Mi abuelita
Tenía las manos sobre el pecho y su foto favorita del Maestro sobre el corazón, se veía seria, difusa, esa es la última imagen que tengo de mi abuelita, por eso nunca más volví a mirar los ataúdes cuando me llevan a un velorio, se queda la última imagen y no las sonrisas alegres que uno quiere recordar.
Hace años que no visito la tumba de la abuelita, la última vez que fui con mi madre, se habían llevado la lápida y claro, me acordé de Pablo Escobar por eso, después, el día que cremaron a mi papá, quisimos visitar la tumba de la señora Alcirita, pero no se pudo, no supimos como llegar y no aparecía su nombre en los registros, lo intentamos dando vueltas por todos lados, pero terminamos haciéndole los honores a otro por ahí que tenía cara de que no lo visitaban nunca.
Ayer se cumplieron años de su partida, 21 para ser exactos, los mismos que tengo de conocer a mis compañeritas del colegio de niñas, y a veces la extraño, con sus manos tibias y su dulce cantar…





