La Pintada
Decidí cambiar los colores de mi casa, habían estado allí por mucho tiempo, naranja verde y amarillo rechinantes, parecía esta residencia un pastel, así que opté por el cambio radical, blanco hueso en todas las paredes.
Pero he de confesar que estoy al borde de la locura, hay polvo, muebles, pelos, periódicos, plásticos, brochas y rodillos por todas partes… así que entre gripa y ajustes locativos voy a entrar en un colapso, lo de pelar ventanas y puertas ha estado tremendo, años de pinturas sucesivas no dejan ver vetas, que por cierto son bastante pobres, pues todo el trabajo de madera es vil triples al que no le entra el hermano gorgojo… jo, jo, jo, y cuando se pela con tinner y removedor queda todo lo que era blanco de un rosadito lo más maricón, nada de color madera por ningún lado, no se por que, pero hay que darle mucha lija, el caso es que hemos optado entonces por ponerle algo de tintilla a lo que se logra sacar el color madera y queda regio todo, pero es mucho el empeño que hay que ponerle.
Entonces, yo me encargo del almuerzo, de puyar a todo el mundo para que no haga tanto desorden y a escribir en el blog, que la sala está terminada y ya empezaron con los cuartos.