El Papi

“El Papi” era un cocodrilo, en el carnaval al que yo fui; era el marido de mi amiga del libro azul “el cine se hace con las manos” y se pasó contento, ese día, bailando por las calles de Barranquila con su bailado cachaco, bebiendo sus rones, con coco, como se bebe allá…
Un día yendo por la circunvalar a entrevistar a alguien, nos encontramos boca de jarro con el candidato de las alcantarillas y se salió el, medio cuerpo ventana afuera gritándole al candidato: “payaso” mientras éste tan decente, le hacía pistola con el brazo y le gritaba HP.
Manejé un cabezote de trailler gracias a el, en un parqueadero de mulas, mientras nos tomaba fotos su entonces novia desde el carro de atrás.
En Medellín vimos fútbol cuando el “andaba con una sueca menor de edad”.
…Me temblaron las manos cuando me lo dijo el socio del café de antes, en el teléfono mientras yo abría el correo. De inmediato busqué llamarla, pero fue una llamada muy tonta, no supe que decirle, tal vez no dije nada… suena vacía cualquier palabra.
Solo se que fue un disparo, un amigo me dijo que la cosa por allá esta fea, que la gente se mata por pendejadas y pendejadas de esas pudieron pasarle a el.
¡A mi me caía bien “El Papi”!





