo que es clave, porque quien hace la relatoría, tiene la última palabra sobre los temas tratados.
El sábado la idea era votar por 8 personas LGBT que nos representaran en el siguiente círculo, fue allí donde empecé a conocer el ejercicio de la política: resulta que cualquiera puede postularse, pero el punto es que lo haga por consenso y con apoyo.
Nos enfrascamos los del polo de rosa en una discusión regionalista que terminó fraccionándonos, pero los ires y venires del fraccionamiento fueron la instrucción política, en la que se nota clarito que cada cual va buscando sus intereses.
Que si tu, que si yo, que si sumamos y restamos, que si les decimos a estos que hagan esto o nos reunimos aparte; que si prometemos, que si cumplimos, que si nos quedamos callados o terminamos la conversación aleteando; un mundillo de ratones corriendo por su queso entre el laberinto.
No se si realmente me interese por seguir en esto, siendo como soy me cuesta un poco ver que aun cuando digamos lo contrario terminamos todos envueltos en la maraña de quienes quieren el poder y quienes lo sustentan y prefieren mantenerlo.