Las pulgas de mi perra
Sat es una perra pulgosa, le he hecho de todo, pero sigue siendo una pulgosa; empecé aplicándole en la cerviz una pipeta del afamado mata pulgas francés que a todo el mundo le parece que funciona, pero que a ella no le hace ni cosquillas, sigue rascándose la oreja con la pata trasera, luego de la pipeta, me pasé al mismo veneno en aceite, el mejor del mundo, decía la etiqueta, pero nada, arreció el mordidito rápido de la raíz de la cola; como el francés no hacía nada, nos pasamos a los gringos, y en las mismas, pulgas saltarinas por toda la casa me hacen pistola.
Polvos, jabones, shampoos, pepas, y hasta gotas asesinas… nada, la misma desfachatez sobre el sofá de la sala, las patas ya sin pelo de tanto mordisquito, claro, como lo químico me salió chimbo, me pasé a lo biológico violeta de genciana en todos los cráteres del cuerpo y Artemisa en cama y pelo, también, cidronela, ruda, y jabón de tres hierbas, hasta paseé por toda la casa con un sahumerio y le di a tomar azufre, pero nada, mi perra, es una pulgosa.
La quiero con sus defectos a mi perra pulgosa, sus ladridos desaforados por extraños y conocidos, sospecho que la pobre no tiene definidos sus sentimientos, ladra y ladra y uno no sabe si lo está saludando o lo está conminando a no entrar.
Por supuesto he pasado por todas sus etapas, y todas las mías, destrucción de objetos, comilonas de pan, galletas, carimañolas y chocolatinas, gritos, puños y hasta una patada, pero la quiero y aunque se me arrunche con sus pulgas en la espalda y se meta en el centro de la cama cuando viene alguna dama, la abrazo y le pido besos cuando me siento triste y mansa los acepta, así como acepta más bien resignada que de cuando en cuando le corte las uñas.
Salimos al parque y hace una fiesta en que puedo jurar que sonríe y cuando perezosa me siento a leer en una banca a mi lado se sienta y no dice nada, sólo observa pasar transeúntes y olisquea alguna rama.
Volvemos a casa y teclea con sus patas el parqué de la sala y claro, cuando la pulga ataca se rasca contra la hamaca, mi perra es una pulgosa que menos mal, no habla.