La sala de espera…
Se enfermó la novia del actor y nos fuimos la chica y yo a acompañarla a la clínica del bosque, recordaba ese servicio de urgencias desde los tiempos aquellos en los que mi tia, mi primo, y 3 amigos se medio mataron rumbo a Zipaquira.
No es que haya sido asidua de clínicas y hospitales pero siendo mis padres doctores algunos de esos centros he visitado en calidad de hija del doc, y la cosa es muy distinta para la gente del montón…
Lo tratan a uno con número y le preguntan babosadas mientras se retuerce del dolor, luego, al fin lo admiten, para dejarlo tirado en otro lado, al que no dejan entrar acompañantes, pues hay otros varios enfermos.
Por eso prefiero la sala de espera del consultorio de mi madre la bioenergética, donde uno hace visita de amigos y se cuenta recetas mientras después de un rato lo atienden con sorisas y gracias de conchentis incorporado.
Benditos sean los doctores como mi madre que en el aura llevan el verde de la curación y que con agujas, aguas y sueros varios lo tratan a uno desde la caspa hasta la pecueca.





