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Yo soy un día feliz
Aquí están las cosas que me importan, que me marcan y que me interesan... esta soy yo.
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Cambia la vida... sigue el blog, parece un vicio, lo es... que no importa lo que pase, vuelvo a el... suena una vez más de movimiento zurdok amores perros 2
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La policía


Hace días no venía por estas páginas, pero no sólo sentía que me había quedado sin tema, sino que las múltiples ocupaciones del fin y del principio del año (mayormente viajes… ya sabemos) me tenían seca.

Sin embargo he venido cocinando un poco, el tema de los policías… y aquí va mi retahíla.

La primera vez que recuerdo haber interactuado con uno, fue cuando tenía como 6 años y estaba con mi primo el sonidista jugando con un balón.

Los de la cuadra del lado, que eran por supuesto, nuestros enemigos acérrimos, decidieron hacernos una mala pasada proponiendo un juego y luego robándose nuestro balón; muy indignada yo, le dije a mi primo, muy en serio, que buscáramos un policía y los hiciéramos enguandocar.

Pero estuvimos tan de malas que aún cuando el man nos escucho la historia como 10 veces nunca nos acompañó a buscar a los delincuentes, que toteados de la risa me hacían partir de furia desde el otro lado de la 23.

Después recuerdo a los tiras como miembros del DAS, haciendo fotos y sacando medidas por el robo en el consultorio de mi mamá; en esa ocasión nada tampoco, ladrones desaparecidos, y advertencias de: - deje así, que esos son los mismos de allá.

La policía por tanto, (y ya desde muy joven me parecía ineficiente y necia), nunca me ha parecido de fiar. Pero claro, uno ve la televisión, y los policías gringos son tan buenos y atrapan a los ladrones… y entonces se hace una la necia y se le perdona a los criollos y se la celebra a los de allá.

Mi mejor imagen en el tema de defender a la fuerza pública, era una valla en la 68 que decía “educa al niño para que no tengas que castigar al hombre” y la imagen de un carabinero al lado de un pastor alemán, también sabemos que siempre me han gustado los perros...

Pues, bien, el tema va a dos casos puntuales, el primero le ocurrió a mi madre, por la avenida de las Américas a 82 Km. por hora; la detuvieron varios aguacates y lo merecía, no vamos a decir que no, pero la actitud era lo triste…

Se supone que la vocación que los ha llevado a vestir uniforme es el servicio, decirle a uno amablemente, ayudar a la viejita a cruzar la calle, esas cosas, evitar algún desliz delincuencial… pero no, estos señores, los que ahora dicen defender a las personas, más parecen sus peores enemigos… la miraron con saña, a mi pobre catana; como diciendo, - Jueputa, la agarramos y ahora tiene que pagar. Más que: - Señora, respete las normas, no lo vuelva a hacer y heche pa la casa di tú…

No comento más al respecto, yo misma los he visto mirar así, con ganas de joder al prójimo, los policías son pues, aquellos muchachos recién salidos de casa que en medio del puente se dedican el día entero a quitarles la bareta a los fumadores del centro.

La segunda es la estación de la quinta, otrora sede de nefastos incidentes con los guerrilleros de los 70, y ahora fortín de verdes que se apropian del espacio público con sus motos verdes y sus carros particulares engallados, y vaya usted a pedirles paso...

“Sucio policía verde”, los llamaba la canción de moda en el colegio que conocí al parce.

Y yo, pues aquí, no me quejo, pero me duele pensar que frente a la puerta de mi edificio hoy hay tres bachilleres correteando señoritas y pidiendo papeles… contra la pared…
No