En Busca de Pablo Escobar
Recuerdo el día en que fuimos a visitar la tumba de Pablo Escobar con toda mi familia, quedaba el cementerio a la salida de Medellín y era la tumba un lugar sencillo (para la fortuna que había poseído) al lado de una capilla, enterrado estaba, al lado de su primo y de algún otro miembro de su familia. Murió en su ley, digo yo…
La primera imagen que tengo del Doctor es su nombre en el conteo de las fortunas más grandes del mundo, lo llamaban, en sus inicios el Robin Hood Colombiano y así lo registraba en sus páginas centrales la revista Semana de la época.
Pablo Escobar es una imagen viva de mi país, un señor que para bien o para mal nos recuerda a todos los colombianos una época de la vida; le han llamado el criminal más importante del mundo, y tienen razón; él, un solo hombre, se convirtió en el criminal más buscado de su tiempo y murió en un tejado, dando bala, como había vivido, pues prefería “una tumba en Colombia que una cárcel en los Estados Unidos”.
Recuerdo los titulares de prensa, las bombas explotando frente a mi ventana y en el centro comercial de la esquina, fue protagonista de una guerra sin cuartel y sin embargo, el día en que visitamos su tumba, 8 años después de su muerte, una mujer, le llevaba flores y le pedía socorro en algún milagro. Mientras el panadero del lado del hotel nos contaba con orgullo que su casa se la había regalado pablito.
Ayer, me encontré en la tele otro programa de esos en que hablaban del capo y se me vinieron a la cabeza los 30 libros del autor desconocido que fui a visitar en el sur de Bogotá, para que me vendiera las últimas copias de esos 30 títulos donde contaba la vida del capo a su amañada manera.
Recordé también la enfangada por la parte de atrás del Colombiano mientras buscábamos archivos de la época y las largas horas de biblioteca en Bogotá y en Medellín.
Pablo, amigo Pablo, que interesante recuerdo, que visión del mundo, que estratega, que salvaje destino el que te llevó a la muerte, a tu hija a la locura y a tu familia al destierro, hoy dejo como no lo hice entonces, una flor en tu tumba.
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