Mamá, ¿yo que soy?
Mis padres escogieron no bautizarme en la fe católica, quizá porque ellos mismos jamás se sintieron espiritualmente llenos con ella, quizá porque querían darme la opción de elegir en el futuro, lo cierto es que no pasaron por la vuelta de llevarme frente a la pila.
Vuelta que para efectos prácticos hizo mi abuela en su lugar (sin saberlo ellos) y sin confesarlo ella hasta cuando le agradecieron el favor años después; claro, mi abuela pensaba que poniendo agua en mi cabeza de niña de un año, evitaría que su nieta fuera devorada por las llamas del infierno cuando llegara su hora final.
Hasta ahora me consta que con su gesto desinteresado y de fe me consiguió cupo en el colegio católico, apostólico, romano y confesional donde mi madre me llevó a los 12 años para hacerme más femenina, en cuanto a lo de salvarme del infierno, supongo que lo sabré a su debido tiempo.
No puedo decir que haya sido una católica ejemplar, de hecho creo que estoy en el promedio de los feligreses díscolos, he asistido a misa como no y ya sabemos que la oración de San Francisco de Asís me la aprendí divinamente en el colegio de niñas, pero eso de saber porque de cada rito o haberme arrodillado frente al confesionario, nunca.
Lo que si he hecho todo el tiempo es creer en el Maestro, una fe en la que se matriculó mi madre cuando tenía yo 3 años, que no es religión ni mucho menos, pero me hace meditar en las 5 palabras a veces y cantar bayanes en alabanza a un ser superior dueño de todas las virtudes y de ninguno de los defectos de la humanidad también, a veces.
La foto del Maestro, como no, reposa plácida en la sala de mi casa y confío plenamente en que a la hora de la hora será El quien tome mi mano y guíe mis pasos en el más allá.
Aunque claro, si su venida depende de mi entrega a sus preceptos... no fumar, no beber, ni bailar pegado, y esas cosas, paila, me tocará buscarme una linterna, porque en esto tambien me encuentro dentro de los díscolos. Me temo que soy de fé personal y entrega parcial.
En realidad, de verdad, yo no se que soy, creo, claro, en lo bueno de ser buena, en que si hay karmas los pagaré a la tasa correspondiente o recibiré sus beneficios según corresponda, pero más allá no sé, supongo que voy calibrandome de acuerdo a la necesidad, es eso, no me comprometo, quiero vivir la vida y ya.
Puede ser, por supuesto, que esté sola en el mundo como asevera mi amigo el parce, que solo yo sea victima y verdugo de mis propias acciones y que estas no tengan repercusión a futuro, como diría él mismo refiriendose a otros temas, "eso se lava y ya, queda igual".
Por ahora me mantengo en lo de paz, amor y buen genio, querer a la dama, confiar en que los gays tenemos derecho a un pedazo de cielo, que después de la vida se llega a la perfección escalando y escalando y que, como no, vida después de la vida si hay, y es mejor que ésta.
El resto, creer o no creer, actuar o no actuar, defender mi universo o plantificarme a observar la destrucción son solo arandelas.
Mi vida es ahora, con sus cuentas de luz y sus trabajos improvisados.
Dios no existe, y si existe, soy yo misma.
Comentario:
Y que no quepa duda de que has regresado... te quiero montones...





