El programa de radio
Yo siempre he dormido siesta, lo recuerdo claramente de la infancia, cuando se acababa la novela policíaca en la radio, mi abuelita me mandaba para el cuartito de atrás a que durmiera la siesta… lamparazo que ocurría durante “ese es su caso” interpretado por los actores del programa en la emisora todelar.
La radio ha estado presente en mi vida para no olvidarla, “radio recuerdos me gusta más” el patito discotequero, el mañanero, Los 91.9 de javeriana stereo y luego toda la radio universitaria, los programas de jazz y los escuchado en el trayecto niza – javeriana, que incluyeron todo tipo de pop, ranchera, tropical indefinida, balada de pimpinella y demás, en emisoras como cerros stereo o tropicana, la de los aguinaldos decembrinos.
Mi primer empleo relativo a mi profesión, ya lo he dicho, fue libreteando jazz en la emisora universitaria (saludo al calvito del parque de la 60).
La verdad es que la radio ha dejado mucho de ser usada, pero igual siempre tiene su clientela, yo por ejemplo conservo en el mueble del bicho el “transistor” de mi padre, lo hago por la obsesión de la tragedia, para enterarme de cosas, como porque se fue la luz en todo el país hace unos meses.
El martes me oí en la radio por primera vez, ahora ando en DesÁtate, y me parece super por varias razones, entre ellas, que es el primer programa LGBT en una emisora de curas.
Vamos a por ellos, en la conquista del mundo y más alla.
Me doy un golpecito de espalda, y sonrío, por otro día feliz.