Gurpegui será sancionado a pesar de todo
Las chapuzas del laboratorio y la caza de brujas de Jaime Lissavetzky han herido gravemente la carrera del jugador del Athletic, Carlos Gurpegui.
No es necesario que me meta en si el navarro se dopó, no se dopó o si Sabino Padilla es el verdadero responsable de todo este embrollo.
Dejando la culpabilidad o inocencia de los implicados a un lado, lo cierto es que el joven acusado no debería haber sido sancionado por dos años de inhabilitación (mayor pena temporal) al haberse producido ciertos fallos en las supuestas pruebas que le sentencian. Algunas son: transporte defectuoso (guardar la orina en una bolsa de plástico durante 37 horas); las muestras debían ser entregadas al club como mucho 10 días después y no 92, como sucedió; se perdió el tercer tubo de muestra precintado en el laboratorio; se realizaron 4 análisis y en cada uno se obtuvo resultados diferentes; la prueba capilar que favorece al jugador no se tiene en cuenta; los redactores de los informes no quieren declarar sobre las pruebas; el CSD destruye las pruebas de audio que contenían las reuniones con el club; al médico del Athletic no le dejan explicar las condiciones físicas de Gurpegui, pese a la repetida petición.
No es necesario que me meta en si el navarro se dopó, no se dopó o si Sabino Padilla es el verdadero responsable de todo este embrollo.
Dejando la culpabilidad o inocencia de los implicados a un lado, lo cierto es que el joven acusado no debería haber sido sancionado por dos años de inhabilitación (mayor pena temporal) al haberse producido ciertos fallos en las supuestas pruebas que le sentencian. Algunas son: transporte defectuoso (guardar la orina en una bolsa de plástico durante 37 horas); las muestras debían ser entregadas al club como mucho 10 días después y no 92, como sucedió; se perdió el tercer tubo de muestra precintado en el laboratorio; se realizaron 4 análisis y en cada uno se obtuvo resultados diferentes; la prueba capilar que favorece al jugador no se tiene en cuenta; los redactores de los informes no quieren declarar sobre las pruebas; el CSD destruye las pruebas de audio que contenían las reuniones con el club; al médico del Athletic no le dejan explicar las condiciones físicas de Gurpegui, pese a la repetida petición.





