Mis amigos
Un día me dijeron que los amigos son quienes comparten soledades parecidas, yo creo que la amistad nace del trasegar juntos, del darse tiempos y espacios, del irse amoldando, conociendo el temple, los amigos no se fabrican como galletas de supermercado o aparecen de la nada como aladinos de botella, los amigos, los de la vida, los que se quedan con uno para el resto del camino, comparten, entienden, recorren juntos, por eso tengo pocos, pero los tengo claros.
Mi mejor amigo en ésta hora, es un man que conocí en el segundo piso de un colegio socialista, me preguntó por la música que oía y terminamos recorriendo el universo pegados el uno del otro, pero haciéndolo en etapas, como se debe.
El primo de enfrente es otro gran amigo, la infancia toda la pasamos juntos en la silla de atrás del carro de mi mamá, en su casa y en la de mi abuelita, éramos uña y mugre y auque parecemos un perro y un gato, siempre terminamos juntos, familia que llaman.
Las del colegio de niñas son la costarricense y la de la clínica, nos conocimos en sexto, almorzando empanadas de pollo (ellas) y pastel gloria (yo) en el patio de atrás del colegio, compartimos pasos de baile y borracheras tempranas de finca y merengues, a veces, cuando nos entra la nostalgia nos saludamos por teléfono y volvemos a ser las de antes, sólo que sin submarinos en la gaseosa.
El de la vida, ya lo dije, es el parce, y nos conocemos de siempre, resultó marica antes que yo y es compañero de muchas andanzas, consejero de ciertas batallas y guía en el gremio, él lo supo todo y aconsejó al respecto, es un bacano, mitómano, pero bacano.
Del internado son amigos varios, los newyorkinos y las hermanas, compañeros de la vida, todos en la foto, en el messenger y en la fe de Dios.
De la U rescato a la periodista, mi heroína, la más cercana, la que aconseja y comparte penas, la que se entera y comenta, la del novio de siempre, los dramas existenciales y las onces en Oma.
Y pare de contar, no hay más, a la que menos tiempo tengo de conocer es a la periodista, 13 años… mucho tiempo mucho pulimento de rocas, mucho pasarnos juntas los días; con ella bailé en el carro más que con los otros y me metí en los rieles del tren y tomé muchas fotos, compartí trabajos y me pelee como no, como sólo las amigas hacen, pero ahí estamos, de comadres.
Los amigos, mis amigos, los que van contando, no me reprochan ser y yo no les reprocho a ellos, entonces me amarga que ahora, cuando de meses conozco, me monten amistades eternas, los de la farra son los de la farra y con esos se atiene uno al descorche, los de la vida son los de la vida y van quedando de lado y lado.
Sigo yo entonces con la dama y me alarmo de pensar que hay gente que no entienda esas cosas, gente que se sienta desahuciada y cosas así, la fidelidad, se la guarda uno, con uno mismo primero, digo yo, y bueno, con los amigos; claro, que la fidelidad de los amigos es fidelidad del corazón, y andando se van cuadrando las cargas
.
Y hablando de eso, para dejarlo claro, la conocí sin novia, luego con ella, conversamos mucho, nos gustamos, y antes de meter la pata, hicimos muestras jugadas, ella terminó, y empezamos a salir, ahí vamos, no más, sin cuernos ni nada, sigo siendo una dama, como la dama que ahora me hace el honor de salir conmigo.
Comentario:
aunque parece que aún no me encuentro en tu pequeño círculo de amigos yo si te considero una del mío, quiero que los amigos lo entienden todo, que te emborraches hasta perder el sentido, que te llamen a horas insospechadas, que te celen con otro amigo y hasta que no te pongan en tu blog como una amiga más, jajajjaa, el tiempo hará entender que en ocasiones los amigos hacen daño sin querer. Pero es que hay cosas en la vida que son simplemente inevitables como tu dama ....... Un beso
Comentario:
Es contradictorio, creo, esta entrada con la anterior de la anterior (tan bonito que suena... (Sonrisa))
Comentario:
Y la dama, está feliz de salir con tigo, y apoya todas y cada una de las palabras que aqui expones.