Las mujeres de mi vida
Siempre he estado rodeada de mujeres, grandes mujeres todas, insuficiente el espacio para escribirlas, contaré a algunas que quiero mucho…
La primera es mi abuelita, con el perdón de mi madre y de mi hermana mayor, es la primera, porque los recuerdos más cálidos que tengo en la vida, los tengo de ella, mujer de manos tibias y fuertes, cantares de rosa y lentes de coser en un tarrito junto a las tijeras (que conservo).
La segunda, por supuesto es mi madre que como no, es una santa, malgeniada, pero una santa, la quiero porque me ha llevado en la vida como su karma, y siempre está contenta con lo que hago y me alimenta y me guía, y me apoya y la apoyo y nos queremos tanto que la consiento a veces y me quejo siempre de cargarle la maleta y que se me tome la cocacola.
Por mi hermana me quito el sombrero, ha sido desde lejos una lámpara, la recuerdo de niña siendo mi avión privado, yo ponía las alas, ella ponía el encanto. Con ella, a su lado, bajo su sombra, he conocido el mundo, lo he experimentado, París, Suecia, Egipto, San Agustín… Las mujeres de antaño que como sabían y los inquisidores y España y los libros antiguos y las cruzadas… ah de nuestro plato navideño que ya es famoso en el mundo.
La tía mayor, que en estas tierras ha estado, me dijo en estos días cosas de despedida que no me gustaron, pero no me gustaron no por que las haya dicho, sino porque cuando se vaya la voy a extrañar, es mi tía la de los consejos, la que siempre sabe, la que desde siempre a preparado los dieces de marzo una torta con chips de chocolate, o cerezas, o nueces o arequipe que me hace chupar los dedos (más que lo usual)... y a las otras también las quiero, incluso su hermana la que recibió el jarrado de agua en la cabeza cuando desde el segundo piso queríamos experimentar la gravedad del agua.
La niña sin nombre, (por que de verdad, he intentado recordar su nombre) con la que jugaba a la mamá y a la mamá, por que es su mano la que recuerdo cuando pienso en por que me gustan las mujeres… y mujer aquella, la catalana que me enseñó las letras, y a cantar en francés, oh la la por las mujeres.
Primas de todas he aprendido algo, de la grandes, de las chiquitas, de las que son primas segundas, de las que a veces veo y de las que no veo nunca, como la costeña que conocí ya grande y ya grande la quise como a las otras y por supuesto mi hermana la menor, la que selló un pacto conmigo, cuando nos hicimos amigas el día que mi papá murió.
Y de las familiares salgo a las maestras, repito a la catalana y cuento a la madre del compañero costeño, que con su dulzura fue formando gentes en muchos lados o la señora de los brazos cruzados en la espalda a quien debo la postura cuando paseo la perra, o la que me enamora de matemáticas, cada vez que pienso en su sonrisa.
Todas con sus modales, con sus gestos, con sus pequeñas acciones de recordar.
Y a las amigas, a todas las quiero, las del baile pachanguero, las de la finca, las de los primeros tragos, y las amigas de luego y las de ahora, y las que no me acuerdo.
Y a las novias, y las que no quisieron serlo y de las que no quise ser.
E incluso a las perras, mis hijas.
Por supuesto, haciendo el relato me doy cuenta, ¿como no iba a ser lesbiana?
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Hello, nice site!Thanks!
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Pues, casualmente, me acabo de enterar.
¡Feliz cumpleaños, Ilich!
¡Feliz cumpleaños, Ilich!
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feliz cumpleaños... que disfrutes las mujeres de tu vida