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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
Sindicación
 
Soy una cachaca de la costa… o algo así.


Mi papá atravesaba el magdalena a nado, ese es uno de los mitos que mi mamá me trasmitió oralmente hace muchos años… y lo confirmó tiempo después, la foto raída de un niñito de unos 9 años sosteniendo de la cola a una babilla, parado junto a un palo de mango.

El papá de mi papá tenía una finca donde criaba babillas que exportaba a Cuba hace muchos, muchos años; en realidad, toda mi vida costeña hasta hace un lustro era una sucesión de mitos de esa índole.

Pero un día por arte de magia, a mi, una cachaca recachaca que en la navidad toma ajiaco preparado por la tía y dice ala mi chino y chirriado, se me alborotó la costeñidad; creo que fue culpa de “rita va al supermercado” un cortometraje en el que, por los azares del destino terminé haciendo el video asist y el making off en un Vivero de Barranquilla.

Luego se me alborotó más en el carnaval de ese año, cuando por la vía 40 caminé bailando o baile caminando vestida de india mal vestida, a punta de agüita de coco con ron, y al ritmo de una papayera; que rumba esa la de los costeños, sus gaitas, sus tamboras, sus juglares que cuentan la vida, me encanta la costeñidad que por esa experiencia me empezó a alborotar los poros.

Me encanta bailar moviendo la cadera y ver al mundo decir ussssso o ¡¡¡andddddda niññña!!!! Arrastrando las palabras mientras mama ron o come bollo limpio con suero…

Ayer estuve en una obra costeña, me invitó mi amigo el socio, y la pasé de lujo, aunque preocupada (estoy perdiendo irremediablemente el oído) la pasé de lujo porque me mostraron la vida del carnaval en barrio de verbena, y yo le tomé la mano a la dama durante todo el proceso de ver a la muerte ser seducida por el señor chachachá.

Luego, de regreso a casa tuve un paseo surrealista en el carro de una niña que apenas conocía, buscábamos en el limbo la dirección de un hotel de feria y en el proceso la conductora daba sus curvas y sus vueltas, mientras yo llevaba sobre las piernas una cubeta de huevos que me soltó en las manos la dueña de la cueva, yo la vegetariana me he vuelto resistente, no dije nada por tener huevos en el canto, aunque claro, terminé cediéndole la menstruación de gallina a la conversadora cartagenera, finalmente los lobos comen huevo no yo.

En fin, me baje en la 26 y llegué a casa rayando las once, llegué pensando en ella, claro y en que lo costeño de mi sangre se siente, se vive y está presente, como la princesa de las cajitas, y los muñequitos de papel… sonrio.
 
Comentario:
Bueno y no es por ser intensa, pero es que imagínate que solo me puedo quedar en esta página, si trato de ir a la principal no me deja, si trato de ir a archivos pasados tampoco, así que he decidido opinar por segunda vez, a ver si me deja hacer algo más...

Odio al Dans Guardian
 
Comentario:
Y bueno... heme aqui de nuevo en tu blog, tengo que sujetarme a los antojos del servidor o el fulanito este del Dans Guardian, el cual me deja ver tu blog cuando a él se le da la gana... (Ahora se le dió).

Esto de las costeñidades a mi también me encanta, bueno no en vano dos de mis hermanos son costeños, y aunque no dicen uuuussssooo!!!!! si dicen "Qué, ahhh?" y creo que es que tienen la jerga de los nuevos costeño hablantes, que apaciguan un poco el acento, pero que por más que quieren no se pueden quitar la marca de "made in Barranquilla"...

Me gusta lo que escribes... definitivamente, me gusta... al igual que tú.

No