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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
Sindicación
 
Día mundial sin carne

Mi mamá se hizo vegetariana cuando yo tenía 3 años; por ese entonces las cosas eran complejas al interior de la familia por culpa de la dieta, pues mi mamá opinaba que todos en casa debíamos ser vegetarianos si ella lo era y mi abuelita pensaba que los niños, como no, debían comer aunque fuera un huevito y me escondía en su cuartito de costura a comer huevos revueltos con cebolla y tomate o me zampaba a cocotazos unos desagradables huesos cubiertos de carne para que los royera cual rata… desagradable solo recordarlo.

Voluntariamente me comí la primera carne asada en casa de una de mis tías, la más alcahueta de ellas, enterré el cuchillo con sevicia y vi la sangre aún a medio coagular y me metí el trozo y mastiqué, mastiqué y mastiqué… me la comí con gusto, no lo niego; tendría 8 años y al terminar dije: - el día que mi madre muera, comeré carne, que rica.

Me cambió el parecer a los 15, cuando por culpa de un resultado futbolero dejé el sendero de los Maestros y para conmemorarlo comí en una semana todo lo que jamás había probado (me falta el ceviche) desde hamburguesas hasta pollos broster.

No sentí que me hubiera perdido de mucho y preferí, por aquello de la logística, seguir siendo vegetariana aunque o creyera en el abuelito de barba… en el que igual seguí creyendo.

Con los años han mejorado los productos para personas vegetarianas y aunque en muchos paseos me mantengo en la misma dieta de arroz, queso, papa/ plátano/ yuca y ensalada de tomate y cebolla con o sin limón, hay más lugares donde al menos un plato es vegetariano.

Claro, he limitado los locales que frecuento y en estos lo que puedo comer, pero la verdad esa posibilidad de pocas posibilidades me agrada, ser la distinta de la mesa, y encontrar, las más de las veces, gente dispuesta a colaborar en la creación de nuevos platos para mi uso exclusivo.

Y bueno, a que viene esto, resulta que hoy se celebra un día sin carne, por los miles de animales sacrificados, en una de las industrias más contaminantes del planeta, y yo recuerdo mi quesito de soya sofrito y mi pasta de verduras y me relamo contenta por el regreso de lo orgánico y el aceite de olivas.

Amén de las papitas fritas, que merecen capítulo aparte.
 
Comentario:
Pero las papitas fritas con salsa de tomate pero mucha.
No