Mote e queso
Nunca en mi vida había probado el mote de queso; por ser vegetariana, siempre le he tenido miedo a las sopas, la gente siempre les hecha alguna vaina y me dice, coma tranquila que eso no tiene nada, pero termino yo en el baño con sipotua cagalera (nunca en mi vida había escrito esas palabras).
Pero mi mujer me dijo noooo, si el mote de queso es vegetariano, se prepara así… y me hecho todo el cuento del Ñama, del queso, del guiso, de la berenjena para el sabor sabanero, de la pimienta gorda, y no se que más cosas; entonces, accedí a comerlo, de su mano vino a mi boca una cucharada y me supo a gloria, el sabor de esa sopa es absurdo, su textura, su color, su guisito encima, me encanta, es maravillosa.
Y más maravilloso fue el día en que se lo preparó a mi padre, que también era costeño, sucedió unos días antes de que dejara el mundo, lo visitamos todas, la mona, las amigas y mi hermana la mayor; es gracioso, mi padre nunca supo que era lesbiana, pero ese almuerzo lleno de mujeres fue su despedida…
También me acuerdo del mote de mi amigo el socio, que preparó una vez uno para étnica y nos pasó de todo con esa joda, hasta se nos apichó, porque uno no le puede poner el guiso sino hasta el final, dicen los expertos, coño, que la cocina es una arte…
Cosas que se aprenden, como el dicho ese de que al que le van a dar le guardan, entonces nada, yo aquí sentada espero que me den mi motesito, mientras pienso que siendo las 2:30 pm del viernes, es hora de ir a almorzar.





