Brasil entre dos hombres
El Partido de los Trabajadores de Lula por un lado y el Partido Socialdemócrata de Alckmin por otro, éstos son los dos finalistas en la carrera por la victoria en la segunda vuelta de las elecciones a la presidencia de Brasil.
El 20% de los brasileños son pobres y los programas sociales que ha llevado a cabo Lula en la última legislatura hacen que prácticamente se asegure el voto de todos ellos y por lo tanto un gran porcentaje del apoyo de todos los votantes de Brasil.
En un principio parecía claro que el PT de Lula iba a ganar las elecciones sin ningún problema, pero los continuos escándalos acontecidos en el entorno del presidente han llevado a la población a tener que votar de nuevo en lo que será la segunda vuelta electoral.
Sin duda, uno de los mayores y más recientes contratiempos surgidos para la reelección de Lula es la corrupción descubierta poco antes de las elecciones, cuando dos miembros de su partido (Lorenzetti y Lacerda) involucrados en la compra de un dossier falso contra opositores al todavía presidente brasileño.
Por otro lado y tras conseguir alcanzar la segunda vuelta, el socialdemócrata Alckmin ha dejado claro que sus prioridades al frente del gobierno serían las reformas estructurales que cree que Lula no ha afrontado con firmeza.
Para Alckmin, el gabinete actual ha fracasado en varios sentidos: ni ha logrado plaza en el Consejo de Seguridad de la ONU, ni ha conseguido fraguar acuerdos bilaterales que lo han dejado fuera del 'juego' comercial, político y económico de la zona, establecido básicamente entre USA y el resto de países latinoamericanos.
De todas formas, no todos son críticas a la política realizada por Lula desde sus comienzos. Alckmin piensa potenciar la Bolsa de Familia establecida por el líder del PT, y además ampliarla, confiando en la fiabilidad de este proyecto.
El 20% de los brasileños son pobres y los programas sociales que ha llevado a cabo Lula en la última legislatura hacen que prácticamente se asegure el voto de todos ellos y por lo tanto un gran porcentaje del apoyo de todos los votantes de Brasil.
En un principio parecía claro que el PT de Lula iba a ganar las elecciones sin ningún problema, pero los continuos escándalos acontecidos en el entorno del presidente han llevado a la población a tener que votar de nuevo en lo que será la segunda vuelta electoral.
Sin duda, uno de los mayores y más recientes contratiempos surgidos para la reelección de Lula es la corrupción descubierta poco antes de las elecciones, cuando dos miembros de su partido (Lorenzetti y Lacerda) involucrados en la compra de un dossier falso contra opositores al todavía presidente brasileño.
Por otro lado y tras conseguir alcanzar la segunda vuelta, el socialdemócrata Alckmin ha dejado claro que sus prioridades al frente del gobierno serían las reformas estructurales que cree que Lula no ha afrontado con firmeza.
Para Alckmin, el gabinete actual ha fracasado en varios sentidos: ni ha logrado plaza en el Consejo de Seguridad de la ONU, ni ha conseguido fraguar acuerdos bilaterales que lo han dejado fuera del 'juego' comercial, político y económico de la zona, establecido básicamente entre USA y el resto de países latinoamericanos.
De todas formas, no todos son críticas a la política realizada por Lula desde sus comienzos. Alckmin piensa potenciar la Bolsa de Familia establecida por el líder del PT, y además ampliarla, confiando en la fiabilidad de este proyecto.





