Los Taxistas
Me gustan los taxis, sobre todo cuando voy dentro de ellos (cuando voy manejando, la verdad, no los quiero mucho) el caso es que siempre hago visita con sus conductores, les pregunto el nombre, a que horas salen a trabajar (generalmente tomo taxis de noche) y cuanto ganan por jornada.
Anoche saliendo de la peli, tomé uno con la mujer del apellido de beso y su novia con nombre de madre y bueno, nos tocó de conductor Andrés; me le senté al lado por aquello de la ventaja del peso, siendo gorda siempre me siento adelante para no incomodar a los otros pasajeros y para no sentirme tan enlatada.
Poniéndome el cinturón, no la logre, la silla estaba un poco adelante y como sabemos, la barriguita no colabora, entonces me percaté de que el no llevaba el suyo puesto, y claro, de eso le hice la conversa.
Nos contó que era raro que los taxistas lo usaran en la noche pues era peligroso para sus vidas, entonces recordé a mi amigo del apellido africano, que una vez me demostró gráficamente como asesinaban taxistas con su propio cinturón de seguridad.
Se bajaron las novias y seguí yo mi recorrido con el amigo Andrés, llegando al museo nacional dijeron por el radio el típico código de taxi (del cual solo se me el qth) el que dijeron y que no recuerdo, quería decir muerto.
Muy impresionado el hombre me dijo que era el cuarto de la noche, y eso me pareció escandaloso, ésta mañana me enteré de que fue puro pánico y en realidad solo hubo un muñeco en Kennedy, pero la vaina fue mala… se alborotó el avispero por que del año, ya van 9 muertos.
Cerraron los taxistas las vías de la ciudad por horas y la verdad no me parece mal que las hayan taponado, tienen razón los taxistas, el derecho al trabajo tiene que ir acompañado del derecho a la vida.
Yo que ando tan alborotada con el tema de los derechos me doy cuenta, pero más que eso, pero claro, lo importante aquí es que entre todos se pongan de acuerdo para hallar soluciones.
Les decía el comandante de la policía de Bogotá que así lo hicieran, que entre fuerza pública y gremio se sentaran a crear los protocolos a ver si la cosa se solventa, espero que se logre.
Al margen de lo sucedido anoche, lo cierto es que ese es un trabajo riesgoso, para prestadores y usuarios, porque mal que bien nadie sabe quien le va a tocar en la feria, ellos no saben quienes somos nosotros y nosotros no sabemos quienes son ellos.
Pero de aquí a la muerte… joder, que malo, que malo.





