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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
Acerca de
Soy Ilichtna Manga, estoy en éste mundo desde el 10 de Marzo de 1973, gracias a la labor del Doctor no se quiensito Navas quien le hizo cesarea a mi mamá en la clínica palermo de Bogotá COLOMBIA ese día. Soy, Vegetariana, Lesbiana, Gorda y muy divertida. Y como los comentarios no están funcionando, los y las convido a que me escriban a ilichm@hotmail.com
Sindicación
 
Voyer


Llegué el viernes en la tardecita a casa, con mi perra vomitona y mi maleta de viaje, tan pronto pude, me asomé a la ventana, a ver calle, gente y por supuesto, para echarle una ojeada disimulada el apartamento del frente, el de la vecina, por ver en que andaba, o por lo menos si andaba por ahí, pero no, no estaba, la cortina de su habitación, cosa rara, estaba abierta, lo mismo que la de la sala, pero luz, por ningún lado, ningún sofá naranja, ninguna tenue luz, ninguna nena asomada.

Lo comenté con mi compa de apartamento, asomados a la ventana y me dijo: Yo creo que se mudó ayer, había camión y ella muy juiciosita en la calle, supervisaba la subida de los chécheres al carro, llevaba un sofá naranja, me dijo...

Me quedé muy triste, se fue la vecina que me encanta, apenas un tiempito de conocerla y se va, dicen las malas lenguas que se fue, no tanto por la gotera, que es una mamera tener goteras en la sala, sobre todo en éstos días de lluvia, sino por que su novia se estresa porque me guste la vecina… ni idea.

Lo cierto es que si, me encanta la sensación que me produce su existencia, conocerla, saberla en frente, imaginarla; vivió allí por muchos años, casi los mismos que yo aquí en frente de su ventana y sólo hasta éste año la conocí, con un taco de billar en la mano, y una águila Light en la mesa… que linda la vecina.

Se fue la vecina y yo tan contenta le paraba bolas a su apartamento, antes de conocerla mucho, y después más, no sabía quien era la vecina, tan trabajadora ella, nunca estaba en casa, pero a veces vi su luz prender y apagar, vi pintar, rumbear y regar matas, todo desde mi ventana.

Hasta supe, al conocerla que a veces miraban de su casa para acá; ah, el mirar, ese gusto indescriptible de observar la vida cotidiana, pero paila, vecina de enfrente ya no hay, ayer, muy de mañana vino a pedirme papel, plumón y cinta, pegó en la ventana dos letreritos, SE ARRIENDA, y se fue la vecina.

No