Fiesta democrática
Ha vuelto la tinta al dedo, después de tantos años… sobre la calle 19 estaban desplegadas las mesas y la gente votaba, para mi fue más acontecimiento porque la tarde anterior me habían celebrado algún cumpleaños, y mi papá me llevaba a acompañarlo a ser jurado, de regalo; así que estaba yo, entre tanta gente adulta, sentada, haciendo patria, el gran premio: me untaron el dedo de tinta roja sus compañeritos de mesa.
La democracia ha sido pilar de mi vida, su constitución, su esencia, sentir que tengo derecho a algo y que lo ejerzo libremente y que con mis propias decisiones me apaño y me mantengo, vale, cuenta, como los votos del señor Bush por allá al otro lado.
Leí sobre constituciones, sobre leyes, varios años, leí sobre Bolívares y sobre Santanderes, Aprendí viviendo una tierra arada en sangre, en violencia, en conflicto interno que a veces se desborda, y siempre, sin embargo, en medio de tanto noticiero y tanta ráfaga ventosa estaba yo en casa, democratizada.
Hoy me lo ungieron con un plumón indeleble y voté por cámara y senado, a la cámara escogí al vecino que impulsará la ley homosexual de heredar y tener derecho a salud y pensión, en el senado escogí a un señor que dice apoyar la legalización de la droga como solución al conflicto armado.
Yo no se si alguno logre hacer tal cosa, el uno igualar derechos, el otro, desarmar pueblos, pero les creo sus cuentos, los apoyo, me apoyo a mi misma en mi derecho de quejarme si no caminan ellos para lograrlo.
Construcción de un país que siempre parece derrumbarse y sin embargo se mantiene como el roble, que se mece y no se parte.
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