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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
Sindicación
 
Disculparán la ausencia


Disculparán la ausencia, pero estaba en la finca donde estudié, un paseo que hace días tenía pendiente, no se si todos saben, pero no sólo es un colegio, es también clínica bioenergética y un lugar estupendo para vivir.

Haya pasé 3 de los mejores años de mi vida, rodeada de buenos amigos y siempre es grato volver, su paisaje me reconforta, me llena de energía ese lugar, sentir el calorcito, acordarme de la época de colegio, de los amigos.

Los neoyorquinos, las hermanas varias, la profesora suiza que dictaba inglés y francés, y se volvió a su tierra hace varios años, las señoras de la cocina que siguen siendo las mismas, igual de alcahuetas y todo… me encanta que me pongan suero en la camilla de afuera, y que me despierten en la mañana los miles de pajaritos de colores que durmieron en las ramas del Gualanday, ver el rodadero de día, y pensar en los cielos estrellados, en las noches de grabadora y hombres g, en las fogatas...

Ayer estaba nublado y dice el señor canoso que arregla los jardines hace años, que va a seguir así, lloviendo hasta diciembre, lo cual es bueno para los sembrados, el hibbiscus va a crecer divinamente.

Hay una perra nueva, se llama sussy y tiene apenas 4 meses, ah y hay 4 ardillitas paseando por ahí… eso me contó “la doctora” cuando le dije, a la hora de la cena en la cocina de arriba, que vi a una bajar por el pino que hace de árbol de navidad todos los años.

Subiendo, después de pasar el policía acostado, me percaté de que todavía están las tejas del auditorio puestas sobre la plancha, quedan pocas, pero todavía hay y soñé por vez ocho millones cuatrocientos mil, en construirlo finalmente con los mejores materiales, para que los niños del colegio se dediquen al teatro y otras artes… subí hasta el depósito y me acordé del día en que el hermano de la mitad y yo nos dedicamos a romper vidrios con su rifle de diablos…

No fue sino entrar al consultorio de “La Doctora” y me pusieron a dieta, obvio, me tocó sólo líquidos, consomé y extracto de zanahoria… me contrabandee una hamburguesa de lentejas y un panecito de la cafetería… llegué demasiado tarde para clasificar a empanada.

Tengo que volver el próximo fin de semana, me iré por la carretera manejando como si fuera en un Renault 12 azul, escucharé los prisioneros, como el día ese en que hace más de quince años me bajé de un autofusa en la portada...

¿Alguien sabe de la Barbarie?

No